Edición Impresa, Política

El uso de la boleta única y un manual para el votante

Lo que hay que saber sobre el nuevo sistema electoral que se aplicará en los comicios provinciales.

Con la confirmación que le dio la semana pasada la Legislatura, el sistema de votación de boleta única, conocido también como ley Javkin, quedó definitivamente instalado en la provincia de Santa Fe, tanto como para las internas abiertas y obligatorias del 22 de mayo como para las elecciones generales del 24 de julio. El sistema, resistido por una parte del peronismo y radicalismo, termina con algunas prácticas fraudulentas, pero a la vez despega las candidaturas entre sí, evitando el efecto arrastre que traccionaba votos desde las postulaciones más fuertes hacia las más débiles.

Más allá del debate sobre los efectos que traerá la norma a la hora de sufragar, lo primero que tiene que saber el votante santafesino, tanto en la interna como en la general, es que ya no tendrá que buscar su boleta entre los pupitres del cuarto oscuro. La nómina, única para cada uno de los cargos que se elijan, y única también para cada elector, se la entregarán las autoridades de mesa antes de entrar al cuarto oscuro, junto con la birome para que tilde el candidato que más cerca esté de sus ideales. Una vez marcada la opción elegida, el votante deberá plegar la boleta y luego introducirla en la urna, esta vez sin sobre.

Nombre y foto

En cada mesa habilitada para votar habrá una boleta por cada elector, y un número excedente para las eventuales roturas. Ese número no podrá superar el 5 por ciento del total. Otra cosa que advertirá el votante santafesino el 22 de mayo, fecha de las primarias, es que ya no habrá división entre mesas femeninas y masculinas. Las mesas sólo se repartirán a razón de 350 electores por cada una, según criterio geográfico.

La boleta única contiene el nombre del candidato y la foto. Y, si tuviera suplente, también nombre y foto. Para los cargos ejecutivos resultará relativamente sencillo incorporar todos los candidatos. En las elecciones de diputados provinciales, concejales y miembros de comisiones comunales, donde los nombres son muchos, la ley dice que la autoridad electoral establecerá qué número de candidatos titulares y suplentes figurarán en la boleta única. Además, establece que en el interior del cuarto oscuro deben figurar, según la ley, en afiches o carteles, las listas completas de candidatos.

Chau “voto cadena”

Los defensores de la boleta única consideran, entre las “bondades” del nuevo sistema, que finalizará con prácticas fraudulentas en los procesos electorales. La primera de ellas es el robo de boletas, un hecho bastante frecuente que obligaba al elector, cuando entraba al cuarto oscuro, a salir y reclamar a las autoridades por la ausencia de las mismas.

Lo segundo que logra evitar el nuevo sistema es el denominado voto cadena. El primero en votar retiene el sobre que le entregan las autoridades de mesa y sufraga con otro, imitando las firmas de las propias autoridades. El segundo vota con el sobre del anterior, con el voto adentro y prolijamente cerrado, y se guarda el que le dieron a él. El tercero vota con ése, y así se forma una cadena donde todos votan con el sobre cerrado, y donde el único que es pasible de impugnación es el primero, por no tener las firmas verdaderas de las autoridades de mesa.

Otro objetivo que persigue la boleta única, según sus defensores, es desmontar las candidaturas truchas: organizaciones que presentaban candidatos falsos, muchos de los cuales ni siquiera sabían que eran candidatos, para cobrar el dinero que paga el Estado por la impresión de las boletas.

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