Observatorio, Opinión

Una luchadora incansable

El legado de Queca Kofman vivirá por siempre en las demandas de memoria, verdad y justicia

Celina Zeigner de Kofman, la querida “Queca”, murió este lunes a los 96 años. Por cuatro décadas fue referenta de Madres de Plaza de Mayo Santa Fe. Innumerables muestras colectivas de cariño son la mayor muestra de respeto para una luchadora que nunca se rindió.


A los 96 años, falleció este lunes en Santa Fe Celina Zeigner de Kofman, conocida en su ciudad como “Queca” Kofman, referenta de Madres de Plaza de Mayo de Santa Fe y luchadora incansable por los derechos humanos.

La triste noticia generó innumerables muestras de dolor de parte de casi todos los espacios políticos, intelectuales, instituciones de la sociedad civil, sindicatos, agrupaciones y autoridades nacionales y de la provincia de Santa Fe.

Queca Kofman lideró Madres de Plaza de Mayo de Santa Fe desde su fundación hasta el año 2000, pero siguió participando en forma activa en el organismo. Sus familiares confirmaron que falleció por “dolencias propias de su edad” y avisaron que sus restos serán acompañados por una caravana hasta el Cementerio Municipal este martes a las 8:40.

La histórica dirigenta de derechos humanos de Santa Fe había nacido en la localidad entrerriana de Villa Domínguez en 1924 y dedicó su vida a la docencia, profesión que ejerció en la ciudad de Concordia.

Queca se sumó a los organismos defensores de los derechos humanos tras el secuestro y la desaparición de su hijo Jorge Oscar Kofman, un estudiante y obrero de 23 años, ocurrido el 8 junio de 1975 en Tucumán.

Maestra en las aulas, en las calles y en las plazas, Queca peleó por más de cuatro décadas por memoria, verdad y justicia. Fue una referenta incuestionable de los derechos humanos por su tenacidad, su lucidez y su coraje, virtudes ampliamente reconocidas por todas las personas que la recuerdan hoy con cariño y admiración.

Queca encabezó junto a Otilia Acuña la filial santafesina de Madres de Plaza de Mayo y sostuvo en pie la memoria de los crímenes de la dictadura aun en los años más difíciles, cuando la política, el poder y las instituciones trataron, sin éxito, de dar una vuelta de página y enterrar en el olvido los reclamos de memoria, verdad y justicia.

Junto a las otras Madres, a los Hijos, a la militancia de los organismos de derechos humanos y a los abogados y las abogadas que nunca se dieron por vencidos, Queca fue una pieza fundamental para lograr la reapertura de los juicios contra los genocidas de la última dictadura. Hoy seguirían libres, de no ser por la lucha que dieron por décadas centenares de valiosas personas como ella.

Falleció Celina “Queca” Kofman, Madre de Plaza de Mayo de Santa Fe

Queca dio pelea contra el horror de la dictadura con sus mejores armas: la memoria. Acompañó los juicios contra los represores, pero también apoyó otras causas que dieron cuenta de su compromiso con los derechos humanos en su más amplia acepción: marchó con los docentes, con los inundados, resistió los desalojos de las fábricas recuperadas, acompañó a trabajadores y desocupados, apoyó siempre al movimiento estudiantil y a los colectivos feministas… Las causas justas la tuvieron siempre de su lado.

Con 90 años, en 2014, Queca volvió a Tucumán a dar testimonio en el juicio por la desaparición de su hijo Jorge. Así lo recordó el escritor y militante de Hijos Santa Fe, Federico Coutaz en una viñeta publicada ese año en el periódico Pausa: “Tiene 90 años, problemas en la cadera, usa un andador y sigue caminado, lenta pero firme. Sigue enseñando, lúcida y combativa. Sigue creyendo, arrugada y hermosa.  Vuelve a viajar a Tucumán, dice otra vez el nombre de su hijo, ahora en un juzgado frente a los asesinos. Se trata de una mujer de amor y de hierro, Celina Zeigner, la Queca Kofman”.

Con los años su multiplicaron sus problemas de salud, pero Queca nunca abandonó la lucha. Dejó las primeras filas y los discursos a sus compañeras de Madres de Plaza de Mayo y a la militancia juvenil de Hijos, que recuperó su legado y su misión. Pero nunca dejó de pelear por su causa, que es la de todo un país.

En su último discurso público en la Plaza 25 de Mayo de Santa Fe, el 24 de marzo de 2017, Queca dejó una frase que define y sintetiza las enseñanzas de las Madres: “Hoy vemos las plazas llenas de jóvenes y estamos convencidas de haber cumplido nuestro objetivo”.

A los 96 años, después de haber dejado un legado imborrable de lucha y perseverancia, murió Celina “Queca” Kofman. Las muestras de dolor y respeto fueron innumerables: militantes sociales, gremiales y políticos; activistas por los derechos humanos; funcionarios nacionales y provinciales; todos coincidieron en destacar la figura de la histórica referenta de Madres de Plaza de Mayo.

“Su compromiso y su incansable lucha la convierten para siempre en un emblema de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia”, sostuvieron desde la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

“Con mucho dolor despedimos a Queca, nuestra querida Madre de Plaza de Mayo, Celina Zeigner de Kofman. Falleció a los 96 años, docente, militante comprometida por los derechos humanos y madre de Jorge Kofman, desaparecido en Tucumán a los 23 años”, señalaron desde la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Santa Fe.

“Despedimos con tristeza a Celina Queca Kofman, histórica integrante de las Madres de Plaza de Mayo de Santa Fe. La búsqueda de su hijo Jorge y su lucha por los derechos humanos son un legado para las generaciones futuras. ¡Hasta siempre!”, tuitearon desde la Dirección de Derechos Humanos y Memoria de Rosario.

A esas despedidas institucionales se suman los cientos de mensajes emotivos que este lunes invadieron las redes sociales y los medios de comunicación. Nadie tomó la noticia con indiferencia. Y ese cariño colectivo es la mayor muestra de respeto para una luchadora que nunca bajó sus brazos.

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