Ciudad, Edición Impresa

En el Día de la Chupina, casi todos se dedicaron a festejar

La jornada transcurrió sin incidentes serios, a diferencia del año pasado. Desde temprano se vio menos presencia de adolescentes en los parques. Sin embargo a la tarde hubo algunas corridas e intentos de robo en la peatonal Córdoba.


“Un día para faltar a la escuela, pasear y disfrutar”. Así definieron algunos adolescentes rosarinos el famoso Día de la Chupina, que se celebró ayer en Rosario. Si bien la jornada fue más tranquila y no tuvo la masividad de los últimos años, al final hubo algunos hechos más importantes, apenas entrada la tarde, cuando en la peatonal Córdoba un grupo de 30 jóvenes intentó, sin éxito, robar algunos comercios.

El Día de la Chupina es un festejo ciento por ciento rosarino. “Hacerse la chupina es hacerse la rata”, tiene que traducirles a quienes viven en otras ciudades del país. Se celebra el último viernes de abril de cada año, y se trata de un faltazo masivo a clase. Los estudiantes secundarios se encuentran, como todos los días, en la puerta de su escuela pero no entran. Tradicionalmente, y tal como aún siguen explicando los protagonistas, la idea del Día de la Chupina es encontrarse y divagar por la ciudad y los parques. Siempre, sin avisar a los padres. Nadie sabe cuándo arrancó ni de quién fue la idea, los rumores son muchos y no falta quien dice que fue su promoción la primera que lo propuso.

Pero la jornada fue mutando con los años hasta que, actualmente, la celebración es sinónimo de excusa para tomar alcohol durante todo el día y también es un potencial encuentro violento entre bandas de diferentes barrios o escuelas. “Barrio contra barrio, re pulenta”, contó Cielo, de 7º grado, cuando se le pidió que contara alguna anécdota del festejo del año pasado.

Lo cierto es que a la mañana y hasta apenas entrada la tarde la jornada pintaba  tranquila. “Antes de levantarme temprano para ir a la escuela prefiero levantarme temprano para venir acá”, dijo Gina cerca de las 12.  La muchacha, de 15 años, viajó desde Funes para pasar el Día de la Chupina en el Monumento a la Bandera. “Vale la pena. Íbamos a viajar todos, pero llegamos pocos porque la gran mayoría se quedó durmiendo”, agregó. A esa hora tanto el Monumento como el Parque Nacional a la Bandera lucían desiertos. Algunos grupitos de amigos caminaban, otros jugaban al fútbol, pero no había a la vista picnics, y mucho menos incidentes, ni drogas ni alcohol. Sí, se notaba una importante presencia de agentes de la GUM, policía y Gendarmería.

Sin embargo a eso de las cuatro de la tarde se vislumbraron algunos incidentes.

Según relataron algunos testigos, unos 30 chicos de entre 14 y 17 años que marchaban por la peatonal Córdoba intentaron a esa hora ingresar a una tienda de deportes ubicada cerca de la intersección con San Martín. Tras algunos momentos de tensión, el local debió cerrar sus persianas. Furiosos, los jóvenes comenzaron a patear las rejas y luego se dirigieron al local de la bombonería Royal, ubicado en el edificio lindero. Allí también quisieron entrar, pero el comercio también decidió cerrar para evitar el ingreso. La misma actitud tomaron el resto de los negocios de la zona, ante el temor de que se produzcan robos. Igualmente, según los mismos testigos, algunos de los chicos llegaron a protagonizar arrebatos en los quioscos y contra transeúntes.

Al final del día,  desde la GUM señalaron que hubo casi una decena de demorados, aunque  celebraron que los incidentes no tuvieran la magnitud de los del año pasado, que tuvieron el saldo de 60 menores detenidos y un herido de bala, más el secuestro de un revólver, varias armas blancas y bebidas alcohólicas.

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