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Delincuenciales: un asaltante con pedigrí

El Gordo Rubí, un viejo cañero

Por los años 90 lo ubican como integrante de la banda del célebre Dámaso Herrera y en su prontuario sobresalen golpes a la manera de piratas del asfalto. Ahora, con 63 años, tiene domiciliaria por el asalto a una fábrica de montajes de Pérez .


Julio Ricardo V. es gestor automotor y en las crónicas policiales se lo conoce como Gordo Rubí. Tiene 63 años y el miércoles pasado le extendieron la prisión domiciliaria porque el día de su cumpleaños fue detenido acusado de ser uno de los cinco asaltantes que en septiembre se llevaron una retroexcavadora y herramientas de una empresa de montajes en Pérez. El botín fue valuado en seis millones de pesos. Para octubre, ya había quedado imputado junto con su banda por los delitos de asociación ilícita y defraudación. También la semana pasada, cayó otro hombre que fue acusado de ser integrante de la banda; la medida cautelar se definirá el próximo martes, indicó el fiscal de la Unidad de Investigación y Juicio, Fernando Dalmau.

El Gordo Rubí pertenece a una generación de viejos cañeros que en la década de los 90 tenían como blanco bancos y otras empresas, y que también hicieron oficio en la piratería del asfalto. Por los 80 y los 90, lo mentan como integrante de la banda de Dámaso Carlos Herrera, que durante un lustro fue dejando huellas de sus golpes en Rosario y en otras ciudades santafesinas como también en Córdoba y en Buenos Aires.

El último golpe por el que lo imputaron al Gordo Rubí fue el 24 de septiembre pasado en Cabín 9. El miércoles pasado le extendieron la prisión domiciliaria hasta febrero próximo, cuando se revisará nuevamente la medida cautelar.

Ese asalto ocurrió cuando un grupo armado ingresó al predio de la firma Peitel y, tras mantener cautivo al sereno,  al que horas más tarde liberaron en la ciudad bonaerense de San Nicolás, rompieron los candados de varios galpones y se llevaron una retroexcavadora y herramientas por valor de unos 6 millones de pesos.

Pablo Alberto S., de 56 años; Rolando Heriberto D. C., de 52; y Luis Daniel P., de 30, además del Gordo Rubí, cayeron el 30 de septiembre y cinco días más tarde fueron imputados por asociación ilícita y defraudación. En esa audiencia, el juez Hernán Postma les dictó la prisión preventiva, medida que se revisó el miércoles pasado, cuando la cautelar se extendió hasta febrero próximo. El investigador añadió que la semana pasada hubo una nueva detención. El sospechoso Daniel C., conocido como Pala y oriundo de Santa Lucía, también fue imputado como parte de la banda, indicó el fiscal.

Su banda en los 80

El último y más conocido golpe de la banda de Dámaso Herrera le terminó costando la vida al jefe de la organización. El 12 de agosto de 1997, intentaron asaltar la delegación del Banco de Santa Fe, ubicada en la ex DGI (Afip) de Cochabamba 1550. Ese día, Herrera y Juan Carlos Piris irrumpieron con armas en mano. La intención de la dupla no fue difícil de adivinar para el custodio. El guardia se preparó y los recibió a los tiros. El dúo recibió varios impactos y días después ambos fallecieron. Herrera fue uno de los más conocidos de esa escuela delictiva donde resonaron también nombres como los del Burro Barbieri, Chiquito Reyes o el Chiqui Torres.

A su vez, lo primero de lo que hablan los investigadores cuando recuerdan al Gordo Rubí es su protagonismo en algunos asaltos. Uno fue a finales de los 90 en una farmacia de calle La Paz. Ese día, intentó esquivar a la Policía presentándose como el dueño del local, rememoró un viejo pesquisa.

La piratería 

A los 53 años, el Gordo Rubí volvió a marchar preso. Allá por marzo de 2005 los pesquisas le achacaron cuatro cuentas pendientes con la ley, aunque sin contabilizar una fuga de la cárcel local y problemas que le habrían acarreado medicamentos robados, en la primera mitad de los noventa. En esa oportunidad, los investigadores lo sindicaron como el autor de un asalto a la manera de piratas del asfalto en Fighiera. En medio de ese caso saltó la sospecha de que una conocida cerealera de Roldán había recibido las 30 toneladas de soja robada.

La mecánica de los piratas, a la manera clásica, fue la misma que utilizarían una década más tarde en el golpe donde se llevaron la retroexcavadora: tres hombres armados interceptaron al conductor de un camión Mercedes Benz 1114 con acoplado a la altura del puente sobre el arroyo Pavón, se llevaron el vehículo y al chofer lo dejaron cerca de Piñero.

En ese momento, el encargado de la cerealera de Roldán admitió que un tal Julio V. había llevado la soja en otro camión: un Ford 600. Cuando lo entrevistaron, el Gordo Rubí reconoció que había llegado con la carga en un Ford 600 y les aclaró que no tenía nada que ocultar. Pese a eso, la Justicia ordenó que continuara detenido y que se incautara el camión, cuyos guarismos en chasis y motor resultaron adulterados.

Robo frustrado por el azar

Al Gordo también le abrieron una causa por encubrimiento agravado, luego de que le secuestraran un auto robado tras un asalto que ocurrido en junio de 2001. En ese momento, el Gordo fue apresado luego de un asalto que no salió según planeado. Aquel día, un par de asaltantes llegó a una concesionaria de autos de 27 de Febrero al 1500. Tenían el dato de que allí había mucha plata, pero sólo pudieron juntar mil pesos, dos relojes y un par de cadenitas de oro. Para compensar siquiera el esfuerzo en la logística, la dupla intentó llevarse un auto cero kilómetro y un camión, pero desistió porque había una camioneta en la vereda que obstruía la salida.

Ese día, según recordó un veterano pesquisa, el Gordo cometió un grave error: mientras hacía de campana se jugó unos números en una agencia de loterías del barrio. El azar quiso que su cara quedara en el recuerdo de un vecino, quien aportó los datos del conductor y del Renault 19 en el que los ladrones escaparon. A los pocos minutos, los uniformados lo detuvieron en Avellaneda y Seguí, y encontraron en el vehículo la boleta de quiniela jugada minutos antes en la mencionada agencia.

Mercado retro: una economía ilegal que aporta jugosos dividendos

Valuada en más de un millón de pesos, una retroexcavadora es una máquina imponente y demasiado voluptuosa. El sentido común haría llegar a la conclusión de que es difícil de hacerla desaparecer. Sin embargo, con el último robo por el que lo acusaron al Gordo Rubí llegan a ocho las maquinarias robadas en los últimos 19 meses. La que podría haber sido la novena máquina sustraída no se concretó, la dejaron abandonada. Los números hacen pensar en un mercado negro en pleno crecimiento.

Los golpes fueron similares y en todos intervinieron asaltantes con armas de fuego:

El último registro de la sustracción de una retroexcavadora fue el 24 de septiembre pasado, cuando el Gordo Rubí fue imputado junto a otros tres hombres por el asalto al predio de la firma Peitel, de la vecina localidad de Pérez.

26/05/16. Dos asaltantes sorprendieron por la madrugada al sereno de una empresa constructora de la zona sur y se lo llevaron lo dejaron en Villa Constitución. La dupla se llevó dos retroexcavadoras.

10/03/16. El presidente de una cooperativa de trabajo del ferrocarril fue maniatado por dos desconocidos que le robaron herramientas y huyeron a unos 40 kilómetros por hora a bordo de una gigantesca retroexcavadora –valuada según una fuente del caso en alrededor de un millón de pesos–, la que más tarde fue hallada abandonada en Matienzo y Deán Funes, en zona sudoeste.

30/11/15. Cuatro asaltantes redujeron a golpes a dos hermanos paraguayos que trabajan como serenos en una empresa vial en colectora de autopista Brigadier López y ruta 34S, en Ibarlucea, y se llevaron una pala cargadora frontal John Deere. Se llevaron en un auto a las víctimas y las liberaron poco después en Carcarañá.

29/10/15. Tres ladrones redujeron al chofer de una retroexcavadora Case en un obrador de Chiclana y avenida costanera y se llevaron el vehículo mientras mantenían cautiva a la víctima en un utilitario, hasta abandonarla en Puerto Gaboto.

24/08/15. Escruchantes violentaron un candado en una firma ubicada en Juan Pablo II al 2100, en Nuevo Alberdi, de donde se llevaron una pala mecánica Case.

17/06/15. Seis hombres armados y vestidos como policías que habían llegado en dos vehículos redujeron a un vigilador y se llevaron una retroexcavadora de una constructora del obrador ubicado en Donado y Derqui, en zona oeste. El custodio fue liberado en barrio Cabín 9.

07/04/15. Tres asaltantes redujeron al chofer de una retroexcavadora apenas salió del galpón de una constructora en Carriego y Urquiza, lo hicieron subir a un auto y lo dejaron más tarde en un camino rural de Pueblo Muñoz. Los ladrones se llevaron la máquina John Deere.

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