Ciudad, Edición Impresa

El desafío

“El trabajo del docente es una obra de infinito amor”

Un mes antes participar de un encuentro internacional en Casilda, el cubano Orlando Terre Camacho habla de escuela y discapacidad.


El educador cubano Orlando Terre Camacho es presidente de la Asociación Mundial de Educación Especial (Amee) y la Organización Mundial de Educación, Estimulación y Desarrollo Infantil (Omedi). Y además es uno de los nombres más resonantes entre los visitantes que llegarán a la provincia el mes próximo, cuando se realizará, el 14,15 y 16, en la ciudad de Casilda el Congreso Mundial de Docencia 2015. El encuentro este año sesionará con el lema Educación, Juego y Terapias; entrenamientos para la vida. En ese marco, y como adelanto de lo que ocurrirá en el evento internacional que tendrá como escenario el sur santafesino, Terre dialogó con El Ciudadano acerca de las principales problemáticas con que se enfrentan los maestros al momento de poner en práctica los modelos de educación inclusiva. “Es muy fácil aceptar en la escuela de hoy a un niño con discapacidad intelectual, visual o auditiva pero falta el acompañamiento”, puntualiza el experto, apuntando que por la realidad económica mundial, y particularmente en Latinoamérica, la tarea principal recae –y lo seguirá haciendo– sobre los maestros. Y que el secreto, entonces, es la formación y las herramientas para los docentes.

—¿Cuáles son las principales inquietudes que recoge de los docentes respecto de la educación inclusiva?

—Una de las más frecuentes que refieren reside en la formación de formadores. Es decir, cómo se los prepara desde las universidades para que puedan ejecutar, cuando llegan a ser profesionales, las acciones que los ayuden a abordar a las personas con discapacidad en la escuela.

—Desde su perspectiva, ¿cómo ve a la Argentina en la formación docente?

—Soy un observador de esas cuestiones y, con todo respeto ya que me encuentro en la Argentina, creo que hay que transformar los modelos actuales, las formas de prácticas clínicas y también educativas. Somos países que estamos en vías de desarrollo y por mucho que hayamos hecho la problemática es compleja, y desde ese cuestionamiento hay que articular el trabajo de los distintos actores e instituciones que intervienen. No podemos quedarnos solamente con el abordaje desde la salud sin incluir la educación y la contención de la familia del niño con discapacidad.

—¿Cree que actualmente no se atiende debidamente a las familias de niños con capacidades diferentes?

—Justamente una de las cosas que tenemos que observar, con mucho cuidado, es cómo articulamos los modelos de salud y educación junto a las problemáticas de las familias. En todos los escenarios en donde se aplican estas prácticas tienen que estar contempladas las familias, con la sensación de angustia que las suele embargar a causa de sus problemas. Eso es lo que tiene que estar contemplado a la hora de abordarse la educación inclusiva. De allí es que aparecen conceptos tan renovados como “salud para todos” o “educación para todos”.

—Usted ha visitado varias veces la provincia de Santa Fe, ¿cómo ve la educación local?

—Por lo que he podido conocer, y esto también lo puedo decir desde las evaluaciones internacionales sobre Iberoamérica, Argentina ha sido uno de los países que más ha ahondado el tema discapacidad en el ámbito educativo. Pero un modelo de inclusión educativa necesita de un profesional con competencia que permita asumir sus responsabilidades. Me refiero a una inclusión responsable para que el proceso educativo sea realmente efectivo. En la provincia de Santa Fe está pendiente esa tarea, porque cuando egresamos de las universidades o de una formación terciaria como docentes o terapeutas no tenemos todavía la conciencia para medir el grado de necesidad que tenemos como profesionales. Y eso es una cuestión permanente. Es muy fácil aceptar en la escuela de hoy a un niño con discapacidad intelectual, visual o auditiva pero falta el acompañamiento porque el resultado es, en muchos casos, el docente angustiado porque quiere aceptar a ese niño con necesidades especiales pero no tiene las herramientas para que ese proceso se dé con calidad.

—¿Es el docente el que debe estar preparado para cumplir la función de un acompañante o de un traductor de lengua de señas, por ejemplo?

—Vivimos en países en vías de desarrollo, por lo que un acompañante es costoso para nuestros modelos educativos. Como dice Gabriel García Márquez: somos países condenados a cien años de soledad. Canadá, que ha sido uno de los primeros países que promovió el proceso de inclusión escolar con acompañamiento, hoy se pregunta, en momentos de crisis económica, cómo puede dar continuidad al modelo, porque diseñaron un modelo en el que cada niño con algún tipo de discapacidad necesitaba de un lector de señas o un acompañante. En Latinoamérica la población docente, en general, está mal paga. Si los salarios no responden a las necesidades de los maestros, no estamos en condiciones de sostener a un acompañante terapéutico para un niño. Quizás se pueda sostener hoy, pero en el mediano y largo plazo no vamos a poder hacerlo. La idea es clara: cómo formar a los docentes de manera integral, para que puedan responder a los modelos de inclusión educativa.

—¿Cuál sería el camino entonces para la aplicación efectiva de los modelos de inclusión educativa?

—Hay cuatro momentos importantes y necesarios de observar en torno de la problemática. El primero es que se hace sumamente necesaria una reforma curricular porque con la currícula que hoy tenemos no le podemos dar apertura a este modelo inclusivo. El segundo criterio es la forma de diseñar el modelo, por lo tanto, los avances tecnológicos aplicados a nuestra formación tienen que reformularse. El tercero, reside en fortalecer la escuela, que no puede continuar trabajando en lo solitario. Y, respecto de ello, considero que hay que articular a las familias con las instituciones. Por último, se debe mejorar la calidad educativa, la que es una tarea históricamente pendiente porque no damos todavía respuestas concretas a las necesidades de los educandos. La sociedad tiene que cambiar, tenemos que atender la diversidad y, por supuesto, definir el trabajo del docente como una obra de infinito amor.

Educadores de todo el mundo llegarán al sur de Santa Fe

La ciudad de Casilda será sede del Congreso Mundial Docencia 2015, Educación, Juego y Terapias; entrenamiento para la vida. Se desarrollará el 14, 15 y 16 de mayo en la Escuela de Educación Especial Nº 2044 y está dirigido a maestros, psicólogos, psicopedagogos, asistentes sociales, artistas educativos, investigadores y público en general.

El encuentro está organizado por la Asociación Mundial de Educación Especial (Amee), con resolución ministerial y puntaje docente de acuerdo con el decreto 3029/12 del sistema único de reglamentación de la carrera de Magisterio. Cuenta, además, con aval de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Entre los expositores estarán Orlando Terré Camacho (Cuba), Susa Herrera (España), Albaluz Calderón de Garzón (Colombia), Marta Leyva (Perú), Judith Breck (Estados Unidos), Isabel Romero (Angola) y Leticia Cuevas (Chile). También mostrarán sus ponencias Margarita Robledo, Marco Gamboa y Reyna Pérez, de México; Andre Trindade y Leonardo Scarpato, de Brasil; y los argentinos Gabriel Federico, Ruth Rosental, Hugo Massei, Aldo Lauhirat y Stella Maris Galván. Informes e inscripción a través del correo electrónico [email protected] o al teléfono (03464) 429044.

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