Le ponen la firma, Política

El Partido cumple 100 años

El recorrido del Partido Comunista de la Argentina es una parte esencial de la historia política. Una organización formadora de cuadros vinculada a los acontecimientos del último siglo.


Es imposible soslayar, en cualquier análisis de la historia de la Argentina la fundación, un 6 de enero, del El Partido Comunista (PC), conocido por propios y extraños como “El Partido”. Inicialmente constituido como Partido Socialista Internacional, tras la ruptura con el tradicional Partido Socialista.

Así, El Partido adhirió rápida y fervorosamente a la Revolución rusa de Octubre y lógicamente a la Tercera Internacional que dirigía Vladímir Ilich Uliánov, conocido por el mundo como Lenin.

Así, el nobel partido abrazó política e ideológicamente a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, pero también estableció lazos de afectos que más tarde le traerían más de un dolor de cabeza. Es que a veces la política no entiende de amores.

Como sea, duramente criticado por su alineamiento con la Unión Soviética en el período estalinista por partidos de izquierda, durante la segunda Guerra Mundial, el PC organizó el envío de combatientes a las Brigadas Internacionales a la Segunda República Española durante la Guerra Civil Española y mantuvo una activa participación en el marco internacional a favor de la Unión Soviética, organizando colectas de ayuda y aportando sus dirigentes a distintas tareas internacionales.

Según Alberto Nadra, miembro del Comité Central hasta 1989, autor del libro Secretos en Rojo, el partido se estructuró secretamente como una organización político-militar, y ese carácter encabezó la primera guerrilla del siglo XX, entre fines de la década del 30 y comienzos de la del 40, en el entonces Territorio Nacional del Chaco, con acuerdos puntuales con el popular gaucho Mate Cosido.

Así, Nadra, hijo del histórico dirigente Fernando, saca a la luz un aspecto poco conocido, lo cual hace de la lectura del texto, un ejercicio necesario para alumbrar una síntesis más justa con la historia.

El recorrido de los partidos políticos siempre es tumultuoso, el PC no fue (ni es) la excepción.

Dos fenómenos históricos marcaron su destino: el peronismo y la dictadura cívico-militar de 1976.

Tras las movilizaciones obreras del 17 de octubre de 1945 contra la destitución y detención del General Juan Domingo Perón, surgieron cuestionamientos en el partido a su línea política y a la conducción.

Rodolfo Puiggrós expresó abiertamente las críticas y exigió buscar acuerdos prácticos con Perón en torno a la defensa de los intereses de los trabajadores y a la lucha contra el imperialismo.

El desenlace fue el más polémico: en las elecciones de 1946, el Partido Comunista formó parte de la Unión Democrática, opositora al peronismo, y Puiggrós fue expulsado.

Desde allí, se vieron momentos complejos, confusos, contradictorios hacia adentro del partido y su relación con “el afuera”.

Y la dictadura de 1976 resultó un sacudón brutal en la estructura de organización porque la polémica y las distintas miradas sobre el accionar político emergieron como nunca había sucedido al calor de un cambio, tal vez no advertido, a escala mundial de ciertas certezas que no eran tales.

El contexto era el siguiente: por la invasión de la URSS a Afganistán, Estados Unidos decretó un embargo cerealero, el cual fue acatado por la mayoría de los países de la “alianza atlántica”.

Sin embargo, la Argentina de Videla y Martínez de Hoz, que dependía como nunca de la exportación de las cosechas cerealeras, resolvió no respetar el embargo y seguir exportando granos a la URSS.

El análisis mecánico y simplista fue que a partir de ese momento la URSS comenzó a ser “amiga” de la junta militar argentina. Lo trágico es que la dirección del partido lo asumió como real y orientó su práctica política en ese sentido.

Pero más trágico aún, como sostiene Nadra, es que las denuncias efectuadas por el PC ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos permitieron que por primera vez este organismo asumiera la existencia de un “terrorismo de Estado” en la Argentina, tomando como “caso piloto” el de la estudiante Inés Ollero, así como la detención de casi 1.600 militantes, el secuestro de más de 500 y el asesinato de 150, lo cual muestra dos cosas: por un lado la resistencia objetiva a la dictadura y por el otro la posición pública del PC.

En ocasión del 30 aniversario del golpe de Estado, el PC emitió una declaración en la que expresaba: “Cada fuerza a su manera, a todos nos costó comprender el carácter novedoso de la dictadura impuesta por los yanquis y apoyada por un vasto espacio político y social. Cometimos errores en la apreciación de las contradicciones internas de las Fuerzas Armadas, sobrestimando las mismas y considerando posible aprovecharlas en la lucha contra el fascismo. No pudimos ver el carácter estratégico continental de las acciones en curso y del nivel de hegemonía que los sectores más proimperialistas habían alcanzado desde el primer momento. No somos, como se sabe y no ocultamos, una fuerza infalible ni en los dichos ni en las conductas, pero estamos orgullosos de pertenecer a un partido que resistió dignamente los ataques de la dictadura y que dio su aporte a la lucha solidaria desde el primer día, en el interior del país y también en el exterior”. Toda una definición política. Y también de valentía. El que esté exento de pecados que arroje la primera piedra.

Comunistas celebran en Buenos Aires

El Partido Comunista de la Argentina celebrará hoy su cumpleaños con un acto político-cultural en el Teatro Verdi de la ciudad de Buenos Aires. Confirmaron su asistencia referentes de organizaciones amigas, representantes del exterior, y las delegaciones juveniles extranjeras que participan del 8º Campamento Nacional de la Federación Juvenil Comunista (Fede) “Patricio Echegaray”, “de quien recogimos sus banderas y las llevamos como legado histórico”. El Secretario General de la Fede, Ariel Elger, señaló que “la oportunidad de los cien años de nuestro partido es una oportunidad para rendir un sentido tributo a quien fuera su Secretario General, Patricio Echegaray, de quien hemos recibido un inestimable legado político, ético y cultural”.

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