Política

Investigación

“El Ejército tuvo un vínculo estrecho con la sociedad civil”

La historiadora Gabriela Águila describió el rol del Comando del II Cuerpo en la vida social y política de Rosario entre 1960 y 1990. El libro “Territorio ocupado” será presentado este viernes 6 de abril en el Museo de la Memoria


La historiadora rosarina Gabriela Águila es la directora de un trabajo de investigación sobre la participación del Comando del II Cuerpo del Ejército en Rosario entre 1960 y 1990.

El siglo XX estuvo marcado por una fuerte injerencia de las Fuerzas Armadas en la actividad política. No sólo durante las dictaduras cívico-militares, sino también en democracia. La historiadora rosarina Gabriela Águila es la directora de un trabajo de investigación sobre la participación del Comando del II Cuerpo del Ejército en Rosario entre 1960 y 1990, que concluyó en el libro titulado Territorio ocupado, que será presentado este viernes 6 de abril en el Museo de la Memoria.

El libro cuenta la historia del Ejército en Rosario y es el resultado de un trabajo realizado por Águila, Lucas Almada, María Alicia Divinzenso y Marianela Scocco. En diálogo con El Ciudadano, la directora de la investigación dijo que “el vínculo del Ejército con la sociedad civil fue muy estrecho” mientras funcionó el Comando del II Cuerpo.

“El Ejército no era una institución aislada, sino que estaba fuertemente vinculada con sectores sociales y políticos. Fue un actor central en la vida de la ciudad y el vínculo con la sociedad civil fue muy estrecho”, manifestó Águila.

El Comando del II Cuerpo fue creado en 1960 en el marco de una restructuración organizativa del Ejército. Según Águila, la puesta en funcionamiento del comando en el edificio de sarmiento 1350 “es parte del reflejo de los cambios doctrinarios e ideológicos que se verificaron en las Fuerzas Armadas a partir de 1950, que se vinculan al contexto que se abrió con el derrocamiento del peronismo en 1955, y de creciente intervención de las Fuerzas Armadas en el escenario político nacional”.

“La creación del II Cuerpo está inscripta en una coyuntura de conflictividad social y política elevada en Rosario”, señaló la historiadora.

La conflictividad fue acrecentándose y tuvo su punto más álgido en el golpe del 76, algo que, según relata el libro, ya se venía vislumbrando. “El tercer peronismo tuvo dos etapas bien diferenciadas. En un primer momento los militares estuvieron en los cuarteles. Pero desde finales del 75 (con la muerte de Juan Domingo Perón) el gobierno de Isabel impulsa la legislación necesaria para que vuelvan a participar en el accionar represivo, lo que denominaron como lucha antisubversiva”, relató la directora de la investigación.

Durante la última dictadura cívico-militar, el Comando del II Cuerpo fue el lugar donde se instaló la estructura organizativa y burocrática del Ejército. Por ende, desde donde se llevó adelante el plan sistemático de represión, secuestros y torturas.

“Rosario fue uno de los lugares con el accionar represivo más representativo. Con una masividad y unas modalidades inéditas”, dijo Águila, quien reconoció que la etapa de la última dictadura era “lo que más se sabía” acerca del Comando.

El II Cuerpo fue un destino importante en la carrera militar de algunos criminales de lesa humanidad. Por el edificio de calle Sarmiento pasaron Ramón Díaz Bessone y los ex presidentes de facto Leopoldo Galtieri y Roberto Viola.

La retirada

Con la vuelta de la democracia en 1983, los militares salieron de la escena política y el II Cuerpo fue un escenario de conflicto. “La condena social y política no es inmediata pero los militares van perdiendo prestigio y la posibilidad de incidir. Sin embargo, se resisten a la subordinación al poder civil”, dijo la investigadora del Conicet.

Por último, Águila reflexionó: “Las Fuerzas Armadas han salido del espacio político que tuvieron durante casi todo el siglo XX y desapareció la amenaza de una intervención militar, lo que es un saldo positivo del proceso democrático. Sin embargo, hay trabajos de investigación que muestran la complejidad de subordinar a las Fuerzas Armadas al poder civil”.

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