Ciudad

Violencia de género

Denunció que su ex pareja la quiso matar de un tiro

Brenda Mansilla, tía de una joven que murió por quemaduras después de una pelea con su novio, pide protección del Estado. El hombre tenía orden de restricción. Según amigos, desde la muerte de su sobrina ella se separó y él le dijo que le iba a pasar lo mismo.


No es la primera vez que Brenda teme por su vida. Semanas atrás la ex pareja la había amenazado por Facebook y Whastapp.

El viernes a las 23.30 Brenda Mansilla esperaba el colectivo en la esquina de Avellaneda y Córdoba. Había terminado de animar una fiesta infantil y pretendía volver a la casa que comparte con sus dos hijos y su madre en Villa Gobernador Gálvez. Brenda miró el celular y cuando levantó la cabeza, vio a su ex pareja que caminaba hacia ella. Lo vio levantar el buzo y posar la mano en el cinturón. Ella corrió. Miró para atrás y vio que él la apuntaba con un arma. Quiso frenar en una farmacia, pero la puerta estaba cerrada. Corrió por Avellaneda y  escuchó un disparo. Brenda no volteó y siguió hasta la puerta de una heladería. “Mi ex marido me quiere matar”, le dijo al guardia de seguridad y se escondió detrás del mostrador. Llamó al 911 y la llevaron hasta la comisaría 6° donde lo denunció. Pidió ayuda a la Subsecretaría de Políticas de Género de Santa Fe y regresó a la casa en un remise con un amigo que la acompañó. Al día siguiente la llevaron con sus hijos a un refugio provincial. Según relataron los testigos, la ex pareja siguió merodeando la casa y el lugar donde ella trabaja. “Vas a terminar como Débora”, jura que le dijo la ex pareja. Débora, la sobrina de Brenda, murió con la mitad del cuerpo quemado el 3 de enero después de una pelea con la pareja. Este martes a las 14 familiares de víctimas de femicidios convocan a una conferencia para contar detalles del caso y pedir la intervención del Estado.

Escalada

No es la primera vez que Brenda teme por su vida. Semanas atrás la ex pareja la había amenazado por Facebook y Whastapp. El hombre tenía una orden de restricción de acercamiento y ella había tramitado el botón de pánico. A principios de año, Brenda se mudó con los hijos y lo puesto a la casa de su madre porque él la insultaba y golpeaba. Lo decidió después de la muerte de su sobrina. Mientras pedía Justicia por Débora, Brenda se dio cuenta que ella también era víctima de violencia. “Tras la muerte, Brenda tomó coraje y decidió separarse. Él la maltrataba psicológica y físicamente. Después que ella lo denunció, él fue varias veces a la puerta de la casa y violó la orden de restricción.

También la amenazó por redes sociales”, contó a El Ciudadano Hugo Capacio, papá de Daiana, asesinada por su novio en 2012, quien acompañó a Brenda a denunciar. “Brenda había naturalizado la violencia. Nos conocimos después de la muerte de Débora y ella empezó a entender por qué pasó. Reaccionó y vio que también era víctima”, contó este medio Eva Domínguez, cuñada de Vanesa Celma, que murió en 2010 después de que su ex pareja la rociara y prendiera fuego.

Mansilla, Capacio y Domínguez se conocieron cuando pedían Justicia por los asesinatos de sus familiares. Formaron un grupo que llamaron Atravesados por el Femicidio y a fines de junio postearon desde el perfil de Facebook del grupo las amenazas que recibía Mansilla. “Sabes que te fui a buscar y no te encontré. Esta es la previa”; “Están atentos, jaja. Saben lo que es el miedo y saben que voy”, eran algunas de las frases que el hombre publicaba en sus redes sociales junto a una foto de dos frascos de alcohol etílico. Mansilla lo había denunciado varias veces y había tramitado el botón de pánico. Habían estado juntos cerca de 10 años y tienen dos hijos.

“En la comisaría nos dijeron que no podían informarle al fiscal hasta el día siguiente. Después la hicieron volver a Brenda a su casa sola en un remise. Hay testigos que lo vieron cerca de la casa el fin de semana. Pedimos al Estado y a la Justicia que intervenga. Las víctimas viven sin protección y los organismos siguen ausentes. El Estado es cómplice porque conoce las falencias y no las corrige”, opinó Capacio. “El hombre sigue libre y la familia tiene miedo de represalias”, agregó.

Cercano

La tarde del 25 de diciembre del 2017 Débora Mansilla llegó al hospital Gamen de Villa Gobernador Gálvez con la mitad del cuerpo quemado. Por la gravedad de las lesiones en la cara, el cuello y el tórax la llevaron al Hospital Centenario, donde murió el 3 de enero. Tenía 20 años y una hija. Su pareja, Brian Fabián O. (21) dijo que la tarde de Navidad habían discutido y ella se había rociado con alcohol y lo amenazó con prenderse fuego con un encendedor.

Contó a la Justicia que por error lo hizo. La familia de Débora no le creyó y lo acusó. Dos días después la Fiscalía lo imputó por lesiones graves y agravadas por violencia de género. Cuando ella murió lo acusaron de homicidio y lo detuvieron, pero el testimonio de un hermano de 6 años de Débora avaló los dichos de Brian y a fines de febrero recuperó la libertad con la prohibición de acercamiento a la familia.

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