Edición Impresa, Policiales

Muerte de una nena

El prófugo por el crimen de Guadalupe se entregó ayer

Wititi será imputado hoy por el mismo delito que el Chueco en base a lo que contó un testigo protegido.


Mientras Mauricio C., alias Chueco, era imputado en audiencia oral en los Tribunales, Rodrigo Gustavo B., alias Wititi, se presentaba en la Unidad Fiscal de Homicidios junto a un defensor oficial. Los sospechosos – junto a un adolescente de 16 años – están sindicados por un testigo de identidad reservada de perpetrar el abuso sexual seguido de muerte contra la niña Guadalupe Medina, de 12 años, el pasado 25 de mayo en una precaria vivienda abandonada de Villa Banana. El adolescente quedó bajo la órbita del Juzgado de Menores 4° y fue el primer detenido en el caso por llevar una campera verde como describió el testigo. Chueco y Wititi fueron sindicados por sus apodos. Durante la audiencia imputativa que tuvo lugar ayer, Chueco se desvinculó del hecho, se puso a disposición para la realización de cualquier tipo de estudio y accedió a la extracción de muestras biológicas para el cotejo de ADN. A su vez, denunció que su familia tuvo que irse del barrio debido a las amenazas que recibieron. Por su parte, la jueza Hebe Marcogliese dictó prisión preventiva en su contra sin plazo a la vez que ordenó la remisión de copias al Ministerio de la Acusación para que se investigue la denuncia de Mauricio C. Por su parte Wititi quedó detenido y fue remitido a una unidad penitenciaria hasta hoy, cuando será trasladado a Tribunales para ser formalmente imputado del hecho.

El Chueco tiene 23 años, dijo ser changarín y asumió su apodo. Está en pareja con Jésica B., hermana de Wititi, con la que tiene hijos. Junto a la defensora oficial Paula Álvarez escuchó ayer atentamente al fiscal durante la audiencia imputativa y dijo comprender la grave acusación que pesa en su contra. El fiscal Florentino Malaponte le achacó junto a Wititi y un joven de campera verde abusar sexualmente de Guadalupe y producirle lesiones en su rostro, cuello y resto del cuerpo para finalmente asfixiarla por estrangulamiento en el interior de una casilla sin techo ubicada en un pasillo que se inicia en calle Lima 2940.

La evidencia más importante del fiscal es el testimonio de una persona de identidad reservada –la que será ingresada a un programa de protección a nivel nacional– que dijo haber pasado por la casilla, que se ubica a unos 40 metros hacia dentro por el pasillo, y observó a Wititi, Chueco y un joven que siempre lleva una campera verde en el interior de la construcción de ladrillo rojo que no tiene puerta junto a la niña de 12 años. El testigo sostiene que una hora después pasó nuevamente por el lugar e ingresó a orinar en aquel lugar abandonado y encontró el cuerpo de la pequeña. El fiscal sostuvo que esta persona describió las ropas de la víctima –la niña se encontraba sin sus zapatillas, calzas y ropa interior que fueron encontradas junto al cuerpo– lo que coincide con la vestimenta que su madre dijo que la pequeña llevaba la última vez que la vio el martes por la noche.

Malaponte sostuvo que esta declaración, si bien no hace referencia al ataque sexual, los pone en el lugar y hora del hecho. A lo que agregó que la niña falleció por asfixia mecánica por estrangulamiento y en su cuerpo se hallaron restos de líquido viscoso –sobre el que se hizo un hisopado para cotejar ADN– y contaba con heridas y desgarros en sus zonas íntimas.

Descargo

Luego de la imputación, Chueco habló aunque decidió no contestar preguntas. Dijo que esa noche estaba durmiendo en su casa junto a su mujer –que enfrenta una causa por amenazas coactivas a los vecinos junto a su hermana que contaba con un arresto domiciliario– y cuando se levantó a la mañana fue a la casa de su hermano y allí se enteró del hecho. A la tarde, su prima le dijo: “Le están echando la culpa a ustedes”. Pero aseguró que estaba tranquilo porque no tenía nada que ver, según refirió. A la noche llegaron varias personas a prender fuego su casa y a tirotearlos por lo que su familia tuvo que irse de la casa. Dijo:  “No puedo creer porqué me echan la culpa. Estoy dispuesto a hacerme un ADN. Mi familia también tiene temor, tiraron una banda de tiros. No sé, no entiendo por qué tengo que pasar por esto. Yo me presenté porque estoy seguro que no fui” y agregó que ahora su familia no puede estar en su casa. “Hay una banda que vende droga que van a tirar a mi casa y no sé por qué. Quiero saber cuánto van a tardar los estudios para que la familia se quede tranquila y yo también” concluyó.

Malaponte solicitó una prisión preventiva en su contra y entre otros argumentos valoró el pedido de captura que tenía desde hacía un año por no regresar de una salida transitoria, beneficio que recibió luego de una condena por robo a 4 años y 6 meses. Pero la defensora Álvarez se opuso, puntualmente refirió que no hay pruebas directas, que existe un solo testimonio que no saben de quién es y que se presentó espontáneamente en una causa donde enfrenta una pena en expectativa de perpetua, lo que demuestra su inocencia. Pero la jueza Marcogliese tuvo en cuenta las características del hecho, la nocturnidad y las presuntas amenazas posteriores. Entendió que el testimonio resulta creíble y lo involucra, por lo que dictó la prisión preventiva en su contra sin plazo. A su vez dispuso que el 6 de junio se realice la extracción de muestras biológicas para comparar ADN, y el 13 de junio las pericias a tres teléfonos secuestrados durante los allanamientos a lugares donde los sospechosos eran buscados.

Concluida la audiencia, Gabriel, el padre de Guadalupe, mostró su conformidad, sostuvo que su hija vivía con ellos y cursaba 7° grado en una escuela que se ubica a 100 metros de su casa. Que su mujer Lidia solicitó ayuda a la Dirección de Niñez porque su hija estaba rebelde, pero la atendieron mal. Y que la chica tenía relación con los imputados a partir de Jésica, con quien se juntaba. A lo que agregó que están con custodia.

Wititi

Mientras tanto, Rodrigo Gustavo B. se presentó ayer a la mañana en la Defensoría Pública acompañado de familiares y solicitó asesoramiento legal. Un trascendido refirió que llegó buscado ayuda ante el temor que tiene por los ataque a balazos a su casa.

Incluso, dijo que estaría dispuesto a someterse a cotejos biológicos. Posteriormente fue acompañado por el defensor oficial Hernán Soto hasta la Unidad Fiscal de Homicidios donde se entregó y quedó detenido. Hoy será sometido a una audiencia imputativa en los mismos términos que su cuñado.

Wititi contaba con otro pedido de captura además del que pesaba en su contra por el caso Guadalupe. Es que junto a su cuñado Pandu fue detenido en el marco de una investigación por el crimen de Javier Barquilla en febrero de 2015. Si bien su cuñado sigue detenido por este hecho, Wititi logró un acuerdo abreviado en diciembre pasado en el cual el fiscal Ademar Bianchini acordó con el defensor Tojo una condena de 3 años de prisión por el delito de amenazas coactivas calificadas por el uso de arma de fuego. Con este acuerdo, el imputado zafó del crimen y se hizo cargo de un amendrentamiento posterior al crimen cuando, junto a su cuñado, apuntaron con un arma en el pecho a una niña de 7 años mientras le preguntaban a la madre dónde estaba un familiar de Barquilla.

En aquella oportunidad, el acuerdo además admitió el cese de prisión, lo que se tradujo en la inmediata libertad y Wititi fijó domicilio a escasas cuadras del lugar del crimen de Barquilla y en cercanías del lugar donde fue hallada Guadalupe.

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