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Historias de boxeo

El púgil feliz: Alfredo Bunetta, un grande de verdad

El rosarino, muy querido por los aficionados, protagonizó varias peleas inolvidables con Ricardo González.


Era sábado. Para ser exactos, un 24 de julio de 2004. Cuatro de la tarde y mientras preparaba material para LT3 AM 680, sonó el teléfono pegadito a la compu. Del otro lado, una voz entrecortada confirmó: “Giuria, falleció Bunetta”.

Casi de inmediato, la nostalgia y los recuerdos se asociaron, para transportarme a una Argentina donde los únicos privilegiados éramos los niños, donde a las seis de la tarde nos tomábamos un Toddy, esperando la llegada de Tarzán. Tiempos sin televisión. Imaginando a través de los relatos de Luis Elías Sojit, como era el mundo del deporte.

Alfredo Bunetta siempre se encargó de resaltar que fue feliz siendo boxeador. De un barrio humilde en la zona sur de Rosario, llegó lleno de ilusiones a uno de los gimnasios de mayor historia: El Rosarino Boxing.

Ingresó al profesionalismo de la mano de Juan Umberto Natale, quien además de entrenador era un exitoso promotor. Tras los pasos iniciales, llegaría su gran noche. Derrotó por nocaut, quitándole el invicto de 42 peleas a José ‘Cucusa’ Bruno. De allí en más forjó una carrera que sólo transitan los elegidos.

Peleó con todos: Ricardo González, Pedro Miranda, José ‘Polenta’ Casas, Aldo Gamboa, el español Manolo García, Manuel Álvarez. Siempre dio gran espectáculo. Siete fueron los combates con Ricardo González. Los duelos con ‘Gonzalito’ fueron clásicos. Sólo ganó uno. Poca importancia tuvieron los resultados, ya que cada pelea fueron batallas de fallos cerrados, con Luna Park lleno. No fueron pocas las tardes que entre café y café conversé con Bunetta.

“Mirá Giuria, todos me saludan con afecto. Y no es por ser diarero del barrio (NdR: Bunetta al retirarse tuvo un kiosco de diarios en la zona sur de Rosario). Es porque me reconocen como boxeador. Fui muy feliz en mis tiempos de pugilista. Las peleas con Gonzalito fueron y siguen siendo inolvidables para mí. Seguimos viéndonos como amigos y nos tenemos mucho respeto”, me dijo alguna vez.

Y agregó: “Qué cosa viejo, todos me preguntan por las peleas con González, pero mirá que le gané a ‘Cucusa’ Bruno, a ‘Polenta’ Casas a ‘Manolo’ García y además le quité el invicto a Santos Simili. Quedó gente en la calle esa noche. Muchos decían que estaba acabado y bueno, me parece que se equivocaron: lo saqué en tres”.

La cola era larguísima. Las entradas se agotaron. Marcaron record de público y recaudación en la historia del estadio Norte de Rosario. Fue la noche del 18 de noviembre de 1960. Llegaban dos hijos del mismo riñón. Alfredo Bunetta con Alejandro Ammi en su rincón. Santos Simili con otro grande en su esquina: Luis Di Ponti.

Oscar García, memorioso aficionado al boxeo, hoy propietario de la mueblería La Española, una de las más importantes de Rosario, recuerda aquella jornada.

“Fue una noche con muchas tensiones. Dos muchachos del mismo gimnasio. No te olvides que fui directivo de El Rosarino Boxing. La mayoría en la calle decía que ganaba Simili caminando, porque era un gran estilista. Que Bunetta estaba terminado. Claro, Santos Simili llegaba invicto con más de 40 peleas. Cuando sonó la campana y lo vi a Bunetta salir como una tromba, dije y pensé: ¿Este tipo acabado? Fue extraordinario. Lo dominó claramente y ganó por nocaut técnico. No daba ni pedía tregua”.

Santos Simili ya no fue el mismo de antes. Hizo cinco combates, perdió tres y se retiró. Fue un próspero comerciante.

“Nos entrenábamos con 100 personas mirando. Bunetta era mi ídolo. Me tenía una confianza ciega. Lo conocía muy bien, ya que fui el esparrin en todas sus grandes peleas. En el segundo round, no sé de donde ni cómo sacó un cross de izquierda y aparecí en el suelo. En el tercero no pude recuperarme y me tiraron la toalla. Una gran amargura, pero perdí con un grande. Hice algunas peleas más, pero anímicamente ese combate me afectó y agrégale que me encontraron una lesión en la columna y me aconsejaron no seguir”, confesó años después Santos Simili.

Alfredo Bunetta con sus botitas blancas, el corte de pelo a la moda (medio americana), su increíble velocidad de brazos y piernas. Su coraje, guapeza y corazón de león sobre el ring, que lo distinguieron siempre.

Se fue un 24 de julio de 2004. Las diez campanadas lo despidieron sobre un ring de su querida Rosario y seguramente lo recibieron en otro escenario, donde se empecinará en seguir siendo feliz: será boxeador.

Los números de Brunetta

Alfredo Bunetta debutó como profesional el 25 de julio de 1951, en donde le ganó por puntos a Ignacio Aguilera en Rosario. Fue dos veces campeón argentino pluma: el 19 de marzo de 1955 ganó por abandono a José ‘Cucusa’ Bruno. Luego perdió el título con Manuel Álvarez el 14 de abril de 1956. Lo recuperó el 18 de diciembre de 1959, ya que Ricardo González fue desconocido como campeón. Lo volvió a resignar el 6 de agosto de 1960 ante Aldo Gamboa, perdiendo por puntos en el Luna Park. Su última pelea como profesional fue el 9 de junio de 1961: perdió por puntos en Rosario con José ‘Polenta’ Casas. El rosarino se retiró con un record profesional de 137 peleas. Ganó 94 (46 nocauts), perdió 21 y empató 22.

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