El Hincha

Básquet

El legado no depende de resultados

A futuro, lo que quede de América y Atalaya o emprendimientos similares se medirá por su extensión en el tiempo, su perdurabilidad, los jugadores de la ciudad que decidan proyectarse en casa en lugar de iniciar su aventura a cientos de kilómetros. Y para eso se necesita apoyo, tiempo y seriedad


Las victorias de Sportivo América y Atalaya a nivel nacional durante el pasado fin de semana le regalaron una alegría al básquet rosarino, pero en definitiva el legado de la campaña de ambos elencos no dependerá pura y exclusivamente de los resultados deportivos, sino de lo que quedará para la ciudad y de la posibilidad de extender en el tiempo su participación.

Es que seguramente al ver claros en las tribunas la tentación de los seguidores más acérrimos del básquet será exigir a viva voz el apoyo masivo del público rosarino, pero la realidad es que al apoyo, acompañamiento, el afecto y el cariño sincero hay que ganárselo. Es casi tan difícil como lograr con enorme esfuerzo llegar a estas categorías nacionales. ¿Las formas? Promoción, ofrecer un buen espectáculo, y generar empatía y representatividad. Lo visto en el Tamburri corre por esos carriles en intención, por lo que fecha a fecha seguramente aumentará la concurrencia, algo similar a lo que ocurrió en la pasada campaña con Atalaya y sus playoffs ante Santa Paula y Regatas de Concepción.

Más allá de gustos, enojos o egoísmos, cada vez que Rosario tuvo un evento basquetbolero que llamó la atención (aunque sea un torneos de menores) respondió en buena forma, por lo que existe un público cautivo al que se debe motivar. Lógico, la base se puede ampliar a gente que no es seguidora habitualmente del básquet, pero esto parece un poco más difícil en el corto plazo.

La oportunidad aparece una vez más con Sportivo América en la Liga Argentina, Atalaya en el Federal y cinco equipos en la Copa Santa Fe, situaciones que en definitiva también pueden redundar de manera positiva en el básquet local por un efecto derrame tanto en lo económico como en lo deportivo. Desterrar la idea de que hay cosas imposibles, y comenzar a creer que con gestión y esfuerzo se puede organizar una estructura que permita subir un escalón.

La puesta en escena es vital, las relaciones también, y el espectáculo en cancha la frutilla del postre. Los rivales también convocan, y no siempre el éxito del marco dependerá de las victorias o las derrotas. Le pasó a Central, a Newell’s y a Provincial, porque su caída fue más por política y economía que por resultados.

A futuro, lo que quede de América y Atalaya o emprendimientos similares se medirá por su extensión en el tiempo, su perdurabilidad, los jugadores de la ciudad que decidan proyectarse en casa en lugar de iniciar su aventura a cientos de kilómetros. Y para eso se necesita apoyo, tiempo y seriedad. Que una victoria no nuble, pero que una derrota no genere dudas. En definitiva, el recorrido y sus formas serán vitales.

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