Asociativismo

Trabajo genuino

El cooperativismo, una nueva oportunidad para las personas privadas de su libertad

Distintas experiencias funcionan dentro de penales o conformadas por personas liberadas demuestran la eficiencia del asociativismo para la inclusión social a través de la oferta de una salida laboral


Para las personas privadas de su libertad, una vez que son liberados es muy difícil conseguir una salida laboral. En ese sentido, el cooperativismo ofrece una opción mucho más segura que cualquier otro tipo de organización de trabajo, tanto sea dentro de las instituciones carcelarias o fuera de ellas.

Así lo expresó Alexandre Roig, presidente del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes): “Tenemos muy claro que, si no es a través de un proceso cooperativo, es muy difícil -para no decir imposible- que los liberados puedan conseguir trabajo”.
“Nuestra experiencia da cuenta de que la mejor forma de evitar la reincidencia es, claramente, el trabajo y la educación; pero sobre todo la existencia de un colectivo”, aseguró Roig. En ese sentido, destacó experiencias como Liberté, que organiza parte del servicio gastronómico de Batán.

El presidente de Liberté, Xavier Aguirreal, explicó a Ansol que la entidad “se destaca como un ejemplo inspirador de cómo el cooperativismo puede fomentar la inclusión y la justicia restaurativa, sentando las bases para un cambio transformador a nivel global”.

Y agregó: “El desarrollo de estos proyectos es de vital importancia por múltiples razones. En primer lugar, brinda oportunidades reales de empleo y capacitación a las personas privadas de la libertad, permitiéndoles adquirir nuevas habilidades y conocimientos que facilitan su integración en la sociedad. Además, promueve la autonomía económica, empoderando a las personas y disminuyendo las tasas de reincidencia”.

En sintonía, Ayelén Stroker, presidenta de la cooperativa Esquina Libertad, enfatizó: “Desde nuestra experiencia, el 95 por ciento de les compañeres que pasaron por experiencias de cooperativa, no reinciden. Se genera una herramienta de inclusión, un espacio de pertenencia, la posibilidad de proyectarse una nueva vida, y apostamos a eso”.

Experiencias de cooperativismo como inclusión social

Liberté, fundada en 2014, el año pasado se convirtió en la primera cooperativa de la región en tener un consejo de administración totalmente compuesto por personas privadas de su libertad. Además, este año pasó a ser la primera y única cooperativa a nivel mundial en contar con un consejo de administración conformado por presos y víctimas.

Además del restaurante “Punto de Paz”, desarrollan múltiples tareas en sus unidades productivas: marroquinería, carpintería, herrería, almacén de ramos generales, producción de pastas y panificados, distribución de comidas elaboradas, artesanías, apicultura, huerta orgánica, producción de especias y aromáticas, biblioteca, servicios de capacitación, sublimado, cuidados restaurativos protocolizados y servicios de comunicación y medios.

“La cooperativa no solo brinda empleo directo a sus socios, sino que también genera empleo indirecto para más de 200 personas en la Unidad Penal 15. Esta amplia red de empleo impacta de manera positiva en la comunidad carcelaria, promoviendo la inclusión social y la mejora de las condiciones de vida”, detalló el presidente de Liberté.

Y remarcó: “Este enfoque único y visionario demuestra que el trabajo en equipo y la colaboración entre personas privadas de la libertad y víctimas pueden generar una mayor comprensión, sanación y cohesión social. Liberté ha allanado el camino para un modelo cooperativo inclusivo y empoderador, impulsado por el valor de la solidaridad y el deseo de un mundo más justo y equitativo”.

Por su parte, la cooperativa Flor de Abril funciona en el Parque Industrial y Tecnológico de Florencio Varela y abarca diversos oficios como la carpintería, herrería, talabartería, gastronomía, reciclado y construcción. Además, se encuentra articulada dentro de la Federación de Cooperativas de Trabajadores Liberados (Fecootrali).

Su presidente, Jorge Gamarra, señaló: “El cooperativismo en realidad es una forma dónde el recién salido en libertad o el que está en contexto de encierro encuentra un sustento en sentido laboral y de acompañamiento, siendo que, para otras salidas laborales, siempre recae el no tener antecedentes penales”.

“Hemos comprobado que hay muchos que no volvieron a reincidir en causas penales, también encuentran en el grupo apoyo para lograr objetivos dónde antes no lo han podido conseguir, ya que caer en un sistema carcelario imposibilita a los compañeros tener oportunidades en la sociedad”, concretó.

Otra experiencia es la de Esquina Libertad, una cooperativa que también abarca muchas aristas a fines de dar trabajo a personas privadas de su libertad, liberados, familiares y desocupados. Comenzó en el año 2010 en el penal de Devoto, donde los asociados aprendieron a hacer cuadernos con materiales reciclados para vender a los familiares de afuera.

Actualmente tienen espacios de artes gráficas (imprenta, editorial, serigrafía, sublimación y diseño), una productora de contenidos, comunicación, cultura y administración y gestión.

“Tenemos talleres de capacitación de oficio en nuestra sede y en las unidades. Estamos trabajando en la Unidad 4 de mujeres y disidencias con taller de encuadernación, en Devoto con taller de cooperativismo y promotores de salud, y en Ezeiza, Unidad 19, con el taller de cooperativismo”, señalo Ayelén Stroker, presidenta de la cooperativa.

Estos son espacios de capacitación para las personas privadas de su libertad que, una vez liberadas, la cooperativa asesora y acompaña la continuidad de esos proyectos.

Respecto a la importancia de este tipo de proyectos, la presidenta de Esquina Libertad expresó: “Las personas cuando salen de contexto de encierro les quedan los antecedentes, eso limita muchísimo el acceso al trabajo, y en un contexto de crisis aún más. Entonces el cooperativismo construye una posibilidad, una nueva forma de pensar también cómo vivir y cómo proyectar”.

“También desde los principios que tiene el cooperativismo, que entendemos que son los principios que pensamos para la inclusión social también, poder construir un horizonte con una salida laboral desde una perspectiva social que apueste a hacer crecer la economía social y popular, que es lo que también hoy da respuesta a una población muy grande de nuestro territorio argentino”, concluyó.

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