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Estreno teatro

Detrás de las apariencias


Un clásico del teatro argentino, de la dramaturgia nacional de principios del siglo XX, Las de Barranco, de Gregorio de Laferrere (¡Jettatore!), tendrá finalmente esta noche su primera versión local, a poco más de cien años de su estreno oficial, acontecido en 1908, en el Teatro Moderno de Buenos Aires.

Referencial a la hora de pensar en las constituciones de familias matriarcales en su tránsito a la “disfuncionalidad”, Las de Barranco encierra en sí misma algunos detalles de una pequeña tragicomedia que, desde el sainete coquetea con el grotesco, según el registro que se elija transitar en el devenir de una serie de concesiones que van haciendo los personajes principales de esta historia: una madre con sus hijas casamenteras, en el corazón de una familia con serios problemas económicos, que no está dispuesta a perder su status quo.

Con las actuaciones de un verdadero seleccionado local integrado por Gustavo Sosa, Ofelia Castillo, Judith Ganón, Silvina Santandrea, Haydée Calzone, Juan Manuel Raimondi, Gabriel Rocca y Mariano Raimondi, asistencia de escena de Jonatan Cizmas, vestuario de Paola Fernández y asistencia de dirección de Sabrina Bitetti, la obra cuenta con adaptación, dirección y puesta en escena de Alejandra Gómez.

“La idea de montar esta obra surgió a partir de la convocatoria de la Comedia Municipal Norberto Campos, que este año está dedicada a los clásicos nacionales. Como hago siempre, antes del concurso, le consulté a Clide Tello (docente e investigadora), que es nuestra gran maestra, y ella me contó que Las de Barranco nunca se había estrenado en Rosario. Y si bien no quedamos seleccionados por la Municipalidad, el proyecto y la adaptación estaban, y fueron los actores los que me entusiasmaron para que la ensayemos y estrenemos de forma independiente”, adelantó Alejandra Gómez, creadora local de vasta trayectoria.

La historia

Doña María, viuda de Barranco, somete a lo que queda de su familia a una serie de situaciones entre disparatadas y ridículas, y así conmina a sus tres hijas, Carmen, Manuela y Pepa, que sobreviven con una pensión del gobierno, a un estado de humillación y entrega, mientras subalquilan las habitaciones de la casa y reciben algunos regalos y favores de los vecinos que, cada uno a su tiempo y atado a sus propios intereses, intentan conquistar a algunas de las mujeres de la casa. Y aunque todo pueda parecer idílico, los velos se caen y la verdad aparece en escena.

“Montar Las de Barranco fue un gran desafío porque es un clásico nacional y nos encontramos con un gran autor, que más allá de ser un comediógrafo, como fue considerado, esta obra en particular, tiene una vigencia impresionante, porque lo que pasa, lo que dicen los personajes, bien podría haber sido escrito hoy, y eso pasó hace más de cien años”, adelantó Gómez acerca del material que explora las miserias de esta familia que se va degradando en su esfuerzo por mantener los convencionalismos y las apariencias, tratando de simular constantemente situaciones que ponen en juego la moral de los personajes.

“La salvación económica es una problemática que recorre las poéticas del teatro clásico argentino; hay algo vinculado a las apariencias, a querer demostrar que seguimos igual, ocupando los mismos lugares, que es muy impresionante cuando revisamos este tipo de materiales. Hay en el texto, de manera muy marcada, una intención de mantener viva una clase media que, tal como está planteada en la obra, incluso, ya no existe. Querer sostener toda una estructura que se vuelve tan pesada es una marca, pero hay otro tema en la obra que me interesó resaltar: es un texto donde se condena mucho a la madre, porque es a primera vista quien utiliza a sus hijas como herramienta para salvarse económicamente. Yo creo que esa madre es también una víctima del sistema; ella también tiene un legado que le pesa”, comentó Gómez, quien destacó además el trasfondo que se teje detrás de las historias que se ven en un primer plano. “Es una obra que ya en ese tiempo estaba hablando de cierta violencia ejercida sobre las mujeres, de lo que implica el dinero y el poder, y sobre todo, hasta qué punto se puede soportar cierta humillación no es sólo un paso de comedia”, completó la directora.

Las estrategias pergeñadas para el disimulo que propone el autor encuentran en esta versión otra particularidad respecto del singular personaje de la madre. “Cuando me sentí con la libertad de poder transitar este texto como yo quería, pensé que la madre podría hacerla un hombre por el perfil que tiene el personaje, que es tan particular. Para eso lo convoqué a Gustavo Sosa, que además de un gran actor es transformista, porque sentí que Gustavo podía sostener esa energía que instala la madre en ese contexto de familia; esa madre también es un poco padre y pensé que un hombre podría aportar mucho más a ese personaje. Y se armó el elenco en muy poco tiempo, con sólo tres meses de ensayos; será un proyecto que va a crecer mucho”, detalló Gómez.

Por tratarse de uno de los clásicos más conocidos del teatro nacional, según la directora, el montaje tiene como objetivo “acercar al espectador una obra argentina  actual y dinámica, no sólo para que funcione como reflejo de una realidad, sino también para realzar y dar a conocer en todo su esplendor este clásico que se sostiene y está vigente hasta el día de hoy; por eso lo trabajamos en un tiempo indefinido, para que quede claro que lo que pasa podría haber pasado hace cien años o ahora”, concluyó la directora.

La directora

Dueña de una carrera ecléctica de más de dos décadas en la escena independiente local, Alejandra Gómez es actriz, dramaturga y directora. En este tiempo, ha sabido dosificar su recorrido entre propuestas para sala y bares, con éxitos tales como Muchas muchachas o la recientemente reestrenada La mujer hinchapelotas. Entre sus últimos trabajos se destaca Los que no están, del que es autora y directora, con el que dio un giro a cierto tránsito por el humor para producir un quiebre en ese recorrido, luego de muchos años del estreno de El Timbre, una comedia dramática que marcó los primeros años de su carrera, y tras su paso por el grupo Fe De Ratas y la inolvidable La Fiesta. También, de sus trabajos más recientes, se destaca Antígona en tres actos, sobre distintas versiones del clásico de Sófocles, estrenada en la explanada del Museo de la Memoria, en el marco de la conmemoración del último 24 de marzo.

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