Edición Impresa, Policiales

Fue en Sánchez de Thompsom al 300

Detuvieron in fraganti a cinco asaltantes en la zona sur

Fue en Sánchez de Thompsom al 300, adonde ingresaron simulando ser del sindicato de Camioneros.


“Acá están Batman, Robin y Gatúbela”. Un fletero alto y morrudo de ojos alegres señala a tres de sus compañeros –dos mujeres y un hombre– y los trabajadores de la distribuidora de Sánchez de Bustamante al 300 estallan en una carcajada. El trío se ganó el título de superhéroe al conseguir llamar a la Policía antes de que un grupo de cinco ladrones que tenía a sus compañeros maniatados consiguiera su cometido: alzarse con la plata guardada en la administración, estimada en unos 150 mil pesos. El intento fallido de robo fue ayer a la mañana en Saladillo y, tras un enorme despliegue policial, los cinco asaltantes quedaron detenidos.

Entre palets, packs de gaseosas y soda, cajas de chizitos y de otros alimentos, el susto de los empleados de la distribuidora se va borrando y recuerdan lo que pasó entre chistes. Casi todos se conocen desde hace poco más un año, cuando abrió el local, pero se tratan con la confianza de los que aprendieron a quererse por verse las caras todos los días. “El que me agarró a mí tenía un arma en cada mano y me dijo: «Elegí, ¿con cuál de las dos querés que te tire?»”, dice un grandote de administración y con las manos imita al ladrón. Parece un pistolero del lejano oeste y el público a su alrededor vuelve a reír.

La distribuidora está a mitad de cuadra de Sánchez de Bustamante al 300, en pleno barrio Saladillo, en un galpón amplio que POR fuera está pintado de blanco, con un enorme portón verde de ingreso. Adentro, torres de palets y mercadería se mezclan con los camiones que entran y salen todo el día. En el local trabajan unos 30 hombres y mujeres. La mayoría está abajo, en el sector de guardado, carga y descarga de los productos. Arriba está la administración, aunque decir “arriba” y “abajo” es, más bien, un modismo. Las oficinas están en un cubículo dentro del galpón, a las cuales se accede por una escalerita y casi no pueden verse, tapadas por las pilas de mercadería.

Tal vez en este detalle estuvo el error de los cinco ladrones que ayer alrededor de las 8.30 de la mañana irrumpieron en la distribuidora. Según los empleados, en las cámaras de seguridad quedó registrado que los hombres llegaron en un Fiat Palio gris y esperaron varios minutos antes de animarse a entrar. Cuando uno de los camiones salió y el portón quedó apenas abierto, bajaron del auto simulando ser del sindicato de camioneros –con chalecos y carpetas en mano– y se metieron. “Estaban armados hasta los dientes”, dijo una de las chicas que trabaja allí.

Apenas entraron se encontraron con seis trabajadores, a quienes tiraron al piso y maniataron. En su recorrido hasta la puerta, arrastraron a un vecino que se dio cuenta de sus intenciones y también lo ataron. A uno de los operarios le dieron un culatazo en la cabeza y golpearon a otros empleados. Desde el cubículo de la administración, dos mujeres y un hombre observaban escondidos lo que pasaba a través de las ventanas que, desde abajo, no se ven por las torres de mercadería.

Una mujer de rulos rojizos logró comunicarse con el 911: “Nos están robando, Sánchez de Bustamante al 300”, alcanzó a decir y tiró celular al piso en el mismo momento en que uno de los asaltantes entraba a la oficina y exigía que le entregaran el dinero.

Minutos después, un despliegue policial que ocupaba toda la cuadra llegaba al lugar. “Primero entró un policía y desarmó a uno. Los otros cuatro estaban acá arriba a punto de bajar con la plata y se entregaron enseguida”, contaron.

Los cinco hombres quedaron detenidos y los uniformados secuestraron tres revólveres, una pistola y una réplica de arma de fuego. En total, el botín que el grupo estuvo a punto de robar alcanzaba los 150 mil pesos.

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