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Vegetales a la parrilla

El asado no se toca: subió un 20% el precio de la carne desde diciembre

La Asociación de Carniceros de Rosario y la Cámara de Supermercados compararon el precio actual con el de fin de 2018. Este lunes subió un 2 por ciento y acumula un promedio de un 7 por ciento en menos de 10 días. Las harinas ganan espacio en los changos


La carne vacuna fue uno de los rubros que más creció en enero, según el relevamiento difundido por Cesyac.

Comprar carne en la primera semana de febrero sale un 20 por más caro que a fines de diciembre. Así lo informaron desde la Asociación de Carniceros de Rosario y la Cámara de Supermercados (Casar). Los supermercadistas detallaron que este lunes el precio subió un 2 por ciento y acumula un promedio de un 7 por ciento con lo que pasó la última semana. Los datos contrastan con los aportados por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) desde donde revelaron una suba de un 14 por ciento en el precio del novillo durante enero y de un 8 en la góndola. Desde el Sindicato de la Carne no quisieron hablar de precios porque dijeron que ellos no los forman. “El valor del novillo no llegó al techo. Estamos preocupados por nuestra actividad. Caen las ventas y el verano se hace difícil porque son meses donde baja la actividad”, señaló a El Ciudadano, José García, titular de Asociación de Carniceros de Rosario. Desde Asociación de Carniceros de Rosario dijeron que el aumento de precios influyó en las elecciones de los consumidores que buscan los cortes más rendidores: pulpas especiales, nalga, bola de lomo, peceto, cuadril, y jamón cuadrado. Registraron un vuelco hacia las harinas para completar la dieta diaria.

En alza

Según indicó el titular de la agrupación de carniceros local, el precio de la carne vacuna registró una suba desde fines de diciembre a la actualidad. Fue de un 35 por ciento en la hacienda, de un 25 o 27 por ciento en el frigorífico y de un 18 o 20 por ciento en las góndolas. El problema, según explicó García, es que bajó la oferta de la faena en el mercado interno y aumentó el costo para alimentar al animal. “Aumentan los costos en la hacienda y en algún momento de la cadena repercute en el precio al consumidor”, señaló García. A lo anterior le suman los costos del alquiler de la carnicería y los servicios básicos para producir.

Desde la Cámara de Supermercados de Rosario, confirmaron la tendencia y sumaron un dato: este lunes consumir carne vacuna es un 2 por ciento más caro, y acumula una suba de un 7 por ciento en siete días. “El aumento es la suma de los diferentes precios de las etapas de la cadena desde la hacienda, los frigoríficos y el corte que compran en la carnicería. Es un aumento alto. No sabemos cuánto más subirá. En parte, ese costo no fue trasladando, pero ya no hay posibilidad de no hacerlo”, explicó Juan Manuel López Raidó desde la cámara. El representante señaló que en 2018 el precio de la carne cerró con un aumento de un 38 por ciento anual.

Cambios de hábito

Desde Asociación de Carniceros de Rosario dijeron que el aumento de precios influyó en las elecciones de los consumidores que buscan los cortes más rendidores: pulpas especiales, nalga, bola de lomo, peceto, cuadril, y jamón cuadrado. El único al que le deben fidelidad es al asado. Los clientes se vuelcan al pollo y al cerdo, cuyo consumo aumentó 14 kilos por habitantes por año en la última década. Desde la cámara de supermercados también dieron cuenta de la baja en el consumo de vaca y registraron un vuelco hacia las harinas para completar la dieta diaria. “El consumidor tiene una conducta más racional a la hora de comprar. Chequea los productos similares, y se vuelca hacia las segundas o terceras marcas. También vimos que compran menos alimentos con proteína. Prefieren las harinas y el arroz. Notamos una variación en los cortes de carne, donde las personas pasaron de los más tradicionales como carne picada, nalga o cuadril a los cortes más populares de precios más bajos. Incluso, reemplazan la carne vacuna por la de pollo”, explicó López Raidó.

Menos vaca

La baja en el consumo convirtió al 2018 en el tercer peor año para la carne vacuna. Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, el consumo promedio fue de 56 kilos de carne por persona, y bajó 1,89 por ciento respecto a 2017. El descenso se ubicó detrás de los 55,32 kilos consumidos en 2016 y los 55,2 kilos en 2011.

No tan cara

Desde la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), Miguel Schiaritti, reconoció que hubo un aumento en el precio de la carne, pero dijo que fue menor que lo registrado por carniceros y supermercadistas. En enero el novillo subió un 14 por ciento y en la carnicería terminó saliendo un 8 por ciento más. “Aumentó el precio del ganado y, si sigue así, se trasladará al público”, dijo Schiaritti. El representante de los carniceros rechazó una suba del 30 por ciento en las góndolas cordobesas tal como se anticiparon varios medios regionales.

El consumo más caro

Según el relevamiento mensual que realiza el Centro de Educación, Servicios y Asesoramiento al Consumidor (Cesyac), en enero el precio de las carnes aumentó un 12.5 por ciento. Fue parte de la suba total de precios que para el primer mes del año fue de 2.36 por ciento en relación a diciembre de 2018. El informe relevó 40 firmas, entre comercios y empresas de la ciudad, las cuales fueron visitadas o encuestadas telefónicamente, incluyendo 50 productos y 19 servicios. Los resultados mostraron que el monto total del gasto del consumo del hogar para una familia en el mes de enero llegó a los 41.969,86 de pesos. Los productos de consumo masivo se llevaron 12.038,08 pesos (29 por ciento del total), y los servicios básicos para el hogar sumaron 29.931,78 pesos (el 71 por ciento restante). Los comestibles envasados variaron un 2,30 por ciento, las carnes un 12,50 por ciento y los productos de limpieza un 9,61 por ciento.

Con respecto a los servicios, hubo variaciones en el impuesto Inmobiliario (27,8%); TGI (30%); Telefonía Móvil (empresa Personal, 17%); cable (15,42%); energía eléctrica (16,29%); agua y cloacas (28%) y Transporte Urbano de Pasajeros (8,92%). Si se compara el costo de la misma canasta con el mismo mes de 2018, el cálculo de variación interanual arroja un promedio de 45,07 por ciento. La sumatoria total de productos y servicios que debió comprar y contratar esta familia varió porcentualmente en promedio un 2,36 por ciento con respecto a diciembre de 2018.

“Arrancamos un año que ya nos indica lo difícil que será en materia de consumo, tarifas, alimentos e inflación. No podemos adelantar proyecciones teniendo sólo enero como dato, pero más de un 2% en el primer mes del año ya es preocupante, y más cuando los incrementos vinieron tanto por el lado de los alimentos, como comestibles y carnes, como por el lado de los servicios, principalmente en aquellos básicos domiciliarios como agua y luz”, dijo el director ejecutivo de Cesyac, Juan Marcos Aviano.

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