Cultura, Espectáculos

Dios se llevó a la reina, ¿y qué pasó con los Sex Pistols?


El pasado 8 de septiembre partió Isabel II: reina de Inglaterra. Tanía un montón de años. Acá en Argentina, las aguas no estuvieron tan divididas al momento de la noticia. Digamos que en el (no tan) inconsciente colectivo argento hay una antipatía manifiesta por los ingleses y su monarquía. Hasta nuestra inagotable diva de los almuerzos manifestó un módico rencor en sus palabras de despedida. “Fue una gran reina, pero no me puedo olvidar que en la Guerra de Malvinas ella estaba reinando”, dijo de regreso Mirtha. Vaya uno a saber por qué una ciudadana argentina dice que fue una “gran reina”. Caprichos de la naturaleza colonial. En estos días, se sacudió la modorra, volvió a emerger el debate y las manifestaciones sobre nuestras contradicciones con el imperio británico. Recuerdo de pibe, mirar en una vidriera, una remera de los Sex Pistols, tenía estampada la clásica foto de Isabel II, con un alfiler de gancho en la boca, sobre la bandera del reino unido. Quería una remera de los Pistols pero esa no me cerraba. Era muy “banderuda”, entonces, opté por comprarme una de Sumo.

Érase una vez en Londres, allá por 1977, mientras el siglo XX comenzaba a dar sus primeros estertores, los Sex Pistols daban a luz una de las canciones más icónicas de la historia del rock: “God Save the Queen”. Ni bien sonó en las calles londinenses se convirtió en un himno alternativo al oficial. Viene al caso aclarar que uno de los himnos patrios del Reino Unido también se llama “God save the ___”, y se completa de acuerdo a quien reine. Puede ser una queen (reina) o un king (rey). Pero este himno oficial, es apenas, un puñado de versos que deja buenos augurios a su majestad reinante sobre una melodía mortuoria. Un embole. Los Sex Pistols voltearon la tortilla. Hicieron de su propia “God Save the Queen”, una marchita acelerada y con mucha distorsión. ¿Y qué dice la letra escrita por un adolescente al que llamaban Johnny Rotten? Es una hermosa postal de la juventud británica de esa época. Estaban aburridos, empobrecidos y por ende: enojados con el orden establecido. Arremeten contra el símbolo fácil: la vetusta monarquía que los arropa. Coreos y pompas para el No Future y el fin del sueño inglés. Se canta a los gritos y saltando. Pero al fin de cuentas e ironías, a su reina, Dios la tiene que salvar. Epa, ¿hemos sido engañados?, ¿nos comimos alguna curva? No creo que sea para tanto. Hemos sobreentendido el mensaje. Dimos demasiada importancia a los berrinches de aquella pibada inglesa, hoy devenida en viejos simpáticos y jetones.

Casualmente este año, los Sex Pistols volvieron a estar en boca mediática debido al estreno de “Pistol”, serie televisiva que revisa la historia de la banda, vista desde la biografía de Steve Jones, el guitarrista. La producción no contó con la aprobación de John Lydon, cantante y frontman, quien comenzó acciones legales contra sus ex compañeros de banda y que continúan hasta el día de hoy entre dimes, diretes, pérdidas y ganancias monetarias.

Ni bien se hizo viral la noticia del deceso de la reina, en la comunidad del punk global quedamos expectantes a las manifestaciones de los 4 miembros vivos de los Sex Pistols. ¿Qué dirán esta vez los hoy sexagenarios músicos? El primero en manifestarse fue Glen Matlock, el bajista original. El mismo 8/9, bajándole el precio al asunto, twitteó: “Dios salve al rey, espero que no sea un viejo tonto…”.

Un rato después Steve Jones colgó en sus redes, en un gesto consecuente con su adolescencia y por supuesto con el “show business”, una foto del cuadro de la reina con el alfiler de gancho en la boca. Un afiche del merchandising de la banda. Y a modo de epígrafe escribió: “¿Cómo te sientes?”. Todo un conservador de la provocación. El baterista Paul Cook siguió en esa línea, en su instragram quedó una foto del pin oficial de la banda y saludó: “God save the king”. Pero el señor cantante, John Lydon, como era de esperarse tomó el camino opuesto. Optó por el respeto. Ya no ve la gracia en donde antes la había. Sube a sus redes la foto de la reina, a cara limpia, sin alfileres de gancho ni frases que tapen sus ojos. Le desea que descanse en paz y agrega una frase del himno patrio: “send her victourious”. Días después hace público el siguiente rechazo: “me parece que, en este momento, cualquier ganancia económica para Sex Pistols, por ‘God Save the Queen’ en particular, es de mal gusto y una falta de respeto para la reina y su familia”. Sí, guste o no, John Lydon, ex Johnny Rotten, sigue siendo un libre pensador. Sabe hacer enojar, sobre todo, a quienes todavía ríen con el chiste viejo.

Vuelvo a revisar en mi memoria, y ahí me veo, ayer, siendo un adolescente con mi remera de Sumo, más precisamente de Luca Prodan. Luca, el romano educado en escocia junto al actual rey Carlos III. Prodan, el que trajo como influencia musical, el punk inglés. Hoy ya soy todo un adulto, estoy sentado, escribiendo encorvado, una vez más sobre los Sex Pistols. Me río. En el cuento “Los Muertos” del irlandés James Joyce, mientras bailan, la joven Miss Ivors susurra en el oído de Gabriel, el crítico literario del Daily Express, la siguiente sentencia: “¡vos sos pro inglés, botón!”. ¿Cómo no me voy a reír?, si de chistes está hecha la vida.

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