El Hincha, Rosario Central

Entrevista

Diego Novaretti: “Con el cambio de jugadores nos costó encontrar la confianza que teníamos”

El experimentado defensor cordobés explicó los motivos sobre el bajo rendimiento de Rosario Central a principio de año y confesó sentirse a gusto viviendo en Rosario. Desde su ingreso, el 15 de septiembre pasado, fue uno de los puntales del equipo de Diego Cocca: sólo falto a un partido (suspendido)


Diego Novaretti / Rosario Central / Foto Archivo

Desde que le tocó ingresar al equipo, saltando a la cancha desde el banco en el último Clásico frente a Newell’s, Diego Novaretti se ganó un lugar entre los titulares del equipo que dirige Diego Cocca. El 15 de setiembre del año pasado, a menos de 20 minutos del final del partido, el cordobés Novaretti ingresó en lugar del lesionado Miguel Barbieri. Y desde entonces sólo faltó a un juego, frente Independiente, porque estaba suspendido.

A horas de cumplir 35 años, el defensor auriazul transita este período de cuarentena entrenando en su casa como el resto de sus compañeros del plantel canalla. Y si bien extraña las prácticas grupales y lo que rodea al fútbol, rescata el haber favorecido sus vínculos familiares en este tiempo de puertas adentro.

Consciente de la merma de funcionamiento que sufrió el equipo en este 2020, Novaretti analizó las posibles razones, a la vez que realizó un balance de su primera temporada en Central. En diálogo con Juego de Pasiones, programa deportivo que se emite diariamente en LT8, el Flaco también dio su visión de cuándo imagina la vuelta del fútbol.

-En poco tiempo te ganaste el respeto y la consideración de los hinchas. La mayoría de ellos te valora como pieza titular de la columna vertebral del equipo.

-A lo mejor la gente piensa así por el coronavirus (se ríe). Primero, agradezco el reconocimiento de la gente de Central. Pero creo que si me adapté rápido al equipo fue porque, cuando me tocó entrar, las cosas funcionaban muy bien. Cuando pasa eso, es más fácil encajar en un equipo.

-En el torneo pasado lograron dos triunfos relevantes, ante River en el Monumental y frente a Boca en Arroyito. Y para conseguir esas victorias, entre otras virtudes, el equipo defendió con una fiereza poco común. Pero en el arranque de este año, en la continuidad del torneo, les costó mantener esa cualidad que había mostrado varias veces antes.

-En esa primera parte del torneo, hasta fin de año, era muy loco lo que nos pasaba puertas adentro. Se vivía con intensidad, con el convencimiento de que iba a ser difícil para cualquier rival que nos sacara puntos. Después, lógicamente, todos los equipos tienen un bajón Y a nosotros nos tocó en el arranque de este año. Y coincidió con el recambio de algunos jugadores que venían siendo pilares en el equipo y eso disminuyó el rendimiento.

-Central terminó el año pasado ubicado en la tabla a cuatro puntos de River, que era líder, y marcando una campaña de local muy buena. Pero en este año les costó mantener lo que venían haciendo, se transformaron en un equipo más vulnerable.

-Creo que pasó un poco de todo. Cuando se conjugan varias cosas que no tienen que ver con lo que venías haciendo, lo terminás pagando caro. Este año pudimos ganar partidos de local ante Huracán, Gimnasia y Arsenal, pero nos costó mucho. Contra Arsenal, por ejemplo, si nos hacían tres goles en el primer tiempo hubiera estado bien. Creo que con el cambio de jugadores nos costó encontrar la confianza que veníamos mostrando. Las cosas no funcionaron de la misma manera. Lo que pasa es que lleva tiempo el adaptarse para los que se suman. Uno espera que eso se dé rápido, pero lamentablemente no fue así. Y creo que eso quedó muy a la vista en los partidos que se terminaron perdiendo.

-Qué es más complejo para un defensor, ¿adaptarse a un nuevo sistema defensivo, o a un nuevo compañero de zaga?

-El tema es que cada jugador tiene un estilo, y este es un juego de equipo que te obliga a adaptarte a lo que pide el técnico. Eso va a ser siempre así. Uno juega un año en un equipo de una manera, y después te toca pasar a otro equipo en el que de repente te piden otra cosa. Y tenés que adaptarte lo más rápido posible. Lo que nos pasó a nosotros está claro, este año el equipo no funcionó como lo había hecho en la primera parte del torneo.

-Ya llevamos casi 50 días de parate. ¿Cuánto pensás que les puede llevar un reacondicionamiento físico y futbolístico antes de volver a la competencia?

-En lo personal, esta situación me dio un aire de familia muy bueno, crecí como padre. Habitualmente, entre prácticas, concentraciones y viajes, uno está poco en su casa. Y se vive todo a un ritmo que deja poco espacio para la familia. En cuanto al regreso a los entrenamientos, creo que va a pasar un largo período antes de que se dé. Creo que hay otras prioridades a nivel social. Lógico que todo el mundo quiere que vuelva el fútbol, nosotros queremos volver a practicar, y hasta el cuerpo te demanda otro tipo de ejercicio de los que venimos haciendo en casa, en el balcón o en el patio. Pero hay un montón de cuestiones que me hacen pensar que será difícil la vuelta a entrenar en el corto plazo.

-¿Encontraste en Rosario la ciudad que esperabas para transitar esta etapa de madurez en tu carrera profesional?

-Encontré una ciudad que no esperaba. A los que consultaba me la descartaban por peligrosa, por conflictiva, la pintaban como un lugar que era muy difícil para vivir. Y la verdad, hablando en modo familiar, en Rosario vivimos maravillosamente bien. No tenemos palabras más que de agradecimiento para todos los que en este tiempo estuvieron cerca nuestro. Siempre priorizo la familia, y en Rosario encontramos una ciudad muy linda para vivir.

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