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25N

“El desafío es que la sociedad santafesina defienda la jerarquización de las políticas de género”

La ministra Florencia Marinaro destacó que los femicidios bajaron un 65% en dos años. Según un informe, entre el 1° de enero y el 18 de noviembre, hubo 22 femicidios, travesticidios y transfemicidios; y otras 18 muertes en contexto de narcocriminalidad con elementos de violencia de género


La ministra de Igualdad, Género y Diversidad de Santa Fe, Florencia Marinaro.

Entre el 1° de enero y el 18 de noviembre, 66 mujeres fueron asesinadas de forma violenta en la provincia de Santa Fe. Del total de víctimas, 22 fueron consideradas como femicidios, travesticidios y transfemicidios; y otras 18 fueron en contexto de narcocriminalidad con elementos de violencia de género. Los datos corresponden al informe elaborado por el Observatorio de las Violencias y Desigualdades por Razones de Género del Ministerio de Igualdad, Género y Diversidad de Santa Fe en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres que se conmemora este viernes 25 de noviembre.

Desde el Ministerio destacaron que en los últimos dos años bajó la cantidad de femicidios en un 65%. El pico más alto fue en 2017, con 29 femicidios, y desde entonces descendió a 20 femicidios en 2021 y a 22 en lo que va del año según el último informe preliminar. Para la ministra Florencia Marinaro, el paulatino descenso se debe a una mayor jerarquización de las cuestiones de género y prevención de las violencias en las políticas públicas. 

“Es un proceso institucional que se viene dando en la provincia de Santa Fe pero que tiene un hito y una decisión política muy fuerte que es la creación de este Ministerio donde aumentamos el presupuesto en políticas de género en más del 300%. Cada peso que el Estado provincial gasta tiene perspectiva de género y tiende a cerrar las brechas de desigualdad y a inyectar recursos en la prevención y el acompañamiento de las violencias. Rompe con el mito de que la jerarquización de las Políticas de Género y Diversidad no baja la cantidad de femicidios”, señaló la funcionaria a El Ciudadano.

Femicidios, transfemicidios y travesticidios 

Los 22 crímenes registrados hasta el 18 de noviembre pueden diferenciarse entre íntimos (porque había una relación con el agresor), no íntimos (no había relación previa), dos travesticidios y transfemicidios, un suicidio con elementos de violencia de género y una muerte dudosa en la que aparecen algunos elementos de violencia de género. 

Los departamentos Rosario y La Capital concentraron la mayor parte de los crímenes: un 36,4% en el departamento Rosario y un 22,7% en La Capital. Además, hubo 2 muertes violentas en Carcarañá, 2 en Rafaela y Humberto Primo y 1 en el resto de los departamentos provinciales. Los meses con más cantidad de casos fueron enero y octubre, con un 22,7% cada uno (5 casos en cada mes). Desde el Observatorio entienden que la tendencia se explica por la convivencia prolongada con el agresor que predomina en época estival. 

El informe señala además que las víctimas fueron 19 mujeres cis (86,4%), 2 personas trans/travesti (9,1%) y 1 niño varón cis víctima en contexto de femicidio vinculado (4,5%).

El 27,3% tenían entre 15 y 50 años mientras que el 22,7% entre 51 y 70 años. En tanto, el 13,6% fueron mujeres de más de 71 años lo que indica un aumento en el promedio de edad de las víctimas en relación con períodos anteriores. Para el Observatorio responde a patrones culturales donde se naturaliza la violencia en el ámbito doméstico.

Del total de los femicidios, el 68,2% se cometieron en contextos íntimos. En ese porcentaje se incluyen dos femicidios vinculados. Por su parte, los dos transfemicidios/travesticidios fueron en contextos íntimos o familiares, ya que uno fue perpetrado por su pareja y el otro por su hermano. 

El 68,2% se cometió en la vivienda de la víctima y el 13,6% en el domicilio común de la víctima y el agresor que, en más de la mitad de los casos, resultó ser pareja o ex pareja. El arma blanca fue utilizada en un tercio de los crímenes (31,8%).

Género y narcocriminalidad 

El informe incorpora las muertes violentas de mujeres con elementos de violencia de género en contexto de narcocriminalidad organizada. Son crímenes que ocurren en el marco de organizaciones criminales o de bandas dedicadas a acciones ilícitas en los que existen elementos que permiten determinar que la muerte violenta es consecuencia de considerar a las mujeres como mercancía, producto de venganza, con escaso valor de sus vidas o como respuesta a su desviación del comportamiento esperado por su género. Se diferencian de las muertes en contexto de narcocriminalidad donde las mujeres quedan en la línea de fuego o son víctimas colaterales. 

Según el informe, 44 mujeres cis fueron asesinadas de manera violenta en contexto de narcocriminalidad organizada. De ese total, 18 presentan elementos de violencia de género: 17 en el departamento Rosario y una en el departamento General López. 

Del total de las víctimas de género, 15 fueron ultimadas con arma de fuego con múltiples disparos direccionados por desconocidos y 2 por un sujeto conocido. A su vez, una fue asesinada con un arma blanca por un familiar conocido.

En cuanto al lugar del crimen, 10 fueron asesinadas en su vivienda, 5 en la vía pública, 2 en otro lugar público y 1 en la vivienda del femicida. En el 61% de los casos, el asesinato ocurrió en horario nocturno. El 72% de las mujeres eran jóvenes de entre 15 a 30 años, y 8 eran menores de 20 años.

“Consideramos femicidios en contexto de narcocriminalidad porque hay una alevosía, una violencia mayor y un motor que tiene que ver con darle muerte a esa mujer por el hecho de ser mujer. Estos estereotipos y patrones culturales que se repiten en la mayoría de los femicidios: la subordinación, la propiedad del cuerpo, el desecharlos como basura, el nivel de violencia o la forma de la violencia también se repiten en los femicidios en contexto de narco criminalidad”, explicó Marinaro y mencionó algunos elementos que permiten distinguir a un crimen de género: “Se comete con mucha violencia, el disciplinamiento de hacerlo delante de hijos e hijas, mujeres embarazadas, mujeres como objeto de venganza entre varones jefes de distintas bandas o mujeres que sí están en puestos de decisión y se les da muerte con alevosía por el hecho de ser mujeres”.

Los femicidios en contextos de narcocriminalidad empezaron a contabilizarse desde 2019. Para la Ministra de Género, permite entender la necesidad de un trabajo multiagencial. “Necesitamos una Justicia federal que tenga los recursos necesarios, fuerzas federales, una reforma judicial y, a la vez, romper con las desigualdades estructurales que hacen que muchas personas jóvenes se acerquen a esa organización criminal como salida laboral. Esas desigualdades tienen que ver con la falta de acceso al trabajo, a derechos básicos y con la pobreza”, explicó.

Para Marinaro la perspectiva de género debe atravesar a los varones jóvenes que buscan en la narcocriminalidad una salida laboral pero que también responden a un mandato de su masculinidad. “La mayoría de las mujeres son jefas de hogar y tienen a su cargo hijos e hijas. La sobrecarga de las tareas de cuidado hace que las jóvenes, que son las más empobrecidas, puedan buscar en esto una salida laboral. En otros casos, entablan algún tipo de relación con algún integrante de la banda y son esos varones quienes las arrastran a participar cuando ellas tienen total y absoluto desconocimiento”, agregó.

La funcionaria destacó la importancia de llegar a los barrios con todos los dispositivos del Estado. “Hay que romper el vínculo con el delito, y trabajar lo estructural y el derecho básico de las personas que viven en esos barrios que en su gran mayoría son del mundo del trabajo. Cada situación hay que abordarla interministerialmente e interpoderes”, resumió. 

Desafíos

“El mayor desafío es que la sociedad santafesina defienda la jerarquización de las políticas de género”, señaló Marinaro y, en relación con las principales acciones de la gestión, destacó el aumento de las casas de protección y de la línea de asistencia económica a víctimas, municipios y comunas; el protocolo de femicidios, transfemicidios, travesticidios y de crímenes por razones de género que trabaja con las familias; el trabajo en la ruta crítica; los 317 convenios firmados con municipios y comunas; la entrega de fondos para el fortalecimiento de área local y el primer nivel de atención; los 20 puntos violeta que trabajan con equipos locales y provinciales en la prevención de violencias y la promoción de derechos; y la adhesión al programa Acompañar del Ministerio de Mujeres de Nación.

Además de las acciones que llevan adelante desde su Ministerio, Marinaro destacó el trabajo transversal con otras áreas para abordar las violencias estructurales que exceden las competencias de la cartera de género.

“La brecha en el mundo del trabajo y la feminización de la pobreza no la podemos abordar desde este Ministerio. Por eso, hay un trabajo articulado con Desarrollo Social, con Gobierno, Justicia y Derechos Humanos, con Seguridad, con Trabajo y con Producción en las violencias y en las desigualdades estructurales que van a romper con los femicidios y los crímenes por razones de género”, explicó la ministra y ejemplificó con el descenso en el desempleo femenino en un 67% en el Gran Rosario y en un 49% en Gran Santa Fe. 

“En el segundo trimestre de 2022 bajó a un 6% el desempleo femenino en Gran Rosario y a un 9% en Gran Santa Fe. Tiene que ver con un modelo productivo de desarrollo que sea inclusivo y con las mujeres y las disidencias adentro. El régimen de promoción industrial en la provincia tiene perspectiva de género con la inclusión de mujeres al sector de la industria, líneas de microcrédito y convenios”, agregó.

Y destacó tres grandes ejes para el año próximo: “La gran línea de sensibilización, formación y capacitación, la del sistema de protección integral contra las violencias y toda la línea del sector privado, producción, industria y trabajo son los tres grandes paquetes que vamos a profundizar”.

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