Ciudad, Edición Impresa

festejo blindado

En el cumple 60 del Monumento, acto de 40 minutos por la bandera


Raudo, Macri visitó a una familia y en helicóptero fue volvió al aeropuerto para regresar a Buenos Aires.

El acto oficial por el Día de la Bandera en Rosario duró poco más de media hora. Los discursos también fueron cortos: el gobernador santafesino Miguel Lifschitz fue quien más habló: 11 minutos. La intendenta Mónica Fein utilizó siete, y el presidente Mauricio Macri apenas seis. La Nación diseñó como es habitual, bajo esta y anteriores gestiones de la Casa Rosada, los tiempos y el protocolo de seguridad de la celebración. Y, como el año pasado, el perímetro del Monumento estuvo vallado para preservar a los funcionarios visitantes de posibles manifestaciones opositoras. Las hubo, pero no masivas y a lo lejos. Sin desfile cívico ni otra actividad que lo retenga en el espacio que cumplía este martes 60 años desde su inauguración en 1957, el mandatario nacional se retiró a las 9.32. Su siguiente posta en la ciudad fue en un galpón de la zona sudoeste. Visitó a una familia que en 24 de Septiembre y Cafferata –barrio Cinco Esquinas– sostiene una pyme de encomiendas. Con fuerte custodia de Gendarmería, más algunos vecinos que se acercaron para saludarlo, Macri sonrió y saludó a lo lejos antes de subir a un auto y partir hacia el country del club Provincial para subirse al helicóptero que lo llevó hasta el aeropuerto de Fisherton y de ahí de vuelta a la ciudad de Buenos Aires.

Lo que seguía, ya con acceso libre, eran las actividades recreativas, culturales y gastronómicas que organizaron provincia y Municipalidad en las cercanías del Monumento. El transporte en colectivo, por resolución del Concejo para promover la concurrencia a la zona, fue gratis entre las 7 y las 13.

En el Monumento, el acto oficial arrancó puntual. Macri llegó minutos antes de las 9 a la explanada junto con algunos funcionarios nacionales –el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el ministro de Defensa, Julio Martínez, y su par de Seguridad, Patricia Bullrich– y su esposa, Juliana Awada. El público: delegaciones escolares y cadetes de instituciones militares junto a la banda del Liceo Aeronáutico Militar de Funes. El canto de marchas patrióticas –Juan Pablo Blanc puso la primera voz al Himno Nacional–, el izamiento de la bandera en el Mástil Mayor y los breves discursos completaron el menú impuesto desde Casa Rosada.

Fein y las deudas

La intendenta Fein dijo las primeras palabras. Mencionó las obra de refacción del Monumento y el espacio dedicado a los caídos en la guerra de Malvinas (organizaciones de ex combatientes expresaron con un retiro anticipado su enojo con el gobierno nacional por no tener protagonismo en el acto). Un día después de que la Casa Rosada realizara una toma de deuda externa a un siglo de plazo, la jefa comunal aprovechó además para pasar factura a los referentes de Cambiemos en el Concejo: dijo que en 1999 fue la última vez que el municipio accedió “a recursos internacionales que le permitieron cambiar y transformarse de norte a sur y de este a oeste”. La alusión fue al bloqueo del pedido de endeudamiento cursado por el Palacio de los Leones.

 

Lifschitz por nuevo concepto de patria

Un proyecto común que tiene que ver, en esta etapa de la Argentina, con la lucha contra la pobreza, contra la exclusión social

Lifschitz tomó la posta ante el micrófono. El recuerdo de Manuel Belgrano le dio pie para pedir una actualización de los conceptos de patria, libertad, independencia y soberanía “que han ido perdiendo terreno en el discurso político”. Propuso “volver a pensar la patria… como el proyecto común que tiene que ver, en esta etapa de la Argentina, también con la lucha contra la pobreza, contra la exclusión social, contra la desigualdad, por una mayor equidad, por una patria de iguales que tiene que ser no solamente una metáfora, sino algo más cercano a la realidad”.

 

Macri con cambio y se puede

Belgrano es una verdadera fuente de inspiración para lo que nosotros llamamos sí, se puede

Macri cerró con el obligado recuerdo de Belgrano, al que adosó dos consignas fuertes de su espacio partidario. “Hoy, en la actualidad, en este momento de cambio de la Argentina, él es una verdadera fuente de inspiración para lo que nosotros llamamos sí, se puede. Sí podemos construir la Argentina que soñamos”, pronunció el jefe del Estado.

 

 

La fiesta sin vallas

Concluido el acto oficial, a partir de las 10 se dio inicio a la programación artística en el Parque Nacional a la Bandera cuyo desarrollo estaba previsto hasta las 17. Tres escenarios y el concurso de asadores a la estaca fueron los protagonistas.

Asadores

El encuentro de asadores incluyó 70 parejas provenientes –entre otros sitios– de Tortugas, Moreno, Villa Constitución, Pueblo Esther, Funes, Las Rosas, Firmat, Uranga, San Jerónimo Norte, San Cristóbal, Bouquet y Rosario. Desde fuera de la provincia se acercaron competidores bonaerenses de General Rodríguez, General Arenales y Quilmes, y también de Córdoba.

Feria en Celeste y Blanco

Más de 100 emprendedores se sumaron a los festejos patrios con una megaferia en la que se expuso todo el potencial de la economía social rosarina. Una herramienta para la inclusión de cientos de rosarinos que producen recuperando técnicas ancestrales con su sentido sustentable.

En el parque Alem

Además, se programó una peña folclórica en el Centro Cultural Parque Alem (Nansen y Paseo Ribereño), desde las 13.30, con la presencia de La Comarca, y una propuesta muy ligada a nuestras raíces culturales. Participan Las Serenateras y el Coro del CC Parque Alem, con la dirección de Bernardo Menéndez, y se sumó un buffet a cargo de Economía Solidaria, con entrada libre y gratuita.

 

 

 

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