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El eterno enigma de la vida y la muerte

Este jueves estrena en los cines locales el drama “Alicia”, acerca de la relación de una mujer enferma de cáncer con su hijo, película dirigida por Alejandro Rath y protagonizada por Leonor Manso y Patricio y Paloma Contreras


“Nos encanta trabajar juntos, ante todo porque mantenemos una buena relación”, aseguró la actriz Leonor Manso que vuelve al cine con “Alicia”, película en la que compone a una madre gravemente enferma que trata de contener a su hijo en crisis frente a esa situación, una película que este jueves se conocerá en los cines locales y donde además comparte cartel con Patricio Contreras y Paloma Contreras, la hija en la vida real de ambos.

“Alicia”, dirigida por Alejandro Rath, recordado por su anterior film “¿Quién mató a Mariano Ferreyra?” (2013), compartido con Julián Morcillo, cuenta la historia de un joven militante de izquierda, interpretado por Martín Vega, que trata de comprender el eterno enigma de la vida y de la muerte frente a la enfermedad terminal de su madre y lo hace incursionando en los mundos de las distintas creencias religiosas, todas muy alejadas de sus ideas políticas.
Manso, recordada en el cine por títulos como “Made in Argentina”, “Patrón” y “La última siembra”, al tiempo que acaba de participar en Mar del Plata de la exitosa obra teatral “40 días, 40 noches”, dirigida por Luciano Cáceres junto a Pablo Alarcón y Juana Viale, habló de la difícil tarea de interpretar un personaje como Alicia. “Lo que el actor siempre mantiene es aquello que teníamos cuando éramos niños, eso de «estoy enfermo, ay, me muero!». Uno siempre juega, se mete a fondo en la situación del personaje y ese es el placer para un actor, aunque el personaje se esté muriendo. Además está la dirección de Alejandro: ya leyendo el libro te dabas cuenta del carácter de la película y las claves de esta mujer que se está muriendo pero lo hace de una manera muy natural y digna, y sobre todo sosteniendo mucho al hijo, porque ella comprende que él se está haciendo cargo de lo que pasa, mucho más que ella que lo hace desde una perspectiva más natural”.
Respecto del desafío y del interés personal de volver al cine con un personaje que atraviesa semejante complejidad, la actriz analizo: “Me gustó mucho hacerlo y con gente muy valiosa y muy linda. Con Alejandro ya había hecho algo muy pequeño poniendo mi voz a una parte de “¿Quién mató a Mariano Ferreyra?”, que fue su anterior película. El proyecto forma parte de un grupo humano muy hermoso, comprometido con la tarea. Eso ayuda mucho al resultado y a que uno todos los días tenga ganas de ir a filmar”.
En relación con el trabajo casi familiar junto a su ex marido Patricio Contreras y su hija Paloma, la actriz expresó: “Nos encanta trabajar juntos, primero porque mantenemos una buena relación y siempre en el vínculo entre Patricio, Paloma y yo circuló mucho el humor, entonces nos gusta encontrarnos, y aún más si estamos trabajando”.
Finalmente, respecto de su reciente paso por el teatro, la actriz evaluó: “Vengo de hacer tres meses de temporada en Mar del Plata, dónde nos fue muy bien, con la dirección de Luciano Cáceres. Es lindo porque estás en la playa, pero en un momento tenés ganas de volver, más allá de la gente maravillosa con la que trabajé, con Luciano y un elenco hermoso, pero quería estar en mi casa. Y ocurre que este año en Mar del Plata se sintió mucho la crisis económica”.
A su regreso a Buenos Aires, la actriz está a la espera de la reposición de otro elogiado trabajo teatral que estrenó el año pasado en el Complejo San Martín. “Estoy a la espera de que se reponga o hagamos una gira con “Cae la noche tropical” de Manuel Puig, una obra que hice con Ingrid Pellicori y que anduvo muy bien en 2018”.

Palabras de director

En “Alicia”, su segundo largometraje, el director Alejandro Rath cuenta el drama existencial que lo tocó muy de cerca. “Esta película es una deuda pendiente, una historia bastante autorreferencial, ya que mi vieja murió hace diez años, después de nueve de tratamiento por cáncer”, dijo el realizador a la agencia de noticias “Télam”.


En su película, el protagonista, militante político de izquierda, busca respuestas al enigma de la vida y la muerte en diferentes religiones o cultos: desde una procesión a Luján y a un rabino hasta el pastor Héctor Giménez, pero no parece que vaya a encontrar una explicación que lo convenza.
“Mi vieja tuvo un desenlace de internación con dos semanas de morfina. Me quedé con la espina de no sacarla de ese lugar, y de ahí sale el disparador de esta película”, rememoró Rath.
“Lo que más me interesa del cine –continuó el director– es cuando incorpora en su noción de realidad no sólo lo directamente real sino cuestiones del inconsciente: los sueños, los miedos y las contradicciones; jugar un poco con el tema del abismo al que me enfrente llevándolo al extremo”.
El director, que además tiene una breve aparición en el film, habló también del armado del guión. “Fue muy interesante el tema del desarrollo de la película durante el duelo; en ese momento me ayudó mucho estar escribiéndola, y también poner en juego esas tensiones. También jugar con esto de aquellos que creen en algo, está relacionado con paliar el dolor que yo no tengo. Qué es lo que pasa con alguien que entra en crisis con sus ideas, que empieza a buscar algo de dónde agarrarse para superar ese momento”, expresó.
Y concluyó: “Se trata de temas irresolubles, un vacío que no puede llenarse. La conclusión a la que te lleva la película es que el lugar donde uno puede aferrarse frente a la muerte son los recuerdos que uno tiene del ser querido y cómo ligar eso con el cine que para mí es muy importante, igual que el tiempo compartido con ella”.

Nuevo proyecto

“Ahora estoy filmando un ensayo documental que es un juego con los textos y crónicas del encuentro de León Trotsky en su exilio en México con André Breton donde escribieron el “Manifiesto por un arte revolucionario independiente””, adelantó Rath. Y completó: “Lo que hice fue juntar a dos actores como Pompeyo Audivert y Andrés Muchnik, e hicimos un juego de experimentación, también con artistas contemporáneos como César González, María Negro y Juan Carlos Capurro, entre otros, haciendo una suerte de sueños de Bretón”.

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