País

Lección antigrieta

El hombre al que Luis D’Elía le pegó una trompada ahora lo visita en prisión

Alejandro Gahan dijo que hay que tratar de entenderse desde lo humano más allá de lo ideológico. El ex ruralista sostuvo que reconoce la nobleza del dirigente piquetero y que por su estado de salud debería tener prisión domiciliaria


D'Elia le pegó una trompada a Gahan en 2008, en medio de la marcha por el campo.

Una clase antigrieta. Eso fue los que dieron este martes en Radio Con Vos el dirigente piquetero Luis D’Elía que está preso en la cárcel de Ezeiza condenado a cuatro años de prisión por la toma de la comisaría de La Boca en 2004 y Alejandro Gahan, el hombre al que D’Elia le pegó una trompada en 2008, en medio de la marcha por el campo. Estos hombres, que están en las antípodas ideológicas, se conocieron durante el juicio en el que el dirigente peronista fue condenado a 4 días de prisión. Ese juicio y esa sentencia determinaron que la causa de la comisaría no prescribiera y que 19 años después el dirigente piquetero terminara preso.

El primero en hablar este martes fue D’Elía con Ernesto Tenembaun: “Vos te acordás que yo una vez le pegué una piña a un ruralista. Bueno, se llama Alejandro Gahan. Ayer me vino a ver a la cárcel. Decime si no son gestos grandes… Charlamos muchos, los dos lloramos, nos dimos un gran abrazo. Creo que son tiempos como decía Perón, en los que para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”, sostuvo el dirigente piquetero.

Después, Gahan fue entrevistado por Reynaldo Sietecase. Y contó: “Yo creo que Luis lo dijo todo. Nosotros tenemos conversaciones telefónicas. Somos casi mellizos con Luis, los dos tenemos 62 años y no creo que ninguno llegue a ver la Argentina dorada, del despegue. Pero realmente me conformaría con que el que piensa negro y el que piensa blanco puedan separar lo humano de lo ideológico”.

Gahan ya no trabaja en el campo, aunque reconoce que la mayor parte de su vida estuvo vinculado al sector. Reconoció que votó a Mauricio Macri, porque no quería a los K,  pero aseguró que ambos lo han defraudado.

“A mí no me importa si los ricos son más ricos con un gobierno. Lo que sí creo es que hay que sacar a los pobres de la pobreza y creo que eso lo ha hecho el capitalismo en el mundo, pero eso no quiere decir que quiera matar al que piensa distinto”, sostuvo.

Y aclaró que él trata de entender al que piensa distinto, saber lo que piensa. “El fanatismo es pésimo, puedo estar equivocado hoy y mañana cambiar de parecer. Pero si el otro me humilla, me maltrata, me basurea y me pisa, aunque reconozca que el otro tiene razón nunca voy a desarrollar una empatía”.

 

El día de la piña

 

“Yo vivo en Gualeguaychú y ese día fui con mi mujer a hacer un trámite y la escuché a Cristina esa noche, y al otro día fui a Plaza de Mayo. Cuando todo había terminado veo a D’Elía que viene y le fui a hablar muy vehementemente porque estaba enojado. Él dijo que venía de evitar un golpe de estado, yo no lo creía así. Yo no lo insulté, por dos motivos: él venía con mucha gente y no soy estúpido, pero jamás digo «negro de mierda», pero bueno lo insulté le dije «mercenario» y ahí viene la trompada”, recordó Gahan.

Después vino el juicio en el que el dirigente piquetero fue condenado. “Yo le pregunté si podíamos hablar, le dije qué imagen dejábamos a la Argentina si mañana nos morimos. Y él me dijo que teníamos sacar algo bueno. Después tuvimos encuentros, charlas”, relató Gahan y contó que él a su vez pidió la pena mínima para el dirigente piquetero “porque no estaba buscando venganza y por eso es la que la condena de la comisaria no prescribió”, recordó.

“Yo quiero que sirva de ejemplo, es la intención de los dos, más allá de las diferencias ideológicas está lo humano. Yo lo voy a visitar porque es parte de mi compromiso, que está en lo humano, yo no lo voy a abandonar. Lo voy a acompañar”, agregó Gahan.

Y aseguró que D’Elía no está bien, “si bien es bastante curtido para el sufrimiento, tiene tres by pass y diabetes”. Y añadió: “No soy defensor de ellos políticamente, pero hay que considerar la prisión domiciliaria, yo no quiero venganza”.

“Él estaba muy conmovido, ayer lloramos los dos, hay cosas que me tocan la sensibilidad. Cuando uno está en lo más profundo, en lo más humano uno se sensibiliza. Prefiero que me pase eso y eso no nos desapega de lo que pensamos”, destacó.

Sobre lo que pasó ese 2008 sostuvo: “No puedo ser tan hipócrita. Uno puede ser mucho más malo que una trompada. Uno no puede ponerse en el papel de víctima donde uno es malo y el otro es bueno. Y no puedo dejar de reconocer el trabajo de Luis con su gente en La Matanza… No lo digo yo, lo sabe todo el mundo, es de gran nobleza”.

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