Ciudad

Distinguen a Marcela Isaías

“El macrismo planificó destruir la educación pública”

La periodista será reconocida por su trayectoria este miércoles en el Concejo Municipal. El acto es a las 15.


Cuando Marcela Isaías propuso en el diario La Capital crear una sección sobre temas de educación un compañero le preguntó si las noticias no iban a agotarse en poco tiempo. Isaías pensó que la persona que pensaba así nunca había entrado a una escuela como periodista porque alcanzaba con recorrer las aulas para encontrar mil historias. Las primeras tres páginas salieron en 1998. Tres años después se convirtieron en el suplemento de educación de ocho páginas que sale todos los sábados en el matutino rosarino. En 20 años de trabajo los temas de la sección que dirige Isaías no sólo no se agotaron sino que pusieron en cuestión la agenda tradicional de los medios. Es que una de las primeras cosas que ella se dio cuenta cuando empezó a trabajar como periodista fue que siempre se cuentan las mismas noticias: cuándo empiezan las clases, si hay o no hay paro, si se cayó un techo y el nivel educativo de estudiantes. “Son todas malas noticias que desprestigian a las maestras, a las chicas y los chicos y a la educación pública. Hay un montón de historias que las audiencias quieren leer porque se ven reflejadas y hablan del sistema educativo como política de Estado”, cuenta la periodista en diálogo con El Ciudadano. Este miércoles a las 15 será distinguida en el Concejo Municipal por su trayectoria en el periodismo de educación.

Isaías hizo la carrera de Comunicación Social y apenas se recibió en 1983 se anotó para estudiar para ser maestra. Trabajó en distintas escuelas primarias de Rosario, sobre todo en el oeste. En 1990 entró a trabajar en el diario La Capital en un suplemento infantil. Poco después formó parte de un programa federal llamado “El diario en la escuela”.

Enseñaban a leer el diario en los colegios y la experiencia la llevó a conocer de cerca a las docentes y a participar de congresos y jornadas de capacitación. “Era evidente la falta de un espacio propio en el diario que le diera pelea a los temas de educación y contara las historias que pasaban todos los días en las escuelas”, explica Isaías. El suplemento nació de esa necesidad. En 1998 el diario La Capital fue vendido en medio de un conflicto en el que fueron despedidos muchos de sus compañeros. La nueva empresa dejó atrás el formato sábana, pasó a tener páginas a color e Isaías propuso sumar el suplemento educativo.

Durante años en los pasillos de La Capital a Isaías la nombraban por lo bajo como la maestrita. Los temas de educación estaban vistos como secundarios y de los cuáles sólo escribían mujeres. “Los compañeros de trabajo siempre han valorizado y defendido el espacio cada vez que quisieron recortarlo pero siempre hubo que dar pelea a esa idea. Ser mujer y dedicarte a educación está bien visto. Pero cuando mostrás que lo que pasa en las escuelas tiene relación con las políticas de Estado dejás de ser la maestrita que escribe el suplemento y sos la maestrita que molesta”, cuenta y agrega que lo mismo pasa con las docentes. “Está vinculada al lugar de la mujer en la sociedad. Fue una pelea del gremio ser consideradas trabajadoras porque se pensaba a la maestra como alguien que no tiene otra cosa que hacer en la casa y educa por vocación. La educación es un mundo femenino que da pelea y el gremio docente fue el primero que se opuso al gobierno macrista”, agrega.

Desde las páginas del suplemento sigue de cerca los problemas locales y regionales. En 2004 fue una de las periodistas invitadas por el gobierno Nacional al inicio del ciclo lectivo en Ushuaia. También escribe sobre el resto de los países del continente desde una visión puesta en Latinoamérica como parte de la patria grande. Ella cuenta que son muchas y muchos los periodistas que se dedican a contar la agenda pero no todos tienen el espacio para hacerlo. “Esta distinción es un reconocimiento colectivo a quienes les importa que la educación tenga un lugar en los medios”, agrega.

Sus notas de opinión y de denuncia de las políticas educativas en Santa Fe y en la Argentina son la evidencia de que el seguimiento y la especialización la convirtieron en una de las referentes argentinas del periodismo dedicado al tema. En una de sus últimas columnas dijo que la ley de Educación Sexual Integral (ESI) en Santa Fe estaba frenada por senadores que se dedican a cuidarle la virginidad a las mujeres y hacerle caso a la iglesia en vez garantizar el presupuesto para una política de Estado. Hablaba del proyecto provincial que quedó cajoneado por la Cámara Alta después de la sanción unánime de Diputados.

-En 20 años de suplemento cubriste la agenda educativa de distintos gobiernos. ¿Cómo ves la gestión actual de Cambiemos?

-Los 90 fueron difíciles por la aplicación de la ley federal de educación y el achicamiento del presupuesto educativo. Pero el peor momento es este. Lo que estamos viviendo en los tres últimos años con el macrismo es la planificación de la destrucción de la educación pública. El objetivo es privatizar y hacer de la educación una mercancía, no la piensan como un derecho humano y un bien social. Lo vemos en el achicamiento del presupuesto, la descalificación constante hacia las y los docentes, las evaluaciones estandarizadas de estudiantes que no miden el esfuerzo que hace un pibe o una piba para ir a la escuela todos los días. Y también están todas las promesas de campaña incumplidas, con los 3 mil jardines de infantes como el ejemplo más claro. Se suma la destrucción de programas de inclusión que se dieron con el kirchnerismo. Además, van contra las leyes que se aprobaron en la última década como la ley nacional de educación, la ley de educación sexual integral, la ley de financiamiento educativo. Otro ejemplo claro es la lectura que hacen de la primera ley del kirchnerismo, que fue la de los 180 días de clases. La ley garantiza que cuando las provincias no pueden pagar los salarios la Nación debe asistir económicamente. Es distinto decir que tiene que haber 180 días de clases y que la culpa es de las maestras si no se cumple. La culpa la tiene el gobierno Nacional porque no auxilia a las provincias y no considera a la educación pública como una prioridad.

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