Economía, Política

¿A qué costo?

Dólar soja: concesiones y riesgos que aceptó el gobierno para el desembolso agroexportador

La medida posibilitó desembolsar toneladas de oleaginosa a cambio de un dólar a 200 pesos. Si bien las reservas se fortalecieron, se abre la incógnita sobre el destino que los productores le darán a ese excedente de pesos. El incentivo puede tener impacto en costos y posterior traslado a precios


El gobierno nacional logró el incentivo necesario para destrabar las ventas de soja que posibilitarán robustecer las arcas del Banco Central de la República Argentina. Pero el diferencial que se les pagará a los grandes exportadores por el término de un mes puede tener cierto impacto en alimentos. Productores regionales ya advirtieron que el aumento de la oleaginosa tendrá influencia en la composición de costos para el sector porcino, avícola y tambero, entre otros. Pero además, el Tesoro está cubriendo el diferencial entre los $ 140 del dólar oficial y los $ 200 de esta ventana durante septiembre, a través de la emisión de deuda.

Durante la primera semana de vigencia, la medida generó la liquidación de 2.200 millones de dólares, con gran aporte de las terminales portuarias del Gran Rosario y los volúmenes operados durante esos pocos días superaron cómodamente lo que se venía registrando hasta fines de agosto con el esquema previo dispuesto en su momento por Silvina Batakis. A este ritmo, probablemente el gobierno nacional cubra las expectativas de acumular unos 5 mil millones de dólares durante septiembre y de esa manera ganar tiempo para evitar una devaluación brusca.

El domingo pasado el Ministro de Economía, Sergio Massa, anunció que hasta fines de septiembre el gobierno pagará 200 pesos por cada dólar que el agro decida liquidar. Se trata de una mejora del 43% en los ingresos para el sector que de un día para otro aceleró los despachos de granos que se encontraban en silobolsas. El interrogante es si la medida efectivamente tendrá caducidad el último día hábil de septiembre o si se baraja la posibilidad de extenderla. El otro interrogante que se desprende de este escenario es qué harán los exportadores con ese excedente de pesos.

Una de las alternativas que tienen es invertir ese dinero en capital de trabajo o insumos para la producción. La otra apunta a opciones de ahorro, en el mejor de los casos en pesos, como puede ser el plazo fijo. Sería una de las posibilidades que manejan desde el gobierno, y por ese motivo esta semana se concretó una nueva suba de tasas de interés y se espera otro retoque para la semana que viene. Pero también emerge la posibilidad de que ese excedente en pesos termine yendo el dólar paralelo y provocando un nuevo aumento del dólar blue o los financieros, escenario en el cual el remedio sería peor que la enfermedad.

Por su parte, referentes de Federación Agraria Argentina (FAA) ya expusieron objeciones respecto de la medida. En primer lugar porque la disposición beneficia solo al sector exportador y deja afuera a economías regionales. Pero además porque una suba en la soja puede significar un aumento en costos para la producción porcina, ovina, avícola y tambera, con posterior impacto en precios.

La explicación es que un incremento en la oleaginosa tendrá impacto en el alimento de los animales, con lo que consideran que ese aumento en costos deberá ser trasladado a precios finales. Otra cuestión a tener en cuenta es que la convalidación de la soja a 200 dólares puede generar impacto en el precio de los alquileres rurales (componente que toma como referencia ese valor), aunque un mes no debería ser suficiente para generar modificaciones en ese sentido. En el caso de que ambas variables sufran modificaciones, la duda es si de la misma forma en que alimento balanceado y alquileres pueden registrar aumentos con el dólar soja a 200, luego serán capaces de ceder cuando la divisa retorne al valor habitual.

Otro de los costos de la iniciativa fue reconocido por el propio director del Banco Nación Argentina (BNA), Agustín D’Attellis, quien apuntó que el Tesoro está cubriendo el diferencial entre los $ 140 del dólar oficial y los $ 200 de esta ventana durante septiembre con un bono en dólares con un plazo a 10 años. Al respecto, el economista evaluó que “se está asumiendo un costo para contar con esos dólares y ordenar la macroeconomía”. Es decir, que el gobierno está cubriendo el diferencial entre el valor de la divisa oficial y la que se le está pagando como incentivo a los agroexportadores.

Transición

En diálogo con este diario, el economista del Mirador de la Actualidad del Trabajo (Mate), Lavih Abraham, evaluó la medida como de corto plazo y la vinculó con “un momento de transición” y como respuesta a la falta de dólares.

“Esto va a generar una ganancia extraordinaria para un sector. La pregunta es: ¿Que va a hacer ese sector con los pesos?, ¿van a venir a hacer departamentos en Rosario o van a  ir a buscar dólares en el mercado paralelo?“, interrogó.

Durante los primeros días de vigencia de la medida, la divisa paralela mostró una baja considerable. Para el economista ese comportamiento tuvo que ver con una señal del gobierno de que no optaría por una devaluación. Durante el transcurso de la semana amagó a tener un rebote, pero el viernes volvió a valores muy por debajo de los que mostró la semana anterior.

El beneficio para exportadores y la recomposición de las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) están en marcha. Queda planteado el interrogante de cuál será el comportamiento de los exportadores beneficiados y qué impacto tendrá en la economía durante las próximas semanas. La decisión del gobierno nacional generó el reclamo de otros sectores exportadores que piden acceder a un tipo de cambio similar. La respuesta parcial del gobierno es que convalidar el mismo valor para productos que se consumen masivamente en Argentina generaría un traslado directo a precios.

“Lo que hizo el gobierno es dar una señal de que no va a haber una corrida y de que no se va a dar el brazo a torcer con quienes tienen expectativas devaluatorias. Ahora habrá que ver qué hacen los exportadores con los pesos, si van a buscar dólares en el paralelo van a presionar el tipo de cambio ¿Cómo va a solucionar eso el gobierno? Ahora volvieron a aumentar las tasas, parece que en este momento el negocio es tener pesos, pero estamos hablando de un sector que habitualmente piensa en dólares”, sintetizó Abraham.

Consultada sobre un posible impacto en el precio de alquileres rurales, la economista Natalia Pérez Barreda consideró: “Es muy corto el plazo para que llegue a tener efectos estructurales, es una medida de shock, hay que ver qué pasa si se extiende, ahí sí podría haber un impacto”.

En tanto, Pérez Barreda destacó un aspecto de la iniciativa, y tiene que ver con que la misma en su artículo número 3 obliga a acreditar detalles de la compra, es decir, verificar que los granos fueron comprados desde la vigencia del decreto. De todas formas, eso no determina cuanto tiempo estuvo retenida la mercadería, y al respecto explicó: “La compra pudo haber sido efectuada a un acopiador, un corredor o un productor, pero al no contar con información sobre donde estuvo ese stock, no sabemos efectivamente si estuvo en silobolsas o no”.

Impacto en precios

Por su parte, el vicepresidente de Federación Agraria Argentina (FAA), Marcelo Bianchi, reconoció que si bien no pueden estar en contra de una mejora en el precio para la soja, es una decisión que puede repercutir en costos para pequeños productores y posteriormente impactar en la inflación.

“Cuando la soja tiene un 40% de aumento de un día para otro, tiene impacto. Todo sector que tiene a la soja como insumo para el alimento de los animales se va a ver afectado. Ya hay productores a los que les están pidiendo mucho más por el alimento balanceado para pollos y para vacas”, explicó Bianchi.

Desde FAA critican la medida por considerarla de corto plazo, pero además sostienen que no incluye a los pequeños productores representados en esa entidad. Además manifiestan que el incentivo únicamente para la soja termina por empujar a los productores a un esquema de monocultivo y escasa rotación de los campos.

“Hay que buscar los mecanismos para que eso no suceda, pero eso tiene que ver con el armado de una política agropecuaria en serio y no con medidas coyunturales para beneficiar a algunos y perjudicar a otros”, sostuvo Bianchi.

Para finalizar, se refirió al tema alquileres rurales y concluyó: “Los contratos establecen que lo que se pacta es en relación al kilo de soja, entonces si ese mes está 70 pesos, deberá pagar eso. La Bolsa de Comercio ya advirtió que el valor que se publicará es el de dólar soja, cuando se pone en contratos precio pizarra, ese precio va a ser el que establece la Bolsa de Comercio. Es un poco desprolijo, pero más que en alquileres creo que tendrá mayor impacto en tamberos, criadores de cerdos y pollos, ahí sí ya se ve reflejado un aumento”.

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