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presenta su séptimo disco

El Bordo: rock con energía y tocado con crudeza

El Bordo presenta su séptimo disco, un material que se titula “El Refugio” en homenaje a su sala de ensayo, e incorpora otras sonoridades como el grunge y el funk.


“Para nosotros, la música es un refugio”, confesó Alejandro Kurz, el vocalista y líder de El Bordo. Por esa razón, y rindiendo homenaje a la sala de ensayo donde “ocurrió la magia” de la grabación, decidieron nombrar a su nuevo disco, justamente, El Refugio. Las doce canciones que lo integran y que vienen a profundizar un cambio sonoro, que la banda ya venía esbozando en los CDs anteriores, tendrán su debut local este sábado, a partir de las 20, en el Teatro Vorterix Rosario (Salta 3519).

Según Kurz, “El Bordo tiene la tendencia de remitirse a la esencia”, por esa razón. En el disco anterior, Hermanos, rindieron homenaje a sus inicios, sus primeros pasos durante la escuela secundaria, los primeros cassettes que grabaron y la estrecha relación que los une. Hoy, a punto de cumplir veinte años de carrera, el quinteto homenajea a su sala de ensayo, ese espacio físico que en otra época albergó a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, La Renga y hasta a Pappo, entre otros grandes artistas. “De chicos íbamos a la puerta a ver si nos cruzábamos a alguno de los músicos que admiramos tanto. Íbamos a tratar de conseguir una púa o un autógrafo”, recordó el músico. Después empezaron a ensayar ahí. “Desde Yacanto (2007) hasta Hermanos (2014)”, ubicó temporalmente. “El año pasado surgió la idea de hacer una sala en la terraza, en un quincho abandonado. Y ahí se inició la aventura”, contó.

Después de nueves meses de intenso trabajo, El Refugio estuvo terminado. Ahí sonaron por primera vez “Corazones, olvidados”, “La Libertad” y “Humano”. “Tardamos un montón en construirlo y una vez que empezamos a ensayar ahí los nuevos temas, nos dimos cuenta de que el disco tenía que grabarse en ese espacio. Nos gustaba cómo sonábamos en ese lugar, cómo sonaba nuestra música”, relató el vocalista.

De la mano de este nuevo disco, la formación que completan Diego Kurz (guitarra), Pablo Spivak (bajo), Miguel Soifer (batería) y Leandro Kohon (piano, sintetizadores y armónica) profundizó un cambio sonoro que ya podía verse con claridad en Hermanos: un alejamiento del rock más barrial de sus inicios con la incorporación de nuevos ritmos como, en este caso, el grunge y el funk. “Las influencias y la incorporación de nuevos estilos tienen que ver con el crecimiento que fuimos teniendo; además, vas escuchando otras cosas, leyendo, viendo películas. Este disco tiene funk. Puede ser porque nos gustó mucho el ultimo disco de los Red Hot Chili Peppers y porque AM, el último material de Arctic Monkeys, tiene cosas medio funk bailable que nos gustaron mucho. Después está el grunge, influenciado por una banda que siempre nos gustó que es Nirvana. Pero, siempre, nuestro estilo tiene la impronta de ser un rock con alta energía y tocado con crudeza”, explicó Kurz, para quien “la música, si bien no lo es, parece infinita y siempre queda algo por descubrir”.

Una de las perlas del disco que se desprende de esas influencias es la incorporación de “Háblame”, el décimo track del material, una reinterpretación y traducción al castellano del tema de Nirvana “Talk To Me”, inédito hasta 2002, que incluyeron en el DVD With the Lights Out.

Vértigo y deshumanización

El disco comienza con “Corazones, olvidados”, un tema que dibuja un paisaje urbano “vertiginoso y deshumanizado”. “Después hay temas como «Humano», que plantea un poco una parodia de lo que nos pasa hoy en día con el celular. Vivimos conectados a esa pantallita, aislados de la gente que tenemos al lado, de lo que está pasando alrededor. El disco, en general, como concepto, habla de recuperar lo humano. Por eso está tocado y grabado en vivo, todos juntos en una misma habitación. También busca rescatar esa crudeza, esa parte esencial e imperfecta que tiene el rock, o al menos el rock que a mí me conmueve”, contó Kurz, sin dejar de lado que El Refugio continúa en una línea conceptual en la que la banda se para mirando para adelante, dando batalla, con mucho optimismo. “Nos pone recontentos que mucha gente nos catalogue como un motor que les da pila”, concluyó.

EL SÉPTIMO DISCO

El Refugio es el séptimo disco de El Bordo, formación oriunda de Buenos Aires que mantiene una estrecha relación con Rosario dada su confesa amistad con los músicos de Cielo Razzo, con los que han compartido escenario en varias oportunidades. El nuevo CD fue grabado en su propia sala de ensayo, “en casa”, como dicen; y contó con la producción artística de Ale Vázquez, con quien también habían trabajado en la hechura de Hermanos, en 2014. El corte difusión elegido fue “Corazones, olvidados”, justamente el primer track del CD que también tiene títulos como ““Mi alma ve”, “El Traje”, “Que ella vuelva a sonreír”, “Metafísica suburbana”, “Todo y más”, “Háblame”, “Deporte nacional” y “Carta a un amigo”, entre otros temas.

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