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Trabajo Social

“El paradigma de la protección integral se dirige a todxs lxs niñxs y no sólo a los menores pobres”

En la complejidad de este contexto, ¿qué lugar tiene la palabra de lxs niñxs? ¿cómo pensamos las infancias? ¿qué hacemos en torno a sus derechos? Una punta para pensar estas preguntas puede ser resistir la mirada adultocentrista y heteronormativa para dar lugar a la participación infantil


Por Danisa Jaime
Licenciada en Trabajo Social – Colegio de Profesionales de Trabajo Social

El recorrido en la construcción de la Infancia permite posicionarnos desde una perspectiva de derechos, entendiendo que lxs niñxs son sujetos de derechos y no objetos de protección. Dicho esto, me parece necesario distinguir estas miradas en cuanto nos permiten comprender la realidad de las Infancias hoy, la cual está enmarcada en diferentes corrientes de pensamiento, el modo de concebir lo social y la constitución del estado.

Cuando hablamos de menores “objetos de protección” nos remontamos al derogado patronato de menores en el cual la concepción de la infancia se sustenta en una segmentación de la población según condiciones socioeconómicas. Esto refiere que las intervenciones estatales se dirigían solo a los “menores desviados” pertenecientes a familias pobres que no se adaptaban a las normas del capitalismo, visualizadas como nocivas e incapaces para ejercer el cuidado y crianza de sus hijxs, fundamentalmente las mujeres que faltaban a su función moralizadora como únicas responsables de ello.

De este modo, un juez asumía arbitrariamente sobre la vida de lxs niñxs que necesitaban tutela, los cuales eran sustraídos de sus familias, es decir, se separaban lxs niñxs de su familia y lxs clasificaban según su problemática: algunxs eran depositadxs en una institución de protección con funciones civilizadoras y disciplinadoras y otrxs eran judicializadxs bajo el régimen penal de adultos, básicamente sustentado en el poder de coerción estatal. En este marco, lxs Niñxs no tenían Derechos, eran considerados incapaces, incompletos, inmaduros y puestos a una posición de subordinación con respecto a lxs adultxs.

En este proceso de luchas, rupturas y continuidades, se provoca un quiebre en el paradigma tutelar mediante la Convención de los Derechos del Niño que se convierte en el encuadre de las políticas de estados enmarcadas en el paradigma de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes. Viene a plantear otra mirada sobre la Infancia donde los “menores objetos de protección” ahora se denominan “Niños sujetos de Derechos”. ¿Y qué significa?

Hablar de “Niñxs sujetos de Derechos”, marca que sus necesidades son leídas como Derechos y no bajo la discrecionalidad de un juez de turno, de este modo, en contraposición, se plantea la Integralidad en el sentido que los Derechos deben ser abordados como complementarios y convergentes y no de modo aislado, ya que lxs Niñxs no tienen necesidades fragmentadas, sino que la vulneración de un Derecho generalmente repercute y dificulta el acceso a otros.

Estos abordajes Integrales se gestionan y articulan mediante la corresponsabilidad de la familia, la comunidad, las organizaciones e instituciones y el estado que deben dar cuenta de su Protección Especial.  En este marco, la representación social de la Infancia tiene que ver con su interés superior, la escucha, la participación, la vida, la igualdad y no discriminación, marcando en la sociedad un cambio en el sentido de la distribución de poder, enfatizando los mismos Derechos que los adultos, más la Protección Especial por no haber alcanzado el pleno desarrollo físico y mental que van adquiriendo mediante la autonomía progresiva.

En este contexto la Intervención Profesional de Trabajo Social se inserta en la cotidianeidad de la comunidad y lo público, donde los espacios se embeben de tensiones, conflictos, disputas, dificultades, conquistas, luchas, angustias, alegrías, logros, en el que se establecen avances y retrocesos, visualizados en la cotidianeidad de la implementación de la política pública en territorio y en el impacto de lo social en los cuerpos, como un lugar de expresión, de comunicación y encuentro, donde se vivencia la coexistencia del derogado modelo de Patronato de menores y la nueva Institucionalidad de la Infancia.

Es esa realidad concreta que nos interpela a pensar y reflexionar estrategias de abordajes Integrales junto a otrxs actorxs de la comunidad, nos invita de ser creativxs y novedosxs, a construir nuevas formas de relacionarnos, comprendiendo que los desafíos son más fáciles de enfrentar cuando nos sentimos acompañadxs, cuando sabemos que podemos contar con la ayuda de otrxs; pero también cuando logramos colaborar con lxs demás, cuando nos sentimos valiosxs con un consejo que damos, con una caricia que brindamos y recibimos, un abrazo mutuo, cuando entre silencios compartimos, cuando podemos reír con alguien de alegría.

La construcción y fortalecimiento de redes permiten tener la vivencia de que podemos hacer juntxs lo que de otra manera sería imposible sabiendo que lxs Niñxs requieren de nuestras Intervenciones Profesionales para reparar y garantizar Derechos, contar con experiencias positivas, que puedan ver que hay otra realidad, que pueden construir un horizonte distinto.

En la complejidad de este contexto, ¿Qué lugar tiene la palabra de lxs Niñxs? ¿Cómo pensamos las Infancias? ¿Qué hacemos en torno a sus derechos? creo que una punta para pensar estas preguntas puede ser resistir la mirada adultocentrista y heteronormativa para dar lugar a la participación infantil, a esa mirada comprensiva que escuche y respete sus opiniones, que atienda el proceso mediante el cual adquieren protagonismo, toman decisiones sobre su propia vida y la comunidad en la que se encuentran insertos, mediante diferentes mecanismos de participación, donde lxs adultxs adquirimos el rol de acompañamiento y de guía en relación a la autonomía progresiva.

Nuestra responsabilidad como adultxs: “apostar al desarrollo de ciudadanxs independientes, segurxs, justxs que aporten desde su modo de pensar al mejoramiento de una sociedad igualitaria.

Apostar al ejercicio de la ciudadanía, que permita vivenciar la existencia de una red de sostén y comprender que la compañía calma y alegra. Hablar de Infancias con S, implica una mirada más diversa, plural e inclusiva y comprende lxs diferentes modos de vivir la Niñez.” Este es nuestro desafío. ¿Nos acompañamos?

 

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