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Oscuro hecho

Dos tiros policiales y dispares versiones

Sergio F., alias Frío, fue imputado en el Heca por portación de arma de guerra y resistencia a la autoridad. A mediados de abril recibió dos balas policiales. Su defensa objetó el procedimiento.


El hombre de 49 años que recibió dos balas policiales a mediados de abril pasado en un oscuro hecho que ocurrió en Uruguay al 4200 fue imputado ayer por portación de arma de guerra y resistencia calificada a la autoridad. La audiencia se realizó en la sala del Heca donde está internado. La Fiscalía presentó la desgrabación de los llamados al 911 y las pericias balísticas y la defensa expuso inconsistencias que surgieron entre la comparación del acta policial y los resultados de los peritos balísticos. Al herido lo conocen como Frío y es un viejo conocido del hampa local cuyos allegados afirman que hace varios años emprendió la retirada (ver aparte).

La mañana del domingo 17 de abril, alrededor de una veintena de detonaciones retumbó en las dos cuadras que abarca Uruguay al 4200. Para las 10.40, una chata policial había cargado a un hombre con dos disparos en el abdomen y lo trasladó al Heca. Vecinos de Valparaíso y Uruguay dijeron que escucharon pasar a motociclistas a los tiros, algo que aseguran es habitual porque hay un búnker en la zona, y que al pasar por la cuadra descartaron la pistola. Luego llegaron tres móviles del Comando Radioeléctrico que dispararon a mansalva contra todos, sin importar la cantidad de gente que hubiera en la calle, según describieron. Sergio Fabián R., conocido por todos como Frío, salió a la vereda porque escuchó disparos y ahí lo “bajaron”, le plantaron un arma y lo subieron moribundo a una chata policial, fue la versión de su esposa. La mujer dijo que estuvo más de 12 horas demorada en la seccional 18ª, donde la esposaron, amordazaron y golpearon, según denunció.

La otra versión, que expuso el acta policial, es que un móvil acudió a Uruguay 4281 por llamados anónimos que alertaban sobre detonaciones de arma de fuego. Al llegar se encontraron con tres hombres; al dar la voz de alto, dos se entregaron mientras que el tercero les disparó. Los policías contestaron, dejaron herido al atacante e incautaron una pistola calibre 9 milímetros Pietro Beretta modelo 92 Brigadier FS, número N 15451-Z.

En la audiencia, presidida por el juez Luis María Caterina, que se realizó ayer al mediodía en la habitación 19 del Heca, la fiscal de Flagrancia María de los Ángeles Granato mostró el acta policial y una serie de informes realizados por personal de la Policía Científica. Los peritos indicaron que 9 proyectiles salieron la Beretta.

En la audiencia, la fiscal dejó como prueba cinco comunicaciones al 911 que comenzaron a las 10.33 y terminaron a las 10.40 de esa misma mañana, cuando Frío fue baleado. En dos de los llamados los testigos aseguraron que “en inmediaciones de Uruguay y Valparaíso había un grupo de personas que estuvieron toda la noche de joda con la música alta, recién cortaron la música y ahora se están agarrando a los tiros”. Los restantes sólo pidieron la presencia policial, porque se escuchaban detonaciones de arma de fuego.

Por su parte, el abogado defensor, José Alcacer, planteó algunos puntos que se presentan como inconsistentes si se compara el acta policial con el informe de balística. En el acta, la exposición de los dos primeros uniformados que llegaron al lugar, el suboficial Ángel V. y Ayelén S., da cuenta de que apenas aparecieron su defendido les disparó. Al ataque, los policías respondieron con dos detonaciones cada uno, según dejaron asentado, apenas bajaron del móvil. Sin embargo, el informe indica que el arma del suboficial fue detonada en 10 oportunidades, mientras que su compañera disparó sólo una.

Además, el letrado expuso que en el caso de haber disparado contra el personal policial, y al estar a unos cuatro o cinco metros tanto de los uniformados como de la patrulla (lugar donde cayó malherido Frío y se hallaron las manchas de sangre), el vehículo tendría que tener algún impacto. Sin embargo, no registra balazo alguno.

Alcacer hizo una última apreciación sobre los testimonios que quedaron plasmados en los registros de la central de emergencias: los llamados no sindican a ninguna persona en particular, siendo que su defendido posee como seña particular que mide un metro noventa, destacó el letrado.

Tras escuchar las argumentaciones de las partes, el magistrado resolvió imputar a Sergio R. por portación ilegal de arma de guerra y resistencia a la autoridad, agravada por la utilización de arma de fuego, y dictó prisión preventiva por el plazo de ley.

Perfil de un duro

Para los conocedores del mundo del hampa, el Frío fue uno de los asaltantes más audaz pero a la vez cerebral de las últimas tres décadas. “Es el número uno, pero también se puede equivocar”, lo definió un veterano jefe policial cuando Sergio R. cayó en 2003 por el golpe al Bersa de Santa Fe y Corrientes. Ni siquiera fue procesado por el golpe de balseros boqueteros de 1995 en el Banco de Santa Fe de Génova y Alberdi (hicieron un hueco desde el entubamiento del Ludueña hasta el interior de la sucursal), pero en el mundo del hampa todos lo apuntaron como uno de los que se llevó más de medio millón de pesos. El último registro de sus andanzas fue noviembre de 2008, cuando quedó detenido mientras portaba un fusil de asalto AK 47 Kalashnikov de fabricación china tras protagonizar una persecución en la localidad de General Lagos que resultó fatal para su amigo, Norberto “Azuquita” Soto: huían en una Toyota Hilux tras robar una mueblería de Casilda, pero una mala maniobra de Soto hizo que la 4×4 se incrustara debajo de un acoplado estacionado.

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