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Multa de difícil trámite

El acoso callejero sale caro en Francia: hasta 750 euros

Lo anunció este martes el gobierno de Macron. Otros países europeos intentaron poner en práctica estas sanciones para delitos detectados en flagrancia, pero fracasaron. Vocero admitió la complejidad, pero confió: "Es mejor que nada"


Women gather at the Old Port of Marseille southern France on October 29 2017 to denounce harassment and the sexual violence in everyday life Hundreds of people gathered on October 29 in France to denounce harassment sexual assault or experienced rape as more and more women in recent days have come out to share their stories on the web under the hashtags Balancetonporc and metoo AFP PHOTO Franck PENNANT

Gestos destemplados, silbidos y comentarios obscenos en el espacio público costarán caro a partir de ahora en Francia, anunció el portavoz del gobierno francés Benjamin Griveaux. El funcionario anunció este martes la imposición de una multa de 90 euros –como piso– por acoso sexual en las calles o en los transportes públicos.

“Les recuerdo que en Isla de Francia –por la región parisina– el 90% de las mujeres que utilizan el transporte público consideran que han sido víctimas de violencia física o verbal, o de algún tipo de acoso”, argumentó Griveaux en una entrevista con la cadena BFMTV. “Debemos poner un fin a esto”, completó.

Esta medida hace parte de las conclusiones de un informe realizado por un grupo parlamentario al que el presidente Emmanuel Macron encargó reflexionar sobre cómo penalizar el acoso callejero, una realidad a la que las mujeres se enfrentan a diario. En el informe se propone una multa de entre 90 a 750 euros –que dependerá de la rapidez con la que el agresor pague la infracción– para sancionar “cualquier propuesta, comportamiento o presión de índole sexista o sexual” en el espacio público.

La Policía de proximidad, un cuerpo de agentes de terreno que quiere desplegar Macron, será la encargada de imponer estas multas a los infractores sorprendidos en flagrancia. Griveaux admitió que el gobierno está “consciente” de la dificultad que supone constatar un delito en flagrancia. “Pero es mejor que nada”, justificó.

Otros países europeos, como Bélgica o Portugal, intentaron sin éxito aplicar multas similares contra el acoso callejero. “Podemos aprender de estos intentos fallidos”, no se rindió el portavoz del gobierno francés.

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