Policiales

Traición en el penal

El asesinato de Tubi Segovia: 36 puñaladas con un Tramontina

Cuatro internos que fueron imputados sostuvieron y apuñalaron –según la acusación– el 24 de abril pasado a Segovia, fugaz jefe de la barrabrava de Newell's y peso pesado del sur de Rosario, en una celda del pabellón VIII de Coronda con un cuchillo Tramontina de 13 centímetros y dos chuzas.


Foto: Juan José García.

Inmovilizado, herido por treinta y seis puñaladas y estrangulado con dos cables en el cuello. Así murió, traicionado en el penal de Coronda, Ariel Rubén “Tubi” Segovia, según comunicaron desde la Fiscalía de Santa Fe. Junto a él hubo, de acuerdo con la acusación, cuatro hombres que fueron imputados este lunes por el fiscal de Homicidios Raúl Marcelo Nessier como coautores del delito de homicidio doloso triplemente calificado por ensañamiento y alevosía. Kevin Javier Duarte, Juan Manuel Almada, Pablo Nicolás Caminos, y Horacio Enrique Benaventos, según la investigación, sostuvieron y apuñalaron el 24 de abril pasado a Tubi, fugaz jefe de la barrabrava de Newell’s y peso pesado del sur de Rosario, en una celda del pabellón VIII con un cuchillo Tramontina de 13 centímetros y dos chuzas.

El peso de la evidencia de la Fiscalía se apuntala en las filmaciones de las cámaras de seguridad del penal, detalló Nessier en conferencia de prensa. “Están los videos de la cámara de seguridad de la planta baja donde en una diferencia de 35 segundos ingresan los cuatro imputados a la celda de Segovia. Obviamente que no tenemos filmaciones dentro de la celda; las filmaciones son de todo el pabellón. La puerta está abierta, se ven sombras ingresan personas, dos a cara descubierta y dos encapuchados”, reveló el fiscal sobre los últimos momentos en la vida de Segovia, quien tres semanas antes había solicitado el traslado a ese pabellón de la prisión de Coronda, un sector dominado por personas vinculadas con la barrabrava de Newell’s, Alexis Caminos –hijo del fallecido líder del paravalanchas leproso Pimpi Caminos– y parientes de éste, dijo el fiscal.

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“A raíz de la observación de registros fílmicos se aprecia que hay muchos internos que están viendo todo lo que sucede, no específicamente dentro de la celda porque cuando ingresa el último de los imputados la puerta se cierra; pero hay movimientos previos: subidas, bajadas, internos que están afuera abajo mirando y que luego depusieron a brindar declaraciones testimonial. Obviamente es lógico: no quieren meterse”, analizó Nessier.

Segovia, según el informe preliminar de autopsia murió de “al menos 36 heridas cortantes y punzocortantes, en distintas partes del cuerpo, pero la mayoría de ellas, el 80 por ciento en el paquete vasculonervioso de la tetilla para arriba, incluida la cara y el cuello”.

Tubi, de 29 años, había sido detenido en octubre de 2016 cuando ingresó baleado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca). Tras su recuperación quedó alojado en la Unidad 11 de Piñero y en febrero pasado fue trasladado a la Unidad 1 “La Modelo” de Coronda. Cumplía prisión preventiva por tres homicidios en los que sólo había sido imputado, ya que en ninguna de las tres causas estaba hecha la acusación formal ni el requerimiento de elevación a juicio. Además purgaba la última parte de una condena a diez años de prisión en la que se le acumularon distintos hechos. El Servicio Penitenciario determinó en febrero que quedara alojado en una celda de resguardo de Coronda –conocida como buzón– por ser un recluso de alto riesgo. Su abogado presentó un habeas corpus debido a las condiciones de alojamiento. En resguardo, los internos no se relacionan con otras personas y están en un espacio muy reducido. El 14 de marzo pasó al pabellón VIII – Sur; el muchacho había manifestado no tener inconvenientes con ninguno de los 20 reclusos.

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Una requisa posterior al asesinato de Tubi halló un teléfono celular en su celda, junto con 7 chips, dijo Nessier, quien agregó que tres días después sacaron cuatro teléfonos celulares más de las celdas de tres de los imputados.

“Hay una suerte de traición o de reorganización dentro de estas bandas pero eso excede la investigación del homicidio”, refirió Nessier como deslizando una hipótesis del porqué de la muerte de Segovia. De los cuatro imputavos, dos tienen relación directa con Alexis Caminos, jefe del clan de barrio Municipal que lleva más de una década en disputa con los Ungaro, del lindero barrio Grandoli. En los últimos años hubo alianzas para lograr el dominio del territorio y también por un lugar en el paravalanchas leproso: Los Caminos aunaron fuerzas con Tubi, de Tablada, y los Ungaro con los Funes, también con liderazgo en Tablada. Con el asesinato de Tubi, los investigadores dieron por sentado el quiebre entre los Segovia y los Caminos, pero aún no determinaron cuál fue el hecho que detonó el fatal descenlace.

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