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SALUD PÚBLICA

El bolsillo altera los hábitos en el consumo de tabaco

El 40 por ciento de los fumadores cambió sus hábitos de consumo de tabaco a causa del aumento de los impuestos a los cigarrillos aplicado en mayo de 2016, según un estudio de la Federación Interamericana del Corazón (FIC) que se conoció ayer.


Bolsillos libre de humo. El 40 por ciento de los fumadores cambió sus hábitos de consumo de tabaco a causa del aumento de los impuestos a los cigarrillos aplicado en mayo de 2016, según un estudio de la Federación Interamericana del Corazón (FIC) que se conoció ayer.

Indica además que en el 80 por ciento de los casos, este cambio de conducta implicó una reducción en la cantidad de cigarrillos fumados a diario.

“Los impuestos al tabaco, más allá de ser una medida recaudadora, tienen el valor de disminuir el tabaquismo, prevenir que los niños y adolescentes empiecen a fumar y reducir los costos sanitarios por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco”, afirmó Marita Pizarro, codirectora ejecutiva de FIC Argentina, a la agencia Télam.

Y agregó: “Los comportamientos identificados en la encuesta confirman la efectividad de esta política para proteger la salud de la población”.

El estudio fue realizado en diciembre de 2016, siete meses después de la sanción del Decreto 626/2016, que aumentó los impuestos internos al tabaco, que pasaron a representar el 75 por ciento del precio final, quince puntos porcentuales más que antes.

Tras la adopción de esta medida fiscal considerada la más eficaz, en términos de costo beneficio para combatir el tabaquismo, el 32 por ciento de los fumadores consultados pensó en dejar de fumar, el 25,8 por ciento intentó hacerlo y el 8,2 por ciento abandonó el consumo de tabaco.

En tanto, el 55 por ciento de los encuestados (fumadores y ex fumadores) aseguró que apoya el aumento impositivo, un porcentaje que en el caso de quienes siguen fumando se mantiene de todos modos en el 54 por ciento.

“Pero si bien el decreto fue un gran paso y un avance, no es suficiente”, apuntó Pizarro.

En ese sentido, la especialista advirtió que el progresivo aumento del precio de los cigarrillos entre mayo de 2016 y abril pasado se fue licuando por obra de “la inflación y el aumento de los ingresos” del consumidor, lo cual podría revertir los avances registrados.

Otro estudio de FIC muestra que en los primeros meses de 2016 un empleado del sector privado formal, con un sueldo promedio, podía comprar más de 700 atados de 20 cigarrillos al mes, cantidad, que luego del decreto de aumento impositivo, bajó a 497, mientras que en abril pasado podía adquirir 566 paquetes.

“En términos interanuales ha crecido un 14 por ciento la asequibilidad medida en cantidad de paquetes por persona. Por eso, es necesario que se avance con una medida que contemple aumentos periódicos por encima del nivel de ingresos y de la inflación, para reducir el poder de compra de modo progresivo”, remarcó la especialista.

Del estudio se desprende que uno de cada 10 fumadores cambió de alguna manera su comportamiento en relación al tabaco, pero esto no sólo se tradujo en una reducción del número de cigarrillos diarios consumidos (81,7 por ciento).

El 51 por ciento optó por comprar paquetes más chicos; el 26,7 por ciento se cambió a una marca más barata; el 19,5 por ciento comenzó a comprar unidades sueltas; el 8,7 por ciento se pasó a la versión electrónica y el 6,2 por ciento empezó a armar sus propios cigarros.

Para Pizarro, tanto la migración a productos más baratos como la progresiva pérdida de peso del impuesto en el valor total de la etiqueta, “suma evidencia sobre la necesidad de una ley nacional de Impuestos al Tabaco que realmente impacte en el consumo y sea sustentable en el tiempo”.

“Lo que pedimos es que contemple un impuesto específico que grave por igual a todos los productos de tabaco para reducir la brecha de precio entre ellos y la consecuente migración, y que tenga un incremento periódico por el nivel del ingreso e inflación para que no aumente la asequibilidad, puntualizó Pizarro.

La especialista reiteró la necesidad de que Argentina deje de ser el único país de Sudamérica que no ratificó el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco (CMCT), aprobado por la 56 asamblea mundial del organismo en mayo de 2003.

“Es una deuda pendiente del Estado con su población y no hay motivo para mantenerla. La ratificación es fundamental para participar en decisiones políticas globales para enfrentar la epidemia, para consensuar políticas restrictivas de la publicidad con países vecinos, para darle una solución al contrabando y brindar asistencia a los pequeños productores tabacaleros”, precisó.

El Estudio de impacto del aumento de precios de los cigarrillos en el consumo de tabaco se hizo en base a 1400 encuestas telefónicas a personas fumadoras (52 por ciento) o ex fumadoras (48 por ciento), de entre 18 y 74 años, de seis conglomerados urbanos (Caba, provincia de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza y Tucumán).

En Argentina, el consumo de tabaco, en todas sus formas, causa 44.854 muertes por año y es la primera causa de muerte prematura y evitable, que se lleva además el 12 por ciento del presupuesto total destinado a la salud pública.

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