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“El fútbol está en nuestro ADN”

Néstor Montalbano dio detalles de “No llores por mí, Inglaterra”, su última película.


Néstor Montalbano, el recordado director de Soy tu aventura, El regreso de Peter Cascada y Pájaros volando, estrenó No llores por mí, Inglaterra, una historia apócrifa a propósito de las Invasiones Inglesas en clave futbolística.

Con un elenco de reconocidos actores, y una Buenos Aires de comienzos del siglo 19 en la que de uno y otro bando se muestra la extraordinaria pasión que puede despertar el juego del balonpié, la película tiene a Diego Capusotto, actor fetiche de Montalbano, como protagonista principal.

Durante las Invasiones Inglesas de 1806 el fútbol no existía, recién en 1863 se publicaría en Londres el primer reglamento que es el que con unas cuantas variantes persiste hasta hoy: así y todo a Montalbano le pareció tan espectacular como disparatado llevarlo a esos tiempos y a este lugar del Río de la Plata, adonde en verdad llegaría recién en 1882.

En 1806 los ingleses invaden la Ciudad de Buenos Aires, hasta entonces bajo el mando de la monarquía española, encabezados por el general William Beresford, y para distraer a la población, les presentan un nuevo juego, el fútbol, con la idea de tenerlos entretenidos hasta que lleguen los refuerzos desde Inglaterra, tarea para la que logrará una interesada alianza comercial con un criollo llamado Manolete y sus lugartenientes.

El elenco de No llores por mí, Inglaterra, tiene nombres rutilantes como los de Capusotto y Gonzalo Heredia, Mike Amigorena, Luciano Cáceres, Mirta Busnelli y Laura Fidalgo, además de los futbolistas José Chatruc, Fernando Cavenaghi, y Evelina Cabrera, fundadora de la Asociación de Fútbol Femenino Argentino.

“Cuando éramos chicos nos divertíamos armando la Plaza de Mayo con el Billiken, ahora con los FX”, recordó Montalbano en diálogo con Télam acerca de su parodia de un hecho histórico que recrea con escenografías reales de San Telmo y de Colonia, en el Uruguay, o producto de FX en el universo digital.

“Hace mucho tiempo que tengo esto en mente, pero era muy difícil de concretar por lo que significaban los costos de armar una época. La tentación era llevar un presente hacia esos años, algo anacrónico”, explicó Montalbano.

“Todo el chiste empezó un día cuando terminamos de hacer Soy tu aventura con Capusotto, y nos preguntamos cuál iba a ser la próxima. Ahí, como una postal que se me vino encima, lo vi a él con esa calza blanca con los huevos ajustados y me salió: «La próxima que tenemos que hacer tiene que ser en las Invasiones Inglesas. ¿Te imaginás con una calza?», y me quedó esa imagen. Eso fue hace 14 años”, confesó el realizador argentino al tiempo que consultado sobre la producción que requirió la película dijo: “El proyecto tuvo muchas idas y vueltas: al principio, contacté a un productor que llevó la idea a Inglaterra pero a ellos les pareció muy argenta, después, inesperadamente quedó seleccionada en el Euroscript Londres, en 2016, donde también me señalaron una serie de cuestiones en una devolución muy interesante y, finalmente, aparecieron productores que dijeron: «Bueno… vamos a hacerla, hay que salir a buscar guita y armar todo», porque una de las condiciones que yo puse era que no podía ser berreta”.

Para conseguir el vestuario  Montalbano y su equipo fueron a España. “Si usábamos cotillón se iba a transformar en una estudiantina, en síntesis, iba a ser una porquería. Por ejemplo, el uniforme que usa Beresford cuando va a increparlo a Seis Dedos, es original del 1800 de los ingleses, que está en un museo en España. Trajimos containers con todo eso y vestimos a los actores”, contó.

Además se valió de efectos especiales para que no se vean las costuras entre los real y lo creado. “Le da como cierta profundidad, una palabra que yo critico mucho últimamente a propósito del cine argentino. La película se asienta en lugares serios pero lo transmito de una manera graciosa. Todo juega dentro de un marco de verosimilitud. El viaje es a 1806 pero con todo el respaldo y cierto delirio humorístico”.

“La califico como una película disfrutable, popular, pero con detalles de producción que permiten ver algo distinto y artístico”, sentenció.

La distracción redonda

En el film la distracción es la estrategia de Beresford. “Pero hay que reconocer que el fútbol está en nuestro ADN y es una expresión de la pasión de todos. De hecho el final de la película demuestra eso. Cuando Beresford y Manolete se reúnen para pergeñar el negocio del fútbol se ve eso. Son dos atorrantes que quieren llevarse guita de todo este negocio. Pero creo que es una película que tiene profundidad, porque es muy argentino lo que pasa, y el eje es, finalmente, como a través de la pasión encontramos identidad”, concluyó Montalbano.

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