Ciudad, Edición Impresa

festejo blindado

El vallado volvió a ser el protagonista del acto oficial


Alta en el cielo y vallas en la tierra. Al igual que el año pasado, el cuidadoso perímetro de metal que impidió el libre ingreso al acto de conmemoración del Día de la Bandera fue el protagonista de la segunda celebración desde que asumió el gobierno de Cambiemos. Un doble cerco en el que se invirtieron 500 mil pesos rodeó las inmediaciones del Monumento Nacional, dejando ingresar sólo a unos pocos poseedores de una pulserita de color. Una fila de gendarmes y de personal de la Policía Federal cuidaba el vallado que fue desde San Juan, hasta Buenos Aires y Avenida Belgrano dificultando el acceso, incluso para el personal autorizado. El acto oficial se inició a las 9 de la mañana, cuando el presidente Mauricio Macri fue recibido por gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz y la intendenta de Rosario, Mónica Fein. En una breve y discreta ceremonia, que duró menos de 30 minutos, los mandatarios pronunciaron discursos que se caracterizaron por su breve duración, de entre 11 y 6 minutos.

Del acto participaron dos escuelas, de Corrientes y Balcarce, miembros del Liceo Militar y autoridades. Por detrás de la vallas, a unos 300 metros de distancia, unas 100 personas se agruparon a escuchar, entre seguidores y opositores que alzaron carteles en contra del presidente. La ausencia del tradicional desfile cívico con la presencia de los veteranos de Malvinas fue una de las decisiones más cuestionadas.

Por segundo año consecutivo, la Multisectorial contra el Tarifazo se manifestó y marchó desde el cruce de peatonales hasta Laprida y Córdoba, donde fue interceptada por la doble custodia del vallado.

El cerco se levantó pasadas las 9.30, una vez finalizado el acto oficial. La gente empezó a llegar lentamente para participar de la fiesta popular que incluyó tres escenarios y el tradicional concurso de asadores a la estaca.

De gris metal

Silencio y desolación. Un paisaje desértico y metalizado rodeaba el Monumento donde un numeroso grupo de gendarmes y policías cuidaban celosamente el ingreso. Lejos quedó el popular festejo del 20 de junio que agrupaba niños y adultos en el Parque de la Bandera. Nada de desfiles, de multitudes, ni de banderas al viento. Sólo una pequeña flamea detrás de una valla y lejos quedó también. En su 60 aniversario, el Monumento se vistió de gris y de verde militar.

El acto oficial comenzó a las 9 de la mañana en punto, cuando el presidente Mauricio Macri bajó del helicóptero que lo trasladó desde el aeropuerto de Fisherton donde había aterrizado 20 minutos antes. Estaba acompañado de su esposa, Juliana Awada, la Ministra de Seguridad Patrica Bullrich, el jefe de gabinete Marcos Peña y el Ministro de Defensa, Julio Martínez. En la explanada del Monumento, lo recibieron Lifschitz y Fein. A diferencia del año pasado, donde el presidente brindó un discurso para los alumnos de cuarto grado que fueron a prometer lealtad a la bandera, el acto no tuvo lugar en el Patio Cívico, sino en la explanada del mástil central. No hubo escenario. Sólo una modesta mesa con un mantel color bordo, tres copas y tres sillas reservadas para los mandatarios.

El auditorio estaba celosamente predeterminado y reservado para unos pocos. De un lado los alumnos de dos colegios de las ciudades de Corrientes y Balcarce; un grupo de cadetes que juraron la banda del Liceo Aeronáutico Militar. Del otro lado, autoridades nacionales, provinciales y municipales; y un corralito destinado para la prensa. Con el izamiento de la bandera a cargo del Regimiento de Patricios, seguido del himno nacional se dio inicio a un escueto acto que duró apenas 28 minutos.

En contra

La falta de acceso a la ceremonia oficial no impidió que algunos vecinos se manifestaran en contra del presidente. Mientras el coro del Liceo Aeronáutico entonaba las estrofas de “Aurora”, unos globos con carteles pidiendo la libertad a Milagro Sala sobrevolaban alrededor de unos edificios a la altura de calle Rioja. Más tarde, un grupo que estaba detrás de las vallas extendió una bandera con la misma consigna. Algunos gritos en contra del presidente se oyeron desde el otro lado del Monumento y se mezclaron con algunos aplausos de quienes permanecían más cerca de la ceremonia.

Asomadas tras las estructuras metálicas un grupo sostenía carteles que decían: “Pobreza 30.3 por ciento”, “Macri devolvenos la dignidad” y “Usted fue robado por el gato de la Rosada”, mientras un hombre alzaba una figura de un gato hecho de papel mache.

“El pueblo quedó afuera. Me dan vergüenza las vallas porque es un lugar de libre circulación y se supone que un acto patrio es para todos. Es un reflejo de lo que hoy es el gobierno: para pocos y el resto afuera”, dijo Silvia, una de las mujeres que se manifestó. A lo que Mónica, otra de las asistentes, agregó: “Es una puesta en escena. Los que consideramos que el gobierno deja afuera mucha gente nos vamos a manifestar como podamos. Que hayan gastado 500 mil pesos en vallas para 20 minutos es una vergüenza”.

Sin desfile

Una de las ausencias más notorias fue la de los ex combatientes de Malvinas. Los veteranos se mostraron disconformes con la falta del desfile cívico y calificaron la decisión de vergonzosa. “Los actos patrióticos son un agasajo del pueblo y meter vallas es bochornoso. Vengo de Ushuaia y me quedé sin palabras cuando vi esto. Hace 10 años desfilábamos todos. Era un acto ciudadano. Hoy (por ayer) me encontré con esto y me resultó triste y lamentable”, señaló Alberto Cabanillas, ex combatiente del Crucero General Belgrano.

El veterano Oscar Poltronieri vino desde Mercedes, provincia de Buenos Aires, “para hacerle el aguante a los compañeros de Rosario”. Dijo que el acto no fue para ellos, sino para los políticos. “No querían que los veteranos estemos pero vinimos a apoyar a nuestros hermanos. Estuvimos en el monumento de veteranos de guerra. La bandera es nuestra patria y es de todos”, agregó el héroe que reunió más condecoraciones y recibió la Cruz al Heroico Valor en Combate.

El desfile que no fue

Federico Angelini diputado provincial de Cambiemos negó que haya sido una decisión del gobierno de Mauricio Macri suspender el desfile cívico militar y apuntó al Ejecutivo provincial y municipal. No fue decisión del gobierno nacional que no haya desfile cívico”, señaló y apuntó a los gobiernos provincial y municipal en la toma de decisiones respecto a la modalidad de la celebración. “Ellos fueron los que no pusieron en agenda el desfile, no es decisión de Presidencia”, dijo Angelini. Por su parte, Roy López Molina manifestó: “Estoy muy contento de que pueda participar el presidente con el gobernador y la intendenta, con vecinos tranquilos y participando. Vamos recuperando la normalidad”, sostuvo

Bullrich justificó

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, echó más leña a la polémica seguridad de Mauricio Macri en el acto. “Hay que dividir a la gente que quiere ir al acto del Día de la Bandera de la gente que quiere ir a tener una actitud agresiva sea contra el presidente o contra el gobernador”, al justificar el dispositivo de seguridad montadoen torno al Monumento a la Bandera.

“Es un mecanismo de seguridad que se hace en estos actos masivos. No hay nada especial. Está hablado en conjunto con la provincia de Santa Fe. Lo que pasa es que ustedes saben que hubo en el último tiempo algún tipo de manifestaciones que no han sido lo más democráticas”, dijo la ministra en alusión al dispositivo que desde la Nación armaron en torno al Monumento y a las protestas que afrontó el presidente Macri en algunos actos públicos.

Chiqui González criticó la militarización del acto

La ninistra de Innovación y Cultura, Chiqui González se mostró dolida por el cerco que impidió el libre acceso a la ceremonia de conmemoración del Día de la Bandera.

“Después de la bandera más larga del mundo, después que éramos todos iguales frente al río que Belgrano vino a defender y en el año que se cumplen 60 años del Monumento a la Bandera me da mucho dolor que toda esta zona, que es el espacio público privilegiado del pueblo donde se encuentra la gente para lo deportivo, la protesta, lo político y el recuerdo de los desaparecidos, esté tan cerrado. Una cosa es la seguridad del presidente y otra es decir no vayas porque hay vallas”, señaló la funcionaria.

“La excesiva presencia de Gendarmería Nacional es avisar simbólicamente al público que se puede pasar.. Es tan evidente el cierre de toda la zona con tal militarización que te hace sentir como si fueras peligroso cuando sos el dueño de esta ciudad”, agregó la ministra Chiqui González que se caracterizó por idea masivos espectáculos populares durante años para homenajear a la bandera y a Belgrano.

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