Ciudad, Edición Impresa

Tractores en la pista

El Aeropuerto tuvo dos días agitados

Cientos de pasajeros quedaron varados varias horas y debieron modificar sus despegues y arribos los días viernes y sábado por la doble rotura de un tractor remolcador, lo que generó mucho malestar. Hay promesa de “normalizar” la situación.


El Aeropuerto Internacional Islas Malvinas de Rosario vivió dos días muy agitados. Este viernes decenas de pasajeros quedaron varados en la terminal por la rotura del remolcador (cuyo nombre técnico es push back) que traslada los aviones por las denominadas calles de rodaje, con el objetivo de que “las piedras no se metan en las turbinas”. El problema fue resuelto y la estación recuperó de a poco su actividad, pero en la madrugada del sábado el tractor volvió a descomponerse y otra vez hubo demoras para las personas que intentaban salir o llegar a la ciudad, lo que generó mucho desconcierto y malestar. Recién cerca de las 14 se anunció que la operatoria volvía a normalizarse, con la llegada de un segundo remolque.

El viernes los inconvenientes se desataron minutos después del mediodía, cuando el vuelo 2801 procedente de Salta tocó pista y, luego de apagar los motores, la tripulación se dispuso a esperar que llegara el tractor que lo llevaría hasta la plataforma, el sitio en el que los pasajeros finalmente descienden de la aeronave.

Esa operatoria se decidió hace tiempo a raíz del deterioro que presentan las dos calles de rodaje de la terminal aérea, que están afectadas por grietas y fisuras. Por eso los aviones son remolcados con este tractor. El objetivo es que las aeronaves apaguen sus motores para evitar que las turbinas puedan succionar algún trozo de material que podría generar serios inconvenientes técnicos.

En eso estaba el viernes el tractor cuando un desperfecto en el motor lo dejó fuera de servicio. Como consecuencia, el vuelo 2801 quedó detenido en la pista, lo que dificultó el aterrizaje de otras aeronaves.

Tal fue el caso del vuelo 1802 de Aerolíneas procedente de Bariloche, que tuvo que ser direccionado a Aeroparque. Esa máquina debía aterrizar en Fisherton a las 13.10, pero terminó en Buenos Aires porque la pista quedó inoperable a raíz de la presencia del otro avión, que no pudo ser remolcado.

Lo mismo le sucedió al vuelo 1842 de la misma línea aérea que venía de El Calafate.

Mientras tanto, los pasajeros que tenían que tomar vuelos con destino a Córdoba, Bariloche y El Calafate quedaron varados en Rosario.

Las imágenes de gente sentada en las escalinatas, los pasillos y superpoblando el bar llegaron con velocidad. Y las quejas y el desconcierto también.

Finalmente, el push back fue reparado y, tras dos horas de un virtual cierre del aeropuerto dispuesto por la Administración Nacional de Aviación Civil (Anac), de a poco la situación se comenzó a normalizar.

Pero en la madrugada de este sábado el tractor sufrió un nuevo desperfecto y otra vez varios pasajeros padecieron demoras.

Según explicó Raúl Garo, el presidente del directorio del aeropuerto administrado por el gobierno provincial, el inconveniente mayor se dio en este caso para los que tenían que aterrizar a la 1.15 en un vuelo de Gol proveniente de Río de Janeiro. La nave debió bajar en Ezeiza y los pasajeros fueron traídos a Rosario vía terrestre.

A la inversa, quienes tenían programado viajar desde Rosario a Río fueron llevados en colectivo a Buenos Aires, y de allí recién embarcaron, todo con un profundo malestar.

También la empresa Latam alteró sus programas: se atrasaron sus llegadas desde San Pablo y Lima, lo que llevó a demorar por varias horas sus despegues.

Aquí todo se dio otra vez con personas que en un primer momento mostraron su desconcierto ante la falta de certezas e información sobre los  cambios de sus vuelos. Y luego un profundo fastidio.

En ese marco, la situación  comenzó a resolverse pasado el mediodía, cuando la empresa concesionaria Intercargo envió un segundo tractor para reactivar la operatoria.

Con todo, y ante la gravedad de los hechos, Garo tuvo que admitir por la tarde que “no es la mejor alternativa el traslado de los aviones con el tractor”, pero insistió en que “hay que evitar que las piedras se puedan meter en las turbinas de las aeronaves”.

Tras eso, mencionó que “la pista está impecable”.

“El problema sólo lo tenemos en el traslado por las dos calles de rodaje. Esperamos la semana que viene tener resuelto el arreglo de una de ellas, por lo que ya no necesitaremos el push back”, manifestó.

Críticas desde el Concejo

El concejal Diego Giuliano, presidente de la comisión de Seguridad, pidió más responsabilidad y que se garantice un servicio acorde al crecimiento de la estación aérea local.

“Es una paradoja que hayamos pedido durante tanto tiempo que tengamos más frecuencia de vuelos y cuando lo tenemos, el aeropuerto tenga la pista tan deteriorada”, recalcó Giuliano.

El edil solicitó que las autoridades del aeropuerto brinden explicaciones en el Concejo Municipal respecto del estado de seguridad de la aeronavegación de la estación internacional de Rosario.

“Solicitamos que el directorio dé cuenta del plan de obra del aeropuerto; lamentablemente el jueves no se aprobó nuestro pedido en el Concejo Municipal por oposición del oficialismo y ahora vemos que termina cerrándose el aeropuerto”, disparó Giuliano.

“Pedir más vuelos, y cuando están, van en tractor, es una muestra de la precariedad con la que se están manejando”, concluyó.

“No es algo normal”

El titular de la Agencia Nacional de Aviación Civil cuestionó en las últimas horas con dureza las condiciones de seguridad operacional del aeropuerto de Rosario. En diálogo con el portal Rosario3.com, Juan Irigois, presidente de la Anac, afirmó que “hace mucho tiempo” que el organismo “advierte problemas en la pista” del Islas Malvinas. “Los tractores que remolcan las aeronaves ya estaban con problemas. Esto no es algo normal. La semana pasada le dimos un ultimatum de 15 días a las autoridades locales. Sólo no habíamos tomado la decisión de cerrarlo  porque el costo de hacerlo era muy alto; era algo extremo”, señaló.

Se viene el cierre en marzo

Según anunciaron sus autoridades, el aeropuerto internacional Islas Malvinas cerrará cuando finalice la temporada estival para terminar con los arreglos que actualmente se están llevando a cabo en plataformas y calles de rodaje, como también en el estacionamiento y la planta de combustible.

En tanto, quienes compraron pasajes que coincidan con el cese de las actividades deberán reprogramar los vuelos con las compañías aéreas o bien acordar una nueva salida desde otra localidad.

“Aún no hay fecha definida de cierre pero intentaremos que se realice a mediados o fines de marzo para no interferir con los viajes de verano”, señaló la vocera del aeropuerto, Cecilia Gabenara.

Según la funcionaria, las intervenciones actuales no afectan la pista, que está en perfecto estado desde la última reforma en 2013.

Incremento del tráfico aéreo

“Entendemos que será necesario el cierre en algún momento para poder efectuar las obras, lo que oportunamente será debidamente notificado a la Anac, el organismo encargado de autorizar el cese de actividades”, explicó Gabenara.

El desgaste de las zonas en refacción se debe al tráfico, que se incrementó en el último año en el aeropuerto, por lo cual el gobernador Miguel Lifschitz anunció en junio pasado un ambicioso proyecto para la construcción de un nuevo edificio, con pista y sala de embarque, para ganar en materia de infraestructura y contar con un espacio exclusivamente para viajes internacionales y otro para vuelos de cabotaje.

La vocera de la terminal aérea de Fisherton aclaró que la reprogramación de vuelos no es responsabilidad de la administración del Aeropuerto sino que los usuarios la deben coordinar directamente con las compañías.

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