Espectáculos

Un verano fresquito 2019

“En el arte, ya no se puede evitar el feminismo”

La actriz, dramaturga y directora Romina Tamburello habla de la comedia “De cómo estar juntos”, codirigida junto con Poli Chávez, que se estrena este sábado en La Comedia y en la que actúan Leila Esquivel, Juan Nemirovsky, Camila Olivé, Juan Pablo Yevoli, Ofelia Castillo y Juan Biselli


“Como todas las obras que uno escribe, ésta también arrancó con una imagen y con el deseo de exorcizar las cosas que nos han pasado, porque yo en otra vida también me casé”, dice con humor la actriz, dramaturga y directora local Romina Tamburello acerca de la obra De cómo estar juntos, una comedia de bodas, que este sábado tendrá su esperado estreno en el Teatro Municipal La Comedia en el marco de la séptima edición del ciclo Un verano fresquito que arranca este viernes por la noche con Naturaleza rota.

“Me acuerdo de haber vivido mi casamiento como ese momento que uno planeó durante un año, y cuando llega esa gran noche los novios prácticamente no se cruzan, no comen esa comida que habían elegido, ni disfrutan demasiado de nada; en realidad los que la pasan bien en los casamientos son los invitados”, evaluó Tamburello acerca de la génesis de esta comedia que codirige junto con Poli Chávez y en la que actúa un seleccionado local integrado por Leila Esquivel, Juan Nemirovsky, Camila Olivé, Juan Pablo Yevoli, Ofelia Castillo y Juan Biselli.

“Hay también en la génesis de este material una idea y una pregunta que empieza a circular entre los que tenemos más de 30 años y que tiene que ver con que ésta es una época en la que tenemos que decidir cómo estar juntos, y si existe o no el amor para toda la vida, o cómo se va construyendo ese amor para toda la vida”, analizó Tamburello acerca de un material que tras su escritura se volvió permeable a las referencias de los propios actores y en el que se filtraron cuestiones de la agenda presente, sobre todo la temática feminista que atraviesa por diferentes atajos la estructura de la obra.

La trastienda de la fiesta

“Pareciera que todo arranca en una celebración, el casamiento, que para bien o para mal es bastante ridículo, donde no te estás casando con alguien sino que lo hacés delante de todos”, reflexionó la también realizadora cinematográfica acerca de esta comedia que acontece en el patio de un casamiento y que convalida, aunque con una poética diferente, un concepto que ella ya había transitado en la recordada Jet Lag, donde quedaba en evidencia aquel dogma del psicoanálisis que sostiene que todo aquello que no se resuelve, se repite, y según Tamburello, desde lo artístico, “también se lo exorciza un poco, porque se lo escribe o se lo dirige”.

Es en esa trastienda de la fiesta donde aparecen, además de los novios y los familiares, los supuestos personajes secundarios del casamiento, “mozos, bailarines de salsa, un mago, y todo eso que uno decide poner en un casamiento, incluso la «wedding planner» (Leila Esquivel)”, relató la directora. Y detalló: “Del lado de la familia está la madre de la novia (Camila Olivé), interpretada por Ofelia Castillo, que es una mujer que se casó joven, se separó, y ahora dirige obras de porno feminista; también el amigo del novio, que es Juan Nemirovsky y el novio que es Juan Pablo Yevoli, juntos tienen una empresa de aplicaciones para celulares y crearon una que se llama Machirulos, que detecta las actitudes machistas e infecta los celulares de los que están en la fiesta. También aparece un imitador y mago despechado que acaba de romper con su novia (Juan Biselli)”.

“Más allá de que celebro que sea un acto de inconsciencia de dos personas enamoradas, el hecho de casarse, muchas veces, es sólo para cumplir con el mandato. Por eso decimos que la obra plantea cuáles son hoy las maneras de estar con el otro”, reconoció la directora, que junto a Poli Chávez se encontró con una serie de interrogantes a la hora de pensar en las arbitrariedades típicas de los casamientos. “Cuando con Poli empezamos a pensar en la obra, entre muchas otras cosas nos dimos cuenta que todas las canciones de los casamientos son machistas. ¿Por qué alguien en un casamiento escucharía «Los Piratas», de Los Auténticos Decadentes, si dice todo lo contrario a lo que allí está pasando?”, cuestionó.

“Es un equipo de actores maravillo, muy profesionales, todos miraron algunas referencias, todos trajeron a los ensayos historias de casamientos, que no deja de ser un lugar reconocible, porque algunos nos casamos, pero la mayoría de las personas fueron alguna vez a un casamiento”, analizó la directora que no renegó de referencias latentes del cine nacional presentes en el imaginario colectivo como el último e inolvidable capítulo de Relatos salvajes, de Damián Szifron, o Mi primera boda, de Ariel Winograd.

De hecho, en relación con esta especie de alegría y colorido propio de una fiesta que se va complicando y opacando, relató: “En el medio de la fiesta hay un paro, la mayoría de los contratados para trabajar no llegan, y el mozo tiene que hacer todo, desde la magia hasta bailar salsa, cosas que por supuesto no sabe hacer, y todo eso pasa en el marco de una fiesta que verán en vivo en escena, con un dispositivo de extras que serán los invitados a la boda, actores amigos y alumnos de talleres de teatro”.

Educar “al mono”

Decidida a transitar un estilo de humor que se corra de los lugares comunes sin perder empatía con el público, si en Matar al diván (comedia de Patricia Suárez, que dirigió junto con Chávez) lo que se ponía en tensión eran los alcances del psicoanálisis, y en Jet Lag, comedia absurda, bizarra y amarga, el final del amor, aquí se tejen otras tramas vinculadas a la realidad como el sinsentido de un ritual devaluado, las singularidades de un tiempo atravesado por el feminismo y la inevitable crisis económica. “Poder hablar de todos estos temas es parte de escuchar”, dijo la directora. Y completó: “En mi primer taller de dramaturgia con Mauricio Kartun yo no sabía escribir diálogos, y me dijo que fuera a escuchar las conversaciones en los colectivos. Así empezás a escuchar lo que pasa, los programas de radio, de televisión, las quejas, las mesas familiares y es ahí donde aparece todo, porque humor es tragedia más tiempo. Es así que estas tragedias que estamos viviendo a diario, procesadas con un poco de humor en el tiempo, se pueden convertir en comedias que nos habilitan a reírnos de todo lo feo que nos pasa a nivel país, porque la risa también habilita a pensar”.

Las directoras Poli Chávez y Romina Tamburello.

 

En relación con el acontecer del movimiento feminista puesto a funcionar en el interior de una comedia, la directora evaluó: “Fue uno de los temas de debate en el proceso de la obra porque fue ponernos a pesar en la estrategia de hacer educación feminista para todo público; pensemos que hay gente que va a ir a ver la obra y quizás no adhiere al movimiento o no está de acuerdo con lo que está pasando frente a cosas que aparecen en la obra como el uso del lenguaje inclusivo. El interrogante tenía que ver con ser respetuosos con la militancia sin perder de vista que es algo de lo que hay que hablar sí o sí, ya no se lo puede perder de vista; en el arte, ya no se puede evitar el feminismo, es algo que está pasando a nivel mundial, y también hay que tener claro que se tiene que poder hacer humor con estas cosas, porque de otro modo nos volvemos muy solemnes y creo que el feminismo llegó para romper con esa solemnidad, para poder pensar que las mujeres somos dueñas de nuestros cuerpos, que somos madres solamente si queremos y que no estamos para cumplir con ningún mandato ajeno. Tenemos que hacer humor y educar al mono (risas)”.

Tiempo de «macrisis»

En relación con la posibilidad de pensar a Rosario como una plaza de verano donde la producción teatral, incluso la de las salas y grupos independientes, no se tome vacaciones forzadas, la directora analizó: “De la mano de la «macrisis» hay muchísima gente que no se va a ir de vacaciones este verano; tenemos que aprovechar estos momentos para que la gente nos conozca, que los rosarinos elijan las propuestas rosarinas para ir al teatro y no sólo las porteñas. En Rosario hay grandes actores, mucha gente trabajando, una apuesta grande; para esta obra hicimos una gran apuesta escenográfica, de vestuario, hay un despliegue poco habitual, pero sentimos que es necesario para poder cautivar a ese otro público que sostiene ese mito de que el teatro rosarino es pobre, y no es pobre en ninguno de los sentidos. Pero sobre todo, hay que tener en cuenta que la provincia de Santa Fe es un burbuja en relación con el resto del país donde todavía podemos apostar al arte frente al vaciamiento de las industrias culturales a nivel nacional”.

Para agendar 

De cómo estar juntos, una comedia de bodas se conocerá este sábado, a partir de las 21.30, en La Comedia, de Mitre y Ricardone, donde seguirá en cartel los restantes sábados del mes (12, 19 y 26), con entradas populares

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