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El líder de Sendero Luminoso pide que lo dejen casarse

El ex jefe de la organización armada Sendero Luminoso de Perú, Abimael Guzmán, preso y condenado, inició una medida de fuerza con el objetivo de que lo dejen contraer matrimonio con su pareja.

El encarcelado ex jefe de la organización armada Sendero Luminoso de Perú, Abimael Guzmán, preso y condenado, inició una huelga de hambre en reclamo de que le permitan casarse con su lugarteniente y pareja, Elena Iparraguirre, también presa.

El ayuno fue confirmado telefónicamente por Iparraguirre, quien también mantiene la medida. Guzmán está en la cárcel de alta seguridad ubicada en la base naval del puerto del Callao, y ella en un presidio de mujeres.

La reclusa señaló que la protesta es para que las autoridades penitenciarias permitan que Guzmán reciba los documentos legales necesarios para casarse con ella.

En declaraciones a RPP de Perú, Iparraguirre denunció que entre el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) y la Marina se encuentran en una disputa de competencias, para determinar a quien le corresponde otorgar los permisos para que puedan iniciar las gestiones para un eventual matrimonio.

Advirtió que a Guzmán “no le entregan su certificado de reclusión, no autorizan el ingreso al reclusorio de personal de Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) o de un notario y tampoco le expiden un certificado médico prenupcial”.

La huelga de hambre busca, además, que se les permita tener las llamadas “visitas higiénicas”, negadas porque no están casados, pese a que, según Iparraguirre, son permitidos a todos los presos con sus parejas, aunque no se hayan unido legalmente.

“Se trata de un derecho que tienen todos los reclusos, al igual que el de la lectura”, denunció Iparraguirre.

Ante la peligrosidad y la gravedad de los cargos por lo que fueron condenados, base argumental de las autoridades para impedir algunos beneficios, Iparragirre dijo que fueron sancionados legalmente, consignó la agencia Prensa Latina.

“Llevamos 18 años presos y la guerra hace tiempo que ha terminado”, lamentó la ex dirigente de Sendero, que ratificó de esa manera la orden de dejar las armas dada por Guzmán a sus seguidores, tras su incruenta captura en 1992 y su condena a prisión perpetua.

Aún así, en la selva central peruana operan dos grupos remanentes de Sendero Luminoso, a los que Guzmán e Iparraguirre rechazan.

Seguidores de Guzmán abogan por una amnistía general que libere al líder y a cientos de senderistas encarcelados, y a militares presos o juzgados por violaciones de derechos humanos cometidos en los enfrentamientos internos iniciados en 1980.

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