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Confesiones de un periodista

El amanecer del Ángel canalla

De taxista a DT. En Bigand nació la leyenda. Zof arrancó en Independiente y ganó la Copa de Oro 1965. Una epopeya.


El chofer manejaba su taxi con la mirada puesta en la ruta y recorría los 68 kilómetros que separan Bigand de Rosario con mucha atención. Sin embargo, no paraba de hablar. Los ocupantes del auto (Di Lonardo, Bianchi, Móbile), futbolistas de Independiente, lo escuchaban con atención e intercambiaban opiniones.

“Ustedes con el equipo que tienen deben ser campeones de punta a punta. Es cuestión de ajustar algunas cositas nada más”, les decía. Era 1964 y el hombre de apariencia alemán, flaco, cumplía con su tarea para aportar unos pesos más a la mesa familiar, además de trabajar diariamente en los talleres del Ferrocarril Mitre en Pérez.

El vehículo lo había adquirido con los ahorros que obtuvo en su época como futbolista profesional. Había vestido las camisetas de Rosario Central, Huracán, Quilmes, Atlético Celaya y Morelia de México,  Fidadelfia Ukrainian, Hakoah de Nueva Yord y el Italia Toronto, de Canadá, donde también ejerció por primera vez de DT. A fines del 63 decidió colgar los botines y pegar la vuelta para empezar una nueva etapa.

Independiente no venía realizando una buena campaña en el campeonato de la Liga Deportiva del Sur, aunque estaba peleando arriba. Los dirigentes habían invertido mucho dinero en armar el plantel y pretendían otras cosas.

El malestar era moneda corriente. El único que la tenía clara y mantenía la calma era el chofer del servicio que trasladaba a los jugadores de Rosario.

Una nueva derrota y se desencadenó la crisis. Eran bicampeones y habían invertido para  repetir. Despidieron al entrenador. Los futbolistas de afuera propusieron al taxista para reemplazarlo y lo mandaron a hablar con los directivos.

Cuando se enteraron que el chofer era Ángel Tulio Zof, aceptaron. El hombre solicitó un par de entrenamientos para acomodarse y conocer más la intimidad del grupo, aunque ya tenía bien estudiado a cada uno. Así fue y luego de mover algunas piezas, debutó en un partido caliente.

Recibían en Bigand a Carreras Athletic Club, líder absoluto del torneo. Zof retocó la defensa, ubicó al Colorado Di Lonardo en su puesto original de 10, con la obligación de ir y venir y ser la manija del equipo. Sólo exigió: “Jueguen tranquilos, toquen la pelota. Les sobra paño para ganar”.

Fue victoria por 3 a 1 y así finalizó la primera rueda. A partir de allí no perdieron nunca más y se consagraron campeones con autoridad. Una nueva vuelta olímpica, como en 1932, 33, 40, 41, 44, 50, 55, 57, 58, 59, 60, 62 y 63.

La conquista de Santa Fe

Zof ya tenía el equipo titular que salía de memoria: Héctor Concetti; Alberto Bianchi y Norberto Porfiri; Norberto Rosquini, Jorge Pelagagge y Manuel Buelva; Raúl Amico, Oscar Cavazza, Alberto Piersantelli, Nicolás Di Lonardo y Juan C. Núñez. El arquero suplente era Cándido Ulibarri.

Y se largaron en el 65 a la aventura de conquistar la famosa Copa de Oro, donde participaban los campeones de liga de la provincia. La organizaba el Círculo de Periodistas Deportivos de Rosario y tenía una amplia difusión de todos los medios, con La Capital como estandarte.

El sorteo no los favoreció. Debían superar rivales de fuste en la Zona Sur. Primero eliminaron a Atlético Chabás y luego a Sportivo Rufino y en los duelos ida y vuelta a todo o nada, dejaron en el camino a Unión de Totoras con el mismo resultado, 2 a 1.

Por el otro lado llegaba a la finalísima un grande: Unión de Santa Fe, que tuvo un sorteo accesible, ya que con dos encuentros accedió a la final: 8 a 1 y 11 a 0 a Los Hornos de Laguna Paiva y 1-2 y 2-0 para dejar en un costado de la ruta a FF.CC. del Estado de San Cristóbal.

La primera final fue en Bigand. Unión, defensor del título, puso toda la carne al asador con una formación donde se destacaban los futbolistas que militaban en la Primera B de AFA y entre otros estaban Victorio Nicolás Cocco, Vitale y Pendino. Dirigió Gartich y la diferencia de nivel entre un conjunto profesional y otro amateur se hizo notar rápido.

Fue 1 a 1 el primer período (Primón en contra y Vitale, los goles). En el segundo aparecería el cansancio lógico y el visitante con tantos de Enrique y Bonacossa estiró las cifras en 8 minutos. Parecía imposible. Sin embargo descontó Di Lonardo y cuando crecía la ilusión de Independiente, Vitale puso el 4 a 2 que parecía lapidario.

Zof arengaba desde el banco y pedía que siguieran confiando y no bajaran los brazos. Así llegó el épico empate que fue celebrado como un triunfo. Piersantelli por dos hizo estallar a Bigand. La recaudación fue de 104.640 pesos. Una locura para la época.

Todos se daban por hecho. En la capital provincial sería imposible ganar. El único que mantenía el optimismo y soñaba con más era Zof.

Tuvieron la fortuna que en la revancha el Tatengue tenía su equipo titular en Buenos Aires y colocó en cancha a los campeones de la Liga Santafesina y algunos integrantes de la reserva. La figurita era Lapalma.

Un Independiente arrollador fue el dueño de la pelota y el espectáculo, y consiguió un lapidario 3 a 1 (Amico, Di Lonardo y el artillero del certamen, Piersantelli).

La proeza se hizo realidad. David había superado a Goliat. Independiente vivió su momento de mayor gloria deportiva. Estalló Bigand y Ángel Tulio Zof se encaminó hacia el estrellato en el fútbol profesional. El taxista que siempre la tuvo clara, a los pocos meses fue designado entrenador de Newell’s Old Boys.

En cada rincón de Bigand quedaron destellos del Maestro. Placas recordatorias y el orgullo de golpearse el pecho y afirmar: “Aquí nació la leyenda”.

“Es un fuera de serie”

Nicolás Di Lonardo (esplendorosos 80 años) es un apasionado en sus relatos. Nació y sigue viviendo en Arroyo Seco. De esa ciudad era oriundo el escribano Domingo Lucente, presidente de Newell’s en el 65. Por eso apenas conquistaron la Copa de Oro, el Rengo mandó tres emisarios a su casa para preguntarle sobre Don Ángel y el Colorado fue contundente: “Como persona es una maravilla y como técnico también. Es simple y preciso en su mensaje. Sabe un montón”. Tras elegir a Zof, Lucente le dijo a Di Lonardo que se jugaba mucho apostando por alguien identificado con Central. El Colo redobló la apuesta: “Mingo, no te equivocaste para nada. Es un fuera de serie. No dudes, hiciste lo mejor para el club. No hay otro superior a él”. Don Ángel, en una de las tantas charlas que mantuvimos, recordaba aquél momento mágico de esta manera: “Viajaba en el colectivo rumbo al trabajo en el ferrocarril en Pérez y alguien venía leyendo el diario. Se da vuelta y me dice: `Usted es el de la foto. Qué hace aquí. Es el nuevo DT de Newell’s´. No tuvieron tiempo de avisarme y me enteré por La Capital. Esa mañana me levanté con lo justo para llegar al micro”.

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