Ciudad, Edición Impresa

Beneficios en transacciones

El bitcoin crece como inversión

Usuarios locales ven a la flamante moneda virtual como una alternativa más estable que el propio dólar norteamericano para proteger los ahorros. Hoteles, restaurantes y librerías ya la aceptan como medio de pago.


La inestabilidad económica global, la escasez de opciones viables de inversión para la clase media, la creciente despersonalización del efectivo y la idea de avanzar en un sistema de transacción comercial sin la necesidad de la intervención de un tercero en un contexto signado por el avance tecnológico son algunos de los factores que allanaron el camino para el nacimiento del dinero virtual, que posee a “bitcoin” como máximo exponente. Este flamante modelo de comercio electrónico fue sumando adeptos en todo el mundo y concentra, a través de sus casi diez millones de usuarios, miles de millones de dólares.

En Rosario, donde ya varios negocios se sumaron a la iniciativa, sus operadores se muestran expectantes y, si bien reconocen que esta nueva moneda no reemplazará al billete auguran un profundo impacto tanto a nivel cultural como social.

El bitcoin es una criptodivisa que se creó hacia fines de 2008 como una nueva forma de comercio o transacción comercial entre personas sin la necesidad de la intervención de un tercero. Los usuarios pueden, con onerosas computadoras específicamente diseñadas para operar con complejos algoritmos matemáticos, producir moneda, es decir, como imprimir billetes.

Este trabajo se conoce como “minería” y se consolidó con fuerza en el país a comienzos del 2012 por el bajo costo energético (gracias a los subsidios del Estado) que representa tener estos aparatos “minando” todo un día. Además, en aquel entonces, la inversión tecnológica no resultaba tan importante y el trabajo podía hacerse con unas pocas modificaciones en una computadora hogareña.

“En la actualidad se usa principalmente como transferencia, y son cada vez más los negocios que se suman, pero empezó fuertemente con la minería. Uno conectaba su computadora a la red y ya se ponía a producir moneda para generar un mercado de transferencia de bitcoins”, contó Emmanuel Ortiz, estudiante rosarino de ingeniería electrónica que dio sus primeros pasos en el mercado como minero.

Para Joan Cwaik, licenciado en Gestión de Medios y Entretenimiento y disertante sobre esta temática en el pasado Social Media Day que se hizo en la ciudad, esta nueva plataforma aparece como “un espacio para que el ecosistema emprendedor pueda trabajar en la criptografía digital aplicada a las divisas”. El especialista brindó un panorama de lo que sucede en el resto del país, sobre todo en Buenos Aires donde alrededor de 200 comercios (hoteles, restaurantes, librerías o servicios de hosting, diseño web y programación) ya lo acreditan como forma de pago.

“No es una empresa ni está regulado por ninguna entidad política o económica. Es de código abierto y no está atado a una región en particular. Uno de los principales aspectos favorables que veo es que es la emisión limitada de moneda (sólo se pueden producir 25 bitcoin por bloque) y no puede ser regulada ni alterada por seres humanos, lo que le da cierta previsibilidad”, remarcó.

A favor y en contra

Para los expertos este nuevo sistema posee numerosos beneficios, entre los que resaltan su gran alcance a nivel mundial, su extrema seguridad, los altos índices de privacidad (los perfiles son anónimos) y la eliminación del dinero en efectivo a manos de una moneda estable e igual para todos.

“Hay una red de mineros que utiliza su hardware para brindar seguridad y procesar las prestaciones que hay. En el momento en que se crea un bloque todas las billeteras del mundo tienen la información de las transacciones que se hicieron, imposibilitando que haya así errores o problemas. Si todos tenemos el mismo registro, es imposible que una persona tenga una diferencia en su cuenta”, señaló Ortiz.

De acuerdo con la visión de Cwaik, una contra de este sistema es su volatilidad. Esto se produce, principalmente, por cuatro motivos: “En primer lugar es muy sensible a la prensa. Segundo por una cuestión legislativa ya que constantemente se aprueban leyes a favor o en contra como por ejemplo sucedió en Rusia donde cualquier persona con bitcoin en territorio ruso era automáticamente acusada de lavar dinero. También está la adopción comercial: cuantos más comercios lo usan, mejor se vende. Y finalmente la demanda del consumidor final, es decir que cuanto más personas la consumen mayor valor tiene”, ahondó.

Minería a distancia

Al igual que en muchas otras partes del país, en Rosario la cantidad de mineros que invertían en placas de video para sus computadoras con el fin de producir así dinero virtual fue en aumento durante los primeros años. Sin embargo, la sofisticación de la tecnología necesaria, sumada a las trabas a las importaciones, condujo a que la actividad quede prácticamente limitada a la comercialización de productos y bitcoins por internet.

No obstante, este escenario habilitó el nacimiento de lo que se conoce como “cloudmining”, que implica “alquilar” los equipos de una empresa para minar por un tiempo preestablecido en un contrato. Una especie de plazo fijo virtual.

En referencia a esto, Cwaik comentó que “la minería es un sector absolutamente profesionalizado” que para realizarlo de forma individual y rentable requiere de “una inversión de 10 millones de dólares por su nivel de complejidad y por la cantidad de algoritmos”.

“Es una forma de destinar un pedacito de sueldo en lugar de comprar dólares. Es una moneda con un potencial enorme. En un momento salía 20 dólares cada bitcoin y llegó a subir hasta los 1.200. La otra forma de usarlo en Rosario es como modo de transferencia de dinero con otra persona que vive en el exterior. Uno puede comprar bitcoins, luego transferirlos y no sufrir ningún tipo de descuento”, añadió Ortiz.

Las perspectivas a futuro lucen por demás de alentadoras. Si bien tanto Ortiz como Cwaik coincidieron en que, al menos en el tiempo próximo, esta nueva modalidad de pago no va a reemplazar al papel moneda, el bitcoin aparece como una alternativa tentadora para salir con menos dinero a la calle.
“No va a ser la única. Sería descabellado pensar que uno va a poder ir a comprar el pan con bitcoins. Pero es una tecnología referida al dinero que otorga más confianza que el propio banco. Yo confío más que en el peso”, comentó Ortiz con un gesto expresivo de seguridad.

Un futuro muy prometedor
“Hay perspectivas muy positivas. No sé si va a ser la respuesta para los próximos años pero la despersonalización del dinero es una realidad. La criptografía aplicada a la economía y la eliminación del tercero me parece algo hasta lógico, considerando la evolución del dinero. Creo que la gente se va a terminar adaptando, aunque la verdadera incógnita es de qué forma”, completó Cwaik.

Dónde preguntar

En Rosario, los comercios que empiezan a apostar por el bitcoin van en aumento, aunque la mayoría de ellos están relacionados al rubro de la informática. Esta apertura del mercado hacia esta nueva forma de intercambio comercial favoreció la llegada de negocios como Digicoins, que se dedican exclusivamente a la comercialización tanto de bitcoins como de litecoins (un proyecto idéntico aunque de menor envergadura), donde puede comprarse moneda virtual en pesos.

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