Policiales

La Saga del Norte

Dos baleados frente a histórico búnker en La Cerámica

Un hombre y un joven quedaron internados en el Heca luego de que desconocidos los atacaran anoche frente al punto de venta de Boedo y Ghiraldo, barrio La Cerámica.  Ese lugar se hizo conocido por ser la detonante de la caída de Zacarías, el rey de la cocina


El frente del búnker se conoció tras el operativo de 2016.

 

Un hombre de 44 años y un joven de 22 fueron atacados a balazos por desconocidos frente al histórico búnker de Ghiraldo y Boedo, en barrio La Cerámica. Ese punto de venta, el cual lo atribuyen a Olga “Tata” Medina –una mujer procesada por tráfico de estupefacientes– es conocido en las crónicas policiales no sólo por la veces que la Justicia lo allanó –desde 2013 al menos tres– sino también porque fue el puntapié de la investigación que llevó a la captura de Delfín David Zacarías, quien es por estos días juzgado por tráfico y fabricación de estupefacientes. Los investigadores indicaron que una de las hipótesis es que el móvil de esta balacera fue que como el hijo de la Tata y parte de su banda cayeron presos en los últimos días, la facción contraria, cuyo liderazgo atribuyen a dos pesados del norte conocido como Lichi Romero y Ema Pimpi, intentaron avanzar sobre ese territorio.

Este sábado a la 0.30 un vecino llamó al 911 para alertar sobre disparos en Ghiraldo y Boedo. Los uniformados se encontraron al llegar con dos hombres heridos. Los médicos del Sies llevaron al hombre de 44 años, identificado como Mariano R., al hospital Eva Perón mientras que Ignacio L., de 22 años, fue trasladado al Alberdi. Voceros indicaron que como las dos víctimas presentaban múltiples heridas fueron derivadas al hospital de Emergencias donde quedaron internadas en estado reservado.

El caso quedó a cargo del fiscal Adrián Spelta. Los investigadores señalaron que, tras recabar algunas declaraciones en el lugar, una de las hipótesis que surgió fue que los tiradores responderían a la facción de un muchacho apodado Ema Pimpi. Para los pesquisas, el móvil se enmarca en un intento de liderar en el territorio debido a que Milton F., hijo de la Tata con dominio en La Cerámica, y un par de sus seguidores fueron imputados como los autores del doble crimen ocurrido el 29 de marzo pasado en Medrano al 2700 (ver aparte).

 

El búnker de la Tata

En marzo de 2013, hubo un tiroteo frente al búnker de Boedo y Ghiraldo que dejó herida a una nena de 13 años. En ese momento, la justicia federal tenía en la mira a Olga Beatriz “Tata” Medina, a quien señalaban como la encargada de esa boca de expendio de estupefacientes. Los investigadores federales comenzaron a seguir la cadena de responsabilidades y encontraron que hacía poco tiempo la Tata había pasado la titularidad de un Chevrolet Spark a Delfín Zacarías. Fue en ese marco que el juez federal Carlos Vera Barros habilitó la intervención de los celulares de los sospechosos. A los seis meses, Zacarías fue apresado en una quinta de Las Achiras al 2500 de Funes. La Policía de Seguridad Aeroportuaria incautó 2.000 litros de acetona –precursor indispensable para transformar la pasta base– junto con 300 kilos en clorhidrato de cocaína.

Al año siguiente, hubo otro un megaoperativo que hizo blanco en el búnker y la Tata fue detenida y procesada por comercialización de estupefacientes.

En marzo de 2016, Bladimir Medina –sin parentesco con la Tata y de la facción contraria– fue mencionado como quien intercambió disparos con Milton, el hijo de la mujer, frente al club Defensores de América, de Washington y Casiano Casas. Ese tiroteo produjo conmoción luego de que dos niños de doce años resultaran heridos.

Pasaron unos días y hubo otro allanamiento en el punto de venta. “Este búnker pasaba desapercibido desde afuera. Parece una casa común, pero está todo electrificado y por dentro tiene divisiones con rejas que son las medidas de seguridad”, lo describió entonces un policía de la Policía antinarcóticos provincial. Ese día, incautaron algunas bochas de cocaína y apresaron a la vendedora de 27 años, pero no encontraron a la Tata, quien ya estaba con prisión domiciliaria.

Cruces entre Milton y Ema

Otro lugar que está relacionado con la Tata es la cuadra de Medrano al 2600. En esta zona hay una disputa histórica por el dominio del territorio para la venta de estupefacientes. “Hay un búnker que es de la Tata en una cuadra y otro que responde al clan de los Romero a la altura del 2700. Tras los operativos en 2014, donde desbarataron muchas de las bocas de expendio de la Tata en esa zona, siempre hay disputas”, explicaron los investigadores y agregaron que esas diferencias se agravaron tras el asesinato de Bladimir “Bladi” Medina, en un after céntrico, en marzo de 2017. Bladi y Héctor Javier Cejuela terminaron muertos cuando fueron atacados a tiros y puntazos en el vip del local. Dicen que en el lugar estaba, junto con Bladi, alguien más: para los pesquisas era Emanuel Sandoval, alias Ema Pimpi, condenado por el atentado contra el entonces gobernador Antonio Bonfatti, en octubre de 2013. Actualmente enfrenta una causa por doble homicidio, aunque hace poco consiguió, junto con su hermano Lucas, prisión domiciliaria monitoreada con pulsera electrónica. A quien ubican como su socio es el famoso Lichi de Nuevo Alberdi: Hernán Ramón Romero está detenido desde abril de 2016 como líder de una banda de asaltantes.

La caída en desgracia de la facción del hijo de la Tata Medina

Tras la balacera de este sábado, los investigadores no descartaron un nuevo cruce entre las facciones debido a que en el último tiempo el hijo de la Tata, Milton F., fue apresado con dos de sus laderos. El último en caer fue Sebastián C., de 19 años, quien fue imputado esta semana por tres crímenes que tuvieron como denominador común la disputa por el narcomenudeo en barrio La Cerámica. El primero de los homicidios fue el 22 de diciembre pasado y tuvo como víctima a Roberto Godoy, acribillado en Olivé al 2400. La otra imputación fue por el doble crimen de Carlos Gálvez y Leandro Sarantonelli, ocurrido tres meses después en Medrano al 2700. Por el doble homicidio también están imputados Alan “Berraco” A. junto con el referente de esta facción, el hijo de la Tata. El juez Pablo Pinto aceptó la acusación y dictó la prisión preventiva por el plazo de ley.

Sebastián fue detenido hace una semana cuando personal de Gendarmería lo paró en Gutenberg y La Paz, de barrio Bella Vista. Los uniformados encontraron entre las ropas bochitas de cocaína y un poco de marihuana. Por este hallazgo, el muchacho quedó a disposición del magistrado Marcelo Bailaque, a cargo del Juzgado Federal N° 4. Además, al sospechosos le saltó el pedido captura de la Justicia provincial. Los investigadores indicaron que la causa donde está nombrado correspondía al asesinato de Roberto Godoy y al doble homicidio de Carlos Gálvez y Leandro Sarantonelli. El lunes pasado, Sebastián fue imputado primero por el crimen de Roberto Godoy, caso que está a cargo del fiscal Florentino Malaponte y luego el juez Pablo Pinto aceptó la otra acusación por el doble crimen. El juez le dictó la prisión preventiva por el plazo de ley.

 

Roberto Godoy

“Volvé a vender para nosotros porque te matamos a un familiar”, decía el papel que le pasaron por debajo de la puerta los soldaditos tras balearle el frente de la casa donde vivía Roberto Godoy, de 37 años, en Olivé al 2600. La esposa contó que el ataque no fue denunciado. Hacía cinco meses que la pareja había decidido dejar de hacer el narcomenudeo para una transera llamada Graciela de barrio La Cerámica. El Gordo Ezequiel trabajaba para ella y era el que se encargaba de amedrentarlos para que vendieran drogas en Empalme Graneros, dijeron los investigadores por ese tiempo. Pasaron dos semanas y el 22 de diciembre pasado, Roberto fue acribillado a tiros delante de dos de sus hijos.

Los testigos contaron a los pesquisas que los autores habían sido cuatro jóvenes en dos motos: en una iban el Gordo Ezequiel (prófugo) y Sebastián C. (imputado esta semana) y en la otra conducía Roberto M. (fue detenido en enero) con un otra persona.

 

Gálvez y Sarantonelli

La noche del 29 de marzo pasado Carlos Gálvez y su hermana estaban en la puerta de su casa en Medrano al 2700 cuando su vecino Leandro Sarantonelli se cruzó para charlar. Tomaban gaseosa cuando dos autos pasaron por la cuadra. Desaceleraron a la altura de las víctimas y los ocupantes abrieron fuego. Leandro, de 28 años, recibió un disparo en la cabeza y murió en el acto. Carlos, de 30, también fue herido en el cráneo y en el abdomen. Falleció tras agonizar cinco días en el Heca. La única sobreviviente del ataque contó cómo fue la secuencia y quiénes eran las personas que iban en el auto: Milton F., Alan A., Sebastián C. y otros dos apodados Pañal y Chupado.

Según la familia Gálvez, la bronca era con ellos. Un tío de Sebastián C. había sido asesinado en la cárcel de Piñero en diciembre pasado, unidad penitenciaria en la que estaban dos miembros de la familia Gálvez. Se dice que uno de ellos estuvo involucrado en el hecho, declaró un testigo. Después, Sebastián se presentó en la casa de los Gálvez y los amenazó a todos, completó uno de los integrantes de la familia, quien remarcó que a pesar de las denuncias realizadas en la comisaría 30ª ninguna autoridad les hizo caso.

Incluso, un día antes del crimen la casa de Carlos había sido baleada. Los vecinos contaron que fue en esa misma cuadra donde el propio Milton F. fue atacado a tiros el 5 de noviembre pasado: llegó manejando ensangrentado producto de un tiro en la cara y otro en el pecho al hospital Eva Perón de Baigorria. El jueves 26 de abril Milton se entregó ante personal de Tropa de Operaciones Especiales. Al día siguiente fue imputado por el doble crimen. Alan A., Berraco, era otro de los sospechosos. Cayó a mediados de mayo en un control vehicular. Fue imputado por el doble crimen, además de otros delitos contra la propiedad y una desobediencia judicial.

 

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