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En 2022 el cannabis brotará por primera vez de forma legal en Santa Fe

La Universidad Nacional de Rosario y una de las organizaciones cannábicas de la ciudad acordaron plantar, estudiar y poder certificar cuatro variedades de la planta en la Facultad de Agronomía de Zavalla.


A fines del 2020, cuando Nación firmó la nueva reglamentación del cannabis medicinal en Argentina, una de las preguntas fue: ¿De donde van a sacar la semilla quienes tengan la autorización para cosechar? La respuesta empezó a ser trabajada por el Instituto Nacional de Semillas (Inase) que salió a buscar por el país a quienes cultivan solos o en grupos desde hace años y encontró tierra y manos fértiles en Santa Fe.

Alentados por la búsqueda, la asociación cannábica Aupac y la Universidad Nacional de Rosario (UNR) encararán un proyecto de evaluación, identificación y certificación de cuatro variedades de cannabis sativa L. Entre 2022 y hasta 2023 cosecharán 320 plantas en algunas de las 500 hectáreas del Campo Experimental de la Facultad de Agronomía ubicada a 30 minutos de Rosario.

Entre los objetivos quieren inscribir las variedades con las que trabaja Aupac dentro del Registro Nacional de Cultivares. Así podrán igualarlas al resto de las semillas que se comercializan dentro y fuera del país, desde las de tomate hasta las de soja. Ese sello de certificación promete seguridad, trazabilidad y detalle de concentraciones de cannabinoides –compuestos activos de la planta– a quienes quieran producir aceites y otros preparados, una misión que lleva años en la provincia.

“Es un primer paso muy importante porque el cannabis no solo tiene un uso medicinal probado sino que cuenta con aplicaciones en la industria alimenticia, textil y de la construcción, entre otras”, dijo a El Ciudadano, Ileana Gatti, una de las directoras del proyecto junto a Vanina Cravero. Ambas forman parte de la cátedra de Mejoramiento Vegetal y Producción de Semillas de la facultad de la UNR.

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El proyecto comenzará en 2022 y durará un año y medio. La idea es utilizar las semillas y esquejes (plantas pequeñas obtenidas de otras más grandes por medio de un corte) de Aupac y reproducirlas hasta lograr al menos 40 especímenes por cada una de las cuatro variedades con las que asisten a unas mil personas en tratamientos medicinales.

Para alcanzar la información exigida por el Inase deben completar dos ciclos de cosecha y testear lo obtenido en la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la UNR. Luego pueden inscribirla.

Quienes dirigen el proyecto aún deben coordinar con las autoridades de la UNR en cuál de las 500 hectáreas de la Facultad montarán cercos y seguridad para cosechar. “Queremos hacerlo para evitar robos porque se trata de la salud de las personas que se benefician de una mejor planta. No nos interesa hacerlo en laboratorios sino en el campo y sin agroquímicos”, sumó Gatti.

La plantación irá en el Campo Experimental y productivo de la UNR en Zavalla. Crédito: Facultad de Ciencias Agrarias

Otros de los objetivos del proyecto entre Aupac y UNR es mejorar la reproducción de las plantas para tener un rendimiento más alto en las futuras generaciones. También podrán determinar con mucha precisión el mejor momento de corte en la floración para cada variedad. Luego de la certificación, y quizás como parte de otro proyecto, les habilitará a empezar el cruzamiento con otras genéticas (locales o importadas) para alcanzar nuevas variedades que se ajusten a las necesidades de la salud y la economía.

El director nacional de Articulación Federal del Inase, Gabriel Giménez, contó a El Ciudadano: “Aupac y UNR son dos instituciones claves y es importante este proyecto integral porque Santa Fe está retrasada en este tipo de iniciativas”. El funcionario agregó que el gobierno nacional inició la búsqueda de quienes cultivan y reproducen semillas para dar trazabilidad a las plantas.

Por último, y consultada por la iniciativa de la UNR Soledad Pedrana de Aupac, opinó: “Vemos que valorizan nuestro conocimiento y no nos dejan afuera. Este proyecto lleva a mejoras tecnológicas a la planta, pero nuestro problema sigue siendo no poder cultivar como asociación en el Reprocan (Registro del Programa Cannabis)”.

Las organizaciones cannábicas que asisten en tratamientos médicos a la población aún debaten con el Ministerio de Salud nacional sobre la cantidad de personas que pueden inscribirse dentro de una asociación. Esperan llegar a un acuerdo antes del brindis de fin de año.

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