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gira en dos ruedas

“El Mototour supera nuestros deseos, vive en sí mismo”, describe Fernando Samalea


Cuando dos mentes inquietas se cruzan, nada convencional puede pasar. Fernando Samalea, histórico percusionista de Charly García (sólo por nombrar esa parte de su extenso curriculum) y solista prolífico, y Marina Fages, una joven cantante y compositora que lleva adelante una prometedora carrera solista y participa de distintas formaciones, emprendieron un recorrido inédito: una gira en moto que viene desarrollándose desde principios de marzo, recorriendo distintas localidades de Argentina, Bolivia, Perú y Chile. “Un viaje que representa una ilusión un poquito infantil de encarar la aventura desde un lugar poco pretencioso pero con mucha pasión”, describió Samalea a El Ciudadano.

El Mototour 2017, tal el nombre de la gira que iba a comenzar en Rosario el 9 de marzo pero debió ser reprogramada, llegará mañana a la ciudad cuando el dúo, formado por proximidad musical pero más que nada por afinidad “espiritual”, como sostienen sus integrantes, toque, a partir de las 20, en el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC, Paseo de las Artes y el río), con entrada libre y gratuita.

Con distintas carreras, recorridos e inquietudes, Fernando Samalea y Marina Fages comparten un rasgo de su personalidad: la curiosidad. El percusionista supo participar de gran cantidad de formaciones, experiencias, y está siempre pendiente de lo nuevo. Fages, por su parte, participa de varias formaciones de distintos estilos (Los Señores, Chicas de humo, Los Arpones, Los Poderosos). Desde el punk al folk pasando por el rock, esta joven compositora reparte su inspiración en diversos estilos y ramas del arte. Sus pinturas acompañan sus etapas musicales y viceversa: “En una época pintaba animales fantásticos y tocaba punk rock, después viré a algo más natural, el folk. Con Dibujo de rayo (su último disco) empezaron a aparecer cosas extrañas que todavía no estoy mostrando, algo mas espacial. Cuando hago la música, tengo imágenes en la cabeza. Cuando pinto escucho un montón de música”, describió.

El nexo entre ellos fue el músico rosarino Fernando Kabusacki. Él los presentó. Samalea participó, junto a otros seis bateristas, del último disco de Fages, un material con el que la artista asegura haber vuelto a sus bases mas rockeras después de editar Madera metal (2012), un disco más folk.

El encuentro entre ellos fue un disparador. Pronto estaban tocando juntos, pensando proyectos. Y cuando les propusieron hacer una serie de conciertos en la Costa Atlántica, decidieron ir en moto. “No pensamos en un «mototour» en ese momento”, aseguró Samalea. Pero se transformó en el disparador.

“El libro On the Road puede tener más relación con el empuje que implica encarar algo así. Jack Kerouac fue un maestro en cuanto al hecho de viajar a todas partes, un estímulo y ejemplo de curiosidad planetaria”, explicó Samalea. Y continuó: “Pero en nuestro caso, salvando distancias, nos une un espíritu aventurero indescifrable, más ligado a algo medieval o celta, o incluso a la estética del animé japonés. Lo poderoso de las montañas, las culturas antiguas incas o aymaras, los animales, la mística de esos parajes que parecen venirse encima mientras aceleramos, en un desfile interminable. Lo gracioso es que en un viaje en moto todo cambia velozmente: la lluvia dura lo que pasa la nube, luego sale el sol y uno puede sentirse manejando sobre la corteza de Marte, sin ver un alma por kilómetros. Y al rato pueden aparecer las más reparadoras aguas termales, un hidromasaje, un hostal modesto o el confort de grandes cadenas de hoteles. No hay términos medios. A veces vamos medio a ciegas, sin saber qué encontraremos al llegar a cada punto. Todo sucede de forma casi mágica o surreal, y nos reímos con ganas. El Mototour es una genialidad que supera nuestros propios deseos. Vive en sí mismo”.

 

Fages y Samalea, en uno de los tantos bellos momentos del recorrido del Mototour.

Historias de ruta

“La gira en motocicleta va sobre rieles, realmente”, dijo Samalea, y destacó: “Los paisajes insuperables y las idiosincrasia poderosas de cada lugar que fuimos cruzando (desde el norte argentino, hasta Bolivia y Perú), encontramos audiencias jóvenes y personas entrañables que acompañaron y ayudaron de una u otra manera”.

“He tenido giras locas antes –dijo Fages– y este es un paso natural para concretar más deseos de nuevas experiencias con un poco de peligro y excitación, y por suerte a Samalea le copa hacer todo esto también, estamos en plan equipo de aventuras, a veces como si fuéramos los «Super-Todo»”.

 

El repertorio y los shows

“Hacemos canciones de mis dos discos y algunos temas nuevos, y también otros instrumentales de los discos con bandoneón de Samalea. Hay rock, baladas y música experimental, punk rock y distorsión y canciones para abrazarse”, describió la cantante al tiempo que dejó la puerta abierta a nuevos materiales, creaciones que den cuenta en un futuro de lo que es esta experiencia. “Cada semana estamos publicando unos resúmenes en video. Samalea va anotando algunas cosas por si algún día le pinta escribir de esto, y yo voy haciendo algunos bocetos en un cuaderno de algunas ideas de pinturas que se me fueron ocurriendo cuando vi cosas especiales”, confesó finalmente.

 

Charly: un Ave Fénix

A la espera de la salida de la segunda edición de su libro Qué es un long play, Samalea formó parte de la grabación de Random, lo último de Charly García, material que el percusionista describió como “muy íntimo, ya que Charly toca todos los instrumentos”. Y agregó: “Yo grabé baterías y percusiones, Rosario Ortega cantó con él y hay una canción que toca con músicos chilenos”. “Siento que Charly tiene algo que trasciende cualquier situación, incluso la de estar bien o mal. Dejó muy en claro que tiene un carácter de Ave Fenix que, por momentos, puede flaquear, pero que enseguida va a tener la energía de guerrero para rescatar por otro lugar”.

 

 

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