Ciudad, Edición Impresa

El santo del trabajo espera

Por Laura Hintze. Ayer comenzaban a acercarse los fieles al templo de Buenos Aires al 2100, donde hoy dejarán gracias o pedidos a San Cayetano. Los primeros puestos ya estaban instalados, pero con quejas por menores ventas.

Desde ayer temprano ya podían verse circular fieles por la iglesia San Cayetano (Buenos Aires al 2100), mientras se empezaban a vislumbrar los puestos ambulantes con todo el merchandising necesario para la jornada, tanto por calle Cerrito como por Buenos Aires. En todos, podían verse las típicas y abundantes espigas de trigo, estampitas y velas, aunque también podían conseguirse altares luminosos, billetes con oraciones impresas o anillitos. Para todos los precios y los gustos.

Hay doscientos puntos de venta ambulante autorizados para comercializar hoy. La mayoría de estos vendedores acostumbra a asistir al evento todos los años, de la misma manera que lo hacen los fieles. Dicen, los más experimentados, que cada vez se vende menos. “¡Y si es el santo del trabajo!”, exclamó Carlos, uno de los comerciantes. “Ojalá este año vengan a agradecer y no a pedir”, añadió. Los puesteros llegaron ayer y pensaban pasar la noche con su lugar armado, para arrancar bien temprano a trabajar. Por ejemplo, según contó Rocío, de doce años, ella acompaña a su tía todos los años. Se queda por la tarde, la tía por la noche, y a lo largo del día de hoy trabajarán juntas.

La iglesia de San Cayetano es reconocida en la ciudad por la gran cantidad de creyentes que se acercan todos los días, en particular el 7 de cada mes pero en forma masiva los 7 de agosto. Y a pesar de que todos siguen llamándola iglesia, el año pasado el arzobispo de Rosario, José Luis Mollaghan, declaró santuario arquidiocesano al templo de San Cayetano “en razón de la multitud de fieles que acuden y de la piedad de los peregrinos para agradecer y pedir por sus intenciones”.

“Yo vengo todos los 7 de agosto, y los 7 que no trabajo”, contó Zulma, mientras salía del templo. “Pido y agradezco, porque da salud y trabajo”. Es llamativa la fuerza de los sentimientos que se ponen en juego en vísperas de la jornada, prácticamente pueden sentirse en el aire. Muchas personas, miran y rezan a San Cayetano al borde de las lágrimas. Otras, se van y en su cara se lee la serenidad. Como sucedió con Dora, que no recuerda si tiene 72 o 73 años (“porque los guardé y listo”), y que no le importa mucho eso, o al menos, no tanto como ir a rezar un rato y poder llevar a que otras personas lo hagan. “Los agarro y los llevo a rezar. Vamos juntos, pero se reza de a uno”, cuenta.

Dada la cantidad de personas que se movilizarán hoy a las inmediaciones de la iglesia, a partir de las primeras horas del día, las áreas de Tránsito, Control Urbano, GUM, Inspección y Defensa Civil, en conjunto con la Policía de la provincia, controlarán y fiscalizarán tanto las ubicaciones como los rubros de los puestos de venta (de acuerdo a como se encuentran inscriptos en el padrón correspondiente) y el cumplimiento de la prohibición de la venta de alcohol en dichos espacios, al tiempo que se implementarán medidas relacionadas con el tránsito vehicular y de cuidados de los espacios públicos en las inmediaciones del santuario. Cabe destacar que estas acciones de prevención y control se llevarán a cabo también hasta finalizadas la procesión y la celebración eucarística, que tendrán lugar a partir de las 15.30, en la plaza Libertad, delimitada por las calles Mitre, Sarmiento, Pasco e Ituzaingo.

Nacido en 1480 como Gaetano di Thiene, en Vicenza, al norte de Italia, el sacerdote fundó en 1524 la orden de los Clérigos Regulares, más conocidos como los Teatinos, dedicada a luchar contra la Reforma Protestante y servir a los más pobres. Tenían como regla que no debían poseer nada, ni pedir nada: debían vivir únicamente de las limosnas que los fieles les ofrecieran espontáneamente.

Para paliar las necesidades de los pobres, Cayetano fundó la organización de beneficencia Monte di Pietà (Monte de Piedad, que tiempo después se convirtió en el Banco de Nápoles), como una alternativa a los usureros. Cayetano murió el 7 de agosto de 1547.

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