Edición Impresa, Policiales

El Panadero en el banquillo

Dos miradas opuestas a la hora de interpretar un juicio

Para la Fiscalía el motivo del homicidio del Pimpi fue el control de la barra y para la defensa un problema vinculado con drogas.


La lucha por la barra y el temor a ser desplazado por su antecesor en el liderazgo del paravalanchas leproso fueron para la Fiscalía los móviles del crimen de Roberto “Pimpi” Caminos. Y es por eso que solicitó 17 años de prisión para Diego “Panadero” Ochoa en carácter de instigador. La defensa de Ochoa, en cambio, sostuvo la inocencia de su cliente. Afirmó que el crimen tuvo origen en conflictos personales y vinculados con el narcotráfico, y requirió la absolución de su cliente en una audiencia que duró cuatro horas. Finalmente, Ochoa hizo uso de la palabra. Se declaró inocente y aseguró que Pimpi jamás intentó o tuvo la intención de recuperar la barra “tras la dictadura” de Eduardo J. López frente al club. Sostuvo que quizás la gente de Caminos no tenía conocimiento de ello y describió el intento de copamiento al club, en 2009, como un manotazo de ahogado. Dijo que nunca se sintió amenazado por Caminos porque el ex líder tenía el rechazo de la gente y de las agrupaciones. Afirmó que fue un gran enemigo de la droga en la hinchada y eso le trajo muchos problemas con personas ligadas al narcotráfico. Y dijo que jamás lucró con el club o apretó a un dirigente, jugador o persona alguna porque es honesto. Concluyó que en su era el club fue de puertas abiertas y pidió que lo juzguen como a todo ciudadano, con total imparcialidad. La sentencia se conocerá el próximo viernes.

Opuestos

En dos parámetros absolutamente opuestos se posaron la Fiscalía y la defensa al final del debate oral donde se ventila el crimen de Pimpi Caminos. Para el fiscal Luis Schiappa Pietra, acompañado por Nora Marull, está probada la instigación de Ochoa en el crimen de Caminos, ocurrido en marzo de 2010 en la puerta de un bar de zona oeste. Por el hecho, René Ungaro y Carlos “Betito” Godoy fueron condenados como coautores y Emanuel Suárez como partícipe secundario. El funcionario sostuvo que en este segundo juicio probó que Ochoa fue el instigador. Afirmó que instigar es hacer nacer en el autor material la decisión de matar y circunscribió el tema a una puja de poder en la conducción de la barra y afirmó que con el cambio dirigencial se tenía que instalar una nueva conducción en el paravalanchas. La defensa argumentó la inocencia de su cliente. Sostuvo que hubo una clara intención de embarrar la cancha. Afirmó que intentan condenar a su cliente con las mismas pruebas que llevaron el caso a un archivo y que el móvil del crimen está vinculado a cuestiones con narcotráfico y conflictos interpersonales.

Teoría fiscal

Para la Fiscalía la nueva conducción en la barra se gestó en reuniones previas para sacar a Caminos. Ochoa armó una estructura donde había gatilleros –entre los que estaban Godoy, hoy condenado como coautor del crimen, Maximiliano Rodríguez, el Porteñito, Alegre– y una fuerza de choque, donde estaba Matías Pera con un grupo de patovicas. Citó algunos hechos que a su entender marcaron el camino: un incidente frente al bar Tokio en 2007 donde René –también condenado por el crimen– y su hermano Lelio “Chapita” Ungaro se enfrentaron con Pimpi. Una conversación en el bar Zoe, escuchada por un testigo, donde los Ungaro hablaban de matar a Pimpi y un atentado contra Alberto “Tato” Caminos, hermano del anterior en el bar del laguito, tras la pérdida de las elecciones.

Sindicó a Ochoa como el jefe. “No hay duda que era el que conducía, el representante y el que tenía llegada a la dirigencia y necesitaba que no estuviera Pimpi”. Y sostuvo que Godoy era una persona que gozaba de un trato preferencial. Citó una serie de amenazas a Pimpi por parte de Beto, puntualmente en un blog que fue anticipando lo que se vendría. Tras el copamiento al club en enero de 2009 y tras la caída en las elecciones de Eduardo López, Caminos estuvo prófugo, fue detenido y a los pocos meses de recuperar la libertad fue asesinado, en marzo de 2010.

La Fiscalía se preguntó ¿Qué le pasó a Beto Godoy? Sostuvo que tenía un vínculo con Caminos, que lo conocía, le pedía entradas y después se empezó a gestar el problema con la barra. El fiscal hizo referencia a la declaración de Matías Pera, hoy enemistado con Ochoa, y citó algunas de sus frases: “Un chico de 19 o 20 años no tiene el carácter formado. Betito y Maxi no entraban a un boliche y después estaban rodeados de 20 chicas hermosas con la mesa llena de champagne”, o “con Diego éramos la barra brava de Newell’s. Es algo que te atrapa y te envanece porque de repente uno se encuentra en una posición de poder, todo el mundo quiere ser tu amigo, estar. Los chicos son los que más se deslumbraban, de repente parece que sos Ricardo Fort”.

El fiscal afirmó que Ochoa sostenía económicamente a Godoy incluso después de la detención, y citó una escucha donde se habla de un aumento de sueldo y de la cantidad de mensajes y llamadas entre ambos. Schiappa Pietra sostuvo que no puede escapar que todo el que le disputó la barra a Ochoa terminó mal y la gente que participó en esos hechos fueron sindicados siempre dentro de la barra del Panadero y tuvieron que ver con disputas por la continuidad de Ochoa. He hizo mención al crimen de Maximiliano “Quemadito” Rodríguez presuntamente a manos del Porteñito, hoy condenado por ese caso.

Hay ruidos

El defensor Ignacio Carbone dijo que hay sólo ruido en este juicio, y dijo que la Fiscalía tuvo una actuación mediática. Nunca probó que Ochoa instigó el crimen. Y que 4 de los testigos que trajo la Fiscalía son enemigos de su cliente –Pera, Sergio “Quemado” Rodríguez, su hija y Carlos Alegre– que a cualquier costo lo iban a involucrar. Explicó que no superaron el test de credibilidad. Sostuvo que la Cámara Penal se expidió sobre estos cuatro testigos y dijo que sus relatos tienen fisuras serias que erosionan su credibilidad. Cuestionó las escuchas: sostuvo que parece que Ochoa instigó a Godoy y no a Ungaro y piden 17 años de prisión. Cuestionó el tratamiento a su cliente durante el trámite: primero como testigo, luego sometido a una informativa, un archivo y siete años después un juicio, detalló.

Afirmó que la exposición de la estructura de Newell’s en nada acredita la instigación o que quería matar a Caminos. Y Caminos dijo que en el copamiento no estuvo y no quería volver a la barra. Además tenía derecho de admisión a la cancha por 4 años. ¿Cuál era el riesgo para Ochoa?, se preguntó. “El móvil de la Fiscalía quedó desbaratado. El blog donde presuntamente Beto escribió amenazas fue un elemento para condenarlo y esos amedrentamientos los hizo a título personal”, afirmó.

Para el defensor, el crimen de Caminos se enmarca en una cuestión personal entre los Ungaro y Caminos. Afirmó que la Fiscalía se basó en su alegato final en la declaración de Pera, al que calificó de mitómano. Y recordó que al declarar dijo que era enemigo de Ochoa y lo involucró en tres causas en las que salió sobreseído. Sostuvo que Pera reconoció que no entra a la cancha, pero está en las adyacencias. El defensor sostuvo que el objetivo era sacarlo de la posición para quedarse él o su gente o vaya a saber quién. Finalmente citó la sentencia condenatoria a los autores materiales del crimen, especialmente la parte que sostiene que no fue un crimen premeditado, sino espontáneo por viejas redecillas. Y afirmó que la Fiscalía tenía que probar una instigación previa y no lo hizo.

“Decir que René Ungaro no tiene problemas con los Caminos es desconocer la realidad policial y judicial”, sostuvo. “Siempre se pelearon por temas de drogas. Rosa Caminos y Godoy tienen causas por drogas, la pelea en el barrio Municipal es por eso; se forzó una interpretación hacia Ochoa pero el problema central es ese. Este proceso fue direccionado a embarrar la cancha”, detalló.

Información

Pablo fue un sumariante que estuvo en la causa desde la instrucción. Fue citado por la defensa tras la declaración de Rosa Caminos, quien aseguró haberle dicho que el crimen de su hermano fue instigado por Ochoa. El sumariante ratificó los dichos de la mujer, aunque el defensor sostuvo que esta información no fue volcada en ningún sitio. Al final de la audiencia, Pablo intentó hablar pero el tribunal no se lo permitió.

Corbata

En la audiencia estuvo presente el procurador general de la Corte Jorge Barrarigue, quien se retiró luego de escuchar el alegato de clausura de la fiscalía. Llevaba un coqueto traje azul que combinó con una corbata a rayas: azules y amarillas.

“Nunca permití que entrara la droga”

La última palabra en el juicio oral la tuvo el acusado, Diego Ochoa. Dijo que la relación que tenía con el asesino de Pimpi, Carlos “Beto” Godoy, es la misma que mantenía con el resto de los referentes. Sostuvo que todo está mal interpretado. Explicó la mecánica de la cancha sobre entrega de entradas y viajes. “Según la Fiscalía el móvil es la hinchada, es una organización delictiva; hablan de mi conducta adictiva, de mi influencia de dar beneficios, y otros hechos ilícitos, es una locura” detalló.

Sostuvo que Caminos “jamás intentó o tuvo la intención de recuperar la barra porque después que terminó la dictadura López tanto Pimpi como López tenían el rechazo absoluto de toda la gente: autoconvocados, agrupaciones políticas, bajo ningún aspecto podían aceptar a esa gente. Eso era de conocimiento para Caminos, quizás no de su gente, por eso digo que fue un manotazo de ahogado lo del copamiento –al club, en 2009– y ahí terminó con un rechazo total y absoluto de toda la gente”.

Afirmó que nunca se sintió amenazado porque era tal el rechazo de la gente, de los hinchas que volvieron a tener un club en democracia y de puertas abiertas, detalló. “Caminos no era ningún problema o amenaza para mí”, afirmó. Luego habló de la enemistad con los testigos de la Fiscalía. Aclaró que “antes, en la era López, Pimpi estaba ligado en el manejo de la droga, todo los sabemos. Tenía el estadio cubierto, tenía jugadores, pases de jugadores, su sobrino, que era de Central, jugaba en el club. Un manejo total y absoluto, a grandes escalas. Fue lo que devastó el club y el mal manejo de López”, afirmó

Sostuvo que nunca lucró con el club. “Siempre fui un gran enemigo para la droga, para que no se consolide en la hinchada. Yo creo que eso me trajo muchísimos problemas, y las personas con las que tuve problemas estaban ligadas al narcotráfico y querían imponer el narcotráfico en la tribuna. Toda la gente que tuvo malas intenciones dejó de ser parte de la barra”, afirmó, y pidió imparcialidad y que lo juzguen como un ciudadano más. El tribunal compuesto por Julio Kesuani, Edgardo Fertitta y Marisol Usandizaga pasó a deliberar y su decisión se conocerá el próximo viernes a las 9.

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