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El riesgo de fusión nuclear

La explosión en la planta japonesa de Fukushima pone en primer plano el debate sobre el empleo de la energía atómica. Alrededor de 60 mil personas protestaron ayer en Alemania contra plantas de este tipo.

En un momento en que muchos países se planteaban retomar el uso de la energía nuclear, el accidente en la central de Japón vuelve a poner en el primer plano la pregunta sobre si esta energía es segura. El riesgo de fusión nuclear en Japón trae de nuevo al primer plano el quid de la cuestión nuclear: ¿es seguro este tipo de energía?

El término “fusión nuclear” es asociado por la opinión pública con dos de los mayores accidentes de la historia reciente: el de la Isla de las Tres Millas, en EE.UU. en 1979, y el de Chernobyl, en Ucrania, siete años más tarde.

Los reactores nucleares cuentan con varios sistemas de seguridad, de modo que si uno falla otro debería contener el problema. Sin embargo, en la planta de Fukushima Daiichi afectada por el terremoto se comprueba que eso no es siempre así, explicó el especialista de la BBC en asuntos de medio ambiente, Richard Black.

El sismo causó que los tres reactores en funcionamiento se detuvieran. Pero también apagó el sistema de refrigeración, que envía líquido congelante alrededor del núcleo y que es vital para que éste no se sobrecaliente.

El debate sobre la seguridad de este tipo de energía es uno de los más enconados.

Ayer, en Alemania, 60 mil personas protestaron contra los planes del gobierno de extender el uso de los reactores nucleares. La marcha estaba planeada desde antes de que estallara la actual crisis nuclear en Japón y en ella los manifestantes formaron una cadena humana de 45 kilómetros.

Los organizadores esgrimieron el suceso de Japón como prueba de que la energía atómica es una tecnología peligrosa e incontrolable. Uno de los mayores miedos del movimiento antienergía nuclear, como se puede ver en la película de 1979 “El Síndrom de China”, es que fallen los sistemas de seguridad y que los materiales tóxicos y altamente radiactivos del núcleo se fundan y penetren bajo tierra, con unos efectos medioambientales devastadores a largo plazo.

Sin embargo, los defensores de este tipo de energía reponen que la fusión parcial de la Isla de las Tres Millas no tuvo consecuencias de gravedad. Y en el caso de Chernobyl –un reactor cuyo diseño era considerado en Occidente como inseguro, y que no hubiera pasado los controles de ningún país no soviético– el impacto medioambiental se produjo mediante una contaminación del aire por los materiales radiactivos, y no por una fusión del núcleo.

El especialista de la BBC Richard Black explicó que, para mantener la perspectiva, hay que considerar que ningún accidente nuclear ha causado un número de víctimas que se acerque a las más de mil como las potenciales del terremoto y tsunami del viernes.

Black señaló que aunque pronto se contará con más información sobre las causas del accidente nuclear en Japón, podrían pasar meses, o incluso años, hasta que se conozca todo lo concerniente a este episodio. Al igual que pasa con la industria nuclear de muchos otros países, la japonesa no es precisamente un modelo de transparencia. Además, el operador de la planta, Tokyo Electric Power (Tepco), se vio implicado en una serie de escándalos por encubrimiento de información en los últimos años.

A largo plazo, Fukushima Daiichi plantea otras preguntas de mucha importancia, tanto para Japón como para el resto del mundo, según el especialista de la BBC.

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