El Hincha

Básquet

El Tala fue contundente en ambos costados y jugará la final

En la revancha de la última final, el elenco de Lalima superó al Azul con gran tarea de Cabrejas y Bertonazzi. Ahora se viene la definición ante Talleres.


Todo terreno. Santiago Cabrejas la rompió. (fotos de Juan José García).

El Tala jugó un partido casi perfecto desde lo táctico y superó a Atalaya por 92 a 76, por lo que se metió en la final del cuadrangular final de la Superliga rosarina. El Azul, bicampeón, ya no podrá pelear por el título luego de sufrir su segunda caída en igual cantidad de presentaciones en el certamen reducido que define al campeón local del semestre.

El elenco que conduce Gustavo Lalima presionó a Lautaro Suárez para negarle el traslado rápido, fue inteligente para negar el juego desde el pick central y solidario para ajustar las posiciones de Yanson y Pérez de frente al aro. Así, las decisiones de Atalaya debían tomarse con lanzamientos externos o con jugadores que no suelen llevar el peso del partido.

Y como cuando las cosas salen bien atrás, es más fácil jugar adelante, El Tala halló fluidez, encontró efectividad para coronar su ya habitual movimiento de pelota y de la mano de Ríos, Quiroga y Scalella fue sacando diferencias importantes, con máxima de 25 a 7 a poco de cerrar el parcial inicial. Atalaya perdía pelotas y no ganaba el rebote propio. Y cuando fue a zona, lo lastimaron con triples. Así, imposible.

Pero poco a poco los de Junco reaccionaron. Con una cuota de amor propio salió a presionar arriba, complicó el juego de su rival y fue creciendo también en el costado ofensivo, donde el tiro externo de Yanson y Ettorre le generó espacios a Pérez cerca del cesto.

Parecía que había partidazo de ida y vuelta, pero no. El Tala volvió a las fuentes, terminó de desgastar a un agotado Suárez y encontró en Cabrejas una pieza fundamental, para seguir ganando rebotes en ataque y para ganar la calle de fondo una y otra vez bien asistido por un Bertonazzi incisivo desde los pases. Yanson salió al rescate pero Ríos respondió y otra vez El Tala manejó una diferencia acorde a su marcada superioridad.

Con las ganas de los pibes (Rava, Ettorre), Atalaya intentó dejar todo en la última reacción, pero El Tala lo cerró con Sequier atacando el aro y efectividad en la línea de libres. El bicampeón dijo basta y se despidió del título bajo una lluvia de aplausos de su hinchada y canciones de agradecimiento eterno. El Tala no se cansa de ser protagonista y de la mano de Gustavo Lalima buscará ante Talleres el tercer título oficial de un ciclo que se vive reinventando.

SÍNTESIS

ATALAYA 76: Lautaro Suárez 4, Alejandro Ettorre 16, Santiago Orellano 11, Maximiliano Yanson 16, Federico Pérez 8 (fi), Aaron Capra 6, Emanuel Rava 10, Mariano Laurido 2, Gonzalo Tapatta 3, Juan Borches 0. DT: Mariano Junco.

EL TALA 92: Franco Bertonazzi 13, Joaquín Ríos 18, Santiago Cabrejas 25, Fernando Scalella 10, Matías Quiroga 11 (fi), Aldo Conde 0, Andrés MacGuire 0, Theo Santa Cruz 0, Augusto Capra 3, Pedro Paz 1, Matías Sequier 11. DT: Gustavo Lalima.

ESTADIO: Newell’s.

ÁRBITROS: Alberto García, Franco Petrone e Ignacio Nieto

PARCIALES: 10/25, 33/34 y 52/64

¿TIEMPO DE DESCUENTO?

En un momento el tablero quedó fijo en 10 minutos y los jueces decidieron que quedaban 3m30s para finalizar el segundo cuarto. Algunos juraron que no eran más de 2m40s. ¿Hubo alargue?

VIDRIO ROTO

Una vez finalizado el encuentro, un grupo de hinchas pasó por detrás de los palcos de prensa y rompió un vidrio, con tanta mala suerte que lastimó a un camarógrafo que allí se encontraba trabajando.

SIN RELOJ DE 24

En el básquet de Rosario hay serias fallas de organización, pero cuando las autoridades de un partido las convalidan, pasa a ser más preocupante todavía. En un momento del duelo se apagó el tablero y el reloj de 24 del sector que atacaba El Tala. Al parecer alguien de la hinchada allí ubicada (Atalaya) lo había desconectado. Pero el lo grave es que Alberto García decidió seguir jugando sin el reloj de 24, por lo que El Tala atacaba a ciegas. Por suerte pudieron volver a conectarlo dos o tres ataques después de esta determinación como mínimo llamativa.

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