Mundo

Brasil

El plan B del PT: Haddad al gobierno, Lula al poder

La candidatura del ex presidente continúa siendo la primera opción. Pero si es proscripto, se presentará su delfín. La estrategia es similar a la utilizada por el justicialismo en la Argentina, cuando Héctor Cámpora fue candidato con el liderazgo de Juan Perón desde el exilio


El perfil de Haddad es similar al de Dilma Rousseff, es académico universitario, economista y profesor en Ciencia Política.

Por Ricardo Romero (Tiempo Argentino)

El Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil convocó para el próximo 15 de agosto a una movilización al Tribunal Superior Electoral (TSE) en Brasilia para hacer formal la presentación de la candidatura a la presidencia de Luiz Inacio Lula da Silva. En el establishment político brasileño corren las apuestas de cuántos minutos durará esa postulación. Es que no hace falta ser especialista en prospectiva política para comprender que segundos después de la presentación lloverán las impugnaciones y el TSE estaría listo a aplicarle la ley de “ficha limpia” que impide candidaturas que carguen una sentencia en segunda instancia, por lo que Lula estaría imposibilitado de ser elegido.

Esta situación fue considerada durante el Encuentro Nacional del PT realizado la semana pasada en San Pablo, porque si bien confirmó la candidatura del ex presidente a la primera magistratura en franco desafío al sistema político, elaboró una estrategia que de facto se proyecta como el esperado Plan B del partido.

En primer lugar, logró aislar a Ciro Gomes, candidato del PDT (Partido Democrático Trabajador) de su alianza con el PSB (Partido Socialista Brasileño) tras un acuerdo de apoyo nacional, a cambio de bajar candidaturas locales. El PT declina la suya en Pernambuco, en favor del pesebista Paulo Câmara, y el PSB hizo lo propio en Minas Gerais, en favor del petista Fernando Pimentel. Y si bien le propusieron la vicepresidencia, Gomes la rechazó enfurecido.

Tras la negativa, gran parte del Encuentro barajó la posibilidad de lograr un acuerdo con el Partido Comunista de Brasil (PCdB), cerrando cualquier intento centrista del lulismo, y colocar a Manuela D’Avila en la vicepresidencia. Sin embargo, Lula objetó el planteo inicial y pergeñó una estrategia similar al esquema peronista de 1973, que impuso a Héctor Cámpora en el gobierno, mientras Juan Domingo Perón detentaba el poder desde la proscripción.

Así, finalmente el Encuentro nominó a Fernando Haddad, de 55 años, un delfín del ex presidente Lula, quien fuera ministro de Educación durante su gestión y al inicio de la administración de Dilma Rousseff, entre 2005 a 2012, dejando la cartera para asumir la Prefectura de San Pablo, con 12 millones de habitantes, en una elección donde su victoria tuvo como principal aliciente el apoyo en campaña del ex mandatario.

El perfil de Haddad es similar al de Dilma Rousseff, es académico universitario, economista de formación y profesor en Ciencia Política, con Maestría en Economía y Doctorado en Filosofía en la Universidad de San Pablo. Ocupó varios cargos de gestión antes de la cartera educativa. Ahora, visita a Lula frecuentemente en la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba, donde está en prisión, y fue el responsable de ordenar los contenidos del Programa de Gobierno que se impulsará durante la campaña.

Si bien negó enfáticamente ser el plan B al aceptar la candidatura a vicepresidente, ya comenzó a reemplazar a Lula en actos públicos. Es más, lo hace acompañado de D’Avila, la periodista de 36 años, quien aceptó desistir de su candidatura presidencial por el PCdB con el compromiso de sumarse a la fórmula presidencial como vicepresidenta de Lula si logra prosperar, o de Haddad si este finalmente lo reemplaza, situación que se consumaría el 17 de septiembre, cuando cierre el plazo para cambios en las nominaciones.

A su vez, las encuestadoras ya lo comenzaron a medir en escenarios electorales como candidato, avizorando una segunda vuelta con el ex militar de ultraderecha Jair Bolsonaro del Partido Progresista (PP) o con Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Al respecto, Haddad comentó que enfrentar a Alckmin es lo mismo que hacerlo con Henrique Meirelles, el candidato del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), fuerza política del actual presidente Michel Temer, “porque el PSDB es la base de sustentación de este gobierno, tanto en el Senado como en la Cámara Baja, con parlamentarios que apoyan esta gestión, con funcionarios en educación y salud que ocupan cargos y aplican planes de reducción presupuestaria, siendo la continuidad de este proyecto. Por eso Alckmin es lo mismo que Meirelles”.

Por su parte, D’Avila, que estuvo en Buenos Aires el viernes pasado, comentó su decisión de acompañar esta estrategia: “Esto surgió de largas conversaciones, porque hicimos todos los esfuerzos para que los acuerdos fueran lo más amplios posibles, y estamos contentos en poder compartir un acuerdo con el PT”.

Si te gustó esta nota, compartila

Comentarios