Mi Mundial

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El primero sin el abuelo Bertito


El de Rusia será el primer Mundial sin la persona con la que más aprendí de fútbol: mi abuelo Roberto, quien falleció en 2014. Bertito, como lo llamábamos, nació en 1924, por lo que vivió, por radio o televisión, todos los Mundiales. Fanático de Boca y muy buen futbolista -según los que lo vieron jugar-, su emoción era superior cuando llegaba un Mundial y encontraba en mí al compañero ideal para compartirlo.

Cuando llegue a Rosario desde María Susana, se jugaba el Mundial de Alemania 2006. Apenas tenía un viejo televisor de mi compañero de departamento para verlo, con una rudimentaria antena que sintonizaba sin nitidez Canal 7 de Buenos Aires (ninguno de los dos canales locales transmitía el Mundial). Mi poco apego a la típica hinchada bullanguera me hacía elegir quedarme con la mala definición de ese Sony de 13 canales antes que ir a un bar.

Al terminar el partido debut de Argentina con Costa de Marfil, el abuelo Bertito me llamó para que juntos discutiéramos sobre la victoria de la selección por 2 a 1. “No puedo comerme toda la picada y tomar el ferné solo. El próximo lo venís a ver acá”, me dijo. Obviamente acepté.

Una semana después, me tomé el Güemes al pueblo, sólo para ver el partido de la selección con él. Fue victoria y clasificación para Argentina. Un 6 a 0 contra Serbia y Montenegro, que para el abuelo era “Yugoeslavia”, todavía confundido por los cambios políticos de la península balcánica. En ese partido vimos debutar en un Mundial a quien tiempo después se transformaría en uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos: Lionel Messi. La Pulga fue el encargado de cerrar la goleada.

Cada Mundial lo compartí con Bertito. Pero en Rusia ya no estará… tendré que buscar otro compañero. Será el primero sin el abuelo… y definitivamente no va a ser lo mismo.

 

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