El Hincha, Newell's Old Boys, Rosario Central

SUPERLIGA, CAPÍTULO 12

El Clásico se vive en Arroyito y en toda una ciudad que ya espera por Central-Newell’s

En una tarde a puro sol y calor, Rosario palpita por la gran fiesta del fútbol. El Ciudadano te cuenta cada detalle de lo que ocurre en el Gigante.


Sol, calor y pasión. Con estos ingredientes se palpita la previa del Clásico, del partido que paraliza a Rosario, del encuentro donde una ciudad se divide en dos por un mismo sentimiento: el fútbol.

Cuando a las 17 Néstor Pitana marque el inicio del Clásico, todo lo que se habló y lo que se trabajó en la previa quedará de lado.

Hoy Rosario amaneció distinta a otros días. Hoy cuando cada hincha de Central y de Newell’s se levantó en lo único que pensó fue en el Clásico, en ese partido que cada rosarino quiere jugar pero que sólo unos pocos pueden disfrutar.

A medida que las horas fueron corriendo la adrenalina fue en ascenso. Luego del mediodía las adyacencias del Gigante de Arroyito se fueron colmando minuto a minuto a la espera de la hora del partido.

Así, hinchas con los colores azul y amarillo fueron el común denominador en la zona norte de la ciudad.

Puestos de choripanes, puestos de venta de camisetas y banderas y un estricto control policial decoraron la escenografía del exterior de una cancha que explotará a las 17, donde unas 40.000 almas auriazules alentarán en esta ocasión.

Mientras tanto, miles de almas rojinegras harán el aguante en cada rincón de la ciudad, apoyando a los del Chocho Llop.

Rosario ya vive su fiesta. Se viene el Clásico. Que sea en paz…