Ciudad, Edición Impresa

El principal verbo: reutilizar

Desde la Dirección de Planeamiento y Gestión Ambiental instan a discriminar residuos orgánicos de los inorgánicos y usarlos nuevamente. Se obtiene desde abono hasta elementos de uso cotidiano. Técnicas ecológicas con el fin de mejorar la calidad de vida

Los contenedores naranja invitan a separar los desechos reutilizables.
Los contenedores naranja invitan a separar los desechos reutilizables.

La relación de los vecinos con la basura que generan es una cuestión netamente cultural y si bien se habla de que los cambios se realizan de a poco y con tiempo, parece que la meta de separar los residuos domésticos, con bolsas o tachos diferentes, será una tarea que llevará más tiempo del imaginado. Inclusive se realizaron acuerdos con comerciantes para que la recolección de la basura no interfiera en la convivencia con los vecinos, como es el caso de los cartoneros.

En Rosario se generan 800 toneladas diarias de residuos. Frente a esta problemática la Secretaría de Servicios Públicos, a través de la Dirección General de Política Ambiental, puso en marcha el programa Separe, que procura la selección domiciliaria de los residuos reciclables con el objetivo de reducir el volumen de desechos y minimizar el impacto ambiental que genera su disposición final.

El reciclado es una actividad que permite ver a los residuos no solamente como basura sino también como un recurso aprovechable. Además, en esta difícil coyuntura constituye un gesto solidario para con las numerosas familias que encuentran una alternativa laboral en la comercialización de los desechos.

Cristina Marozzi, directora de Planificación y Gestión Ambiental de la Municipalidad, explicó que durante el año pasado se trabajó intensamente en la tarea de concientizar a la gente sobre la importancia de separar los residuos. Es por eso que desde hace unos pocos meses se ven en distintos puntos de la ciudad contenedores de color naranja a la espera de residuos orgánicos. Los mismos, que a mediados de año alcanzarán a ser 80, están ubicados en puntos de recepción como distritos municipales, edificios y espacios públicos.

“En ellos los vecinos deben depositar materiales reciclables. De allí en más se trabaja para que el material sea utilizado desde otras dependencias”, señaló Marozzi, y agregó: “Este proyecto también apunta a cuestiones como la convivencia entre vecinos”. Con esta declaración la directora se refirió al convenio que se tiene entre el municipio, los recolectores de cartón (registrados por la oficina a cargo de Marozzi) y con los comerciantes de calle San Luis, entre Dorrego y Sarmiento.

Allí, según detalló Marozzi, hay contenedores anaranjados a la espera de los residuos comerciales. Al ser el cartón el gran protagonista de estos desechos de la zona nombrada, se pidió que se retire la basura cerca del horario de cierre de estos comercios con el fin de que los cartoneros pasen minutos más tarde y no haya interferencias en el tránsito del centro de la ciudad.

“Muchos de los comerciantes sacan sus cajas al final de cada jornada, pero con otros nos va a llevar mucho más tiempo esta organización”, admitió la funcionaria.

En tanto, Marozzi espera que al tener a su disposición contenedores verdes y anaranjados los vecinos tomen conciencia y separen sus residuos.

 En vacaciones también

 Marozzi señaló que durante el verano la campaña de separación de desechos seguirá firme. En este caso, algunos clubes y centros deportivos de la ciudad y sus colonias de vacaciones serán el punto a trabajar en pos de la ecología y el reciclado de materiales reutilizables.

“Aprovecharemos las colonias de vacaciones para hablarles a los chicos sobre la importancia del cuidado del medio ambiente y lo fácil que es separar los residuos en casa. De esta manera, los chicos no sólo emprenderán la discriminación de botellas de plásticos, cajas de cartón o papel en un lugar y el resto de la basura en otro, sino que también serán comunicadores fehacientes de esta campaña en su casa, con la familia”, explicó.

 Una “fábrica infinita”

 En 2009 se conocieron iniciativas realizadas en distintos espacios con el fin de mostrar a la gente cómo un envase de gaseosa se convierte en un recipiente decorativo, una caja, un adorno navideño o en bijouterie. De hecho, una de las convocatorias más grandes, conocida como La Fábrica Infinita, fue organizada por la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad, en conjunto con la Secretaría de Servicios Públicos y Medio Ambiente. Eso fue sólo el comienzo. Cristina Marozzi adelantó a este medio que se seguirán implementando estas actividades en los centros culturales y vecinales. De esta manera, grandes y chicos verán cómo de materiales que se tiran a la basura en tan poco tiempo pueden conseguirse elementos para la decoración y el uso en el hogar o la oficina. “Además, verlos y darse cuenta de que están realizados con una botella de plástico, les da un toque de originalidad”, dijo Andrea Paoloni, una de las coordinadoras de estos encuentros.

Desde la Secretaría de Cultura afirmaron que la convocatoria al reciclado de elementos tiene como fin recuperar, inventar y generar espacios de construcción “donde podamos darle otro uso y formato a lo que generamos con desechos”.

De eso se trata: prestar un poco de atención y tomarse el trabajo de separar los residuos y buscar una nueva manera de reutilizarlos. Si el planeta es uno solo, y si es mucho pedir comenzar una tarea ecológica a nivel mundial, es necesario comenzar por aquello a lo que uno tiene acceso: el propio hogar. Cada día se producen 800 toneladas de residuos. Qué mejor que buscar opciones para, aunque sea a cuentagotas, reducir esta cifra.

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