Ciudad, Edición Impresa

Violentos anónimos

Denuncian insólitos ataques a clientes de reconocida peña

Desde el bar La Chamuyera aseguran que vecinos arrojan al público botellas de vino y perfumes, y hasta baldosas.


Concurrentes al bar La Chamuyera, ubicado en Corrientes 1380, denunciaron ser víctimas de permanentes ataques de vecinos de edificios linderos que  arrojan desde la altura botellas de vino, de champagne, frascos de dulce, envases de perfumes, piedras y hasta baldosas de veredas. “No es la primera vez que pasa, constantemente están tirando cosas. El fin de semana pasado una chica salió a fumar a la puerta y alguien tiró una botella de vidrio, tipo vodka, le pegó en el tobillo y tuvimos que llamar a la ambulancia”. Así lo contó Juan Manuel Gatti, encargado del lugar, a El Ciudadano.

Gatti especificó que el bar cultural abre todos los días ya que siempre tienen actividades: se dictan clases de flamenco, tango, salsa, jazz, folclore y hasta talleres de ajedrez, fotografía, guión y también se reúnen organizaciones sociales.

“Todo esto empezó hace más de un año. Sabemos que uno de los motivos por el que arrojan objetos es por el ruido que hacen los clientes. En otra oportunidad, a un chico que estaba en la puerta del bar le tiraron con una baldosa. Esas son cosas que el que las tira ni siquiera las tiene en su casa. Además, les decimos a los que vienen al bar que traten de fumar en el patio, que no salgan a la vereda. Hasta colocamos cámaras, pero no pudimos ver nada, sólo divisamos objetos que caían pero no vimos de dónde. Necesitamos que se haga algo para evitar que pase una desgracia”, expresó el encargado de La Chamuyera.

Gatti especificó que ya realizó varias denuncias en el Centro Territorial de Denuncias (CTD) de Montevideo al 1900, pero fueron desestimadas. “Como no son heridas de gravedad nos dicen que no hay delito. Es decir, que hasta que no pase algo muy grave o se muera alguien no van a actuar en consecuencia”, detalló.

“Es más, convocamos a los consorcios de los edificios de la zona, pero nadie se presentó”, lamentó.

Hay vecinos del barrio que son asiduos concurrentes del bar y están tratando de averiguar quiénes son los que arrojan cosas. “Seguramente están buscando lastimar a alguien para que nosotros tengamos problemas. Clausurar es fácil, porque todos los centros culturales estamos fuera de regla, ya que no tenemos una ordenanza que nos ampare”, advirtió Juan.

El problema que tienen este tipo de negocios con espectáculos es la falta de denominación específica de su rubro, y desde hace dos años buscan que se contemple una nueva ordenanza que está en tratamiento en el Concejo: la figura es “Club Social y Cultural”.

En ese sentido, el Espacio Cultural Unido de Rosario (Ecur) –integrado por Distrito 7, Kika, Centro Cultural El Espiral, Olimpo, La Chamuyera, La Muestra, La Peruta y La Trunca, entre otros bares– hace dos años pide que se contemple su titulación en la regulación de la actividad nocturna que se está discutiendo en el Palacio Vasallo.

Tiempo atrás, los trabajadres de “La Chamu” tuvieron inconvenientes con un vecino del contrafrente del bar, pero finalmente pudieron llegar a un acuerdo: se realizó un trabajo de insonorización y no hubo más problemas.

También tuvieron reuniones con concejales y con funcionarios de la Municipalidad pero no encontraron ni respuestas ni soluciones.

Bajo ataque

Malcom Peruca es uno de los tantos clientes “vitalicios” que tiene el bar y contó que la botella que le cayó a una chica el fin de semana pasado le pasó “raspando” a él mismo.

“Ese día había tres chicas fumando en la vereda del bar y al costado estaba sentado otro chico. El ruido más fuerte que se escuchaba era de los autos que pasaban. Ese hecho lo publiqué en mi muro de Facebook y me sorprendió cómo se viralizó. A los pocos días se compartió más de 500 veces. Afortunadamente no pasó a mayores pero me quedé muy asustado. Me podría haber caído a mí la botella”, describió el joven.

Malcom puso en tela de juicio si los “constantes ataques” son particularmente “por los ruidos” y se arriesga a decir que uno de los motivos podría ser por “cuestiones ideológicas”: “La Chamuyera es un espacio cultural, de expresión del arte y no a todos les agrada un espacio como éste”, consideró.

“La Municipalidad no tiene una ordenanza que ampare este tipo de lugares. Hay que entender cuál es la diferencia entre un bar cultural y un boliche, ya que en ese tipo de lugares hay empresarios detrás”, agregó, y se preguntó: «¿El o los que tiran objetos desde los edificios, ¿para qué lo hacen?, ¿para que dejemos de venir?. Los que venimos a La Chamuyera vamos a seguir viniendo, ya que es una alternativa a las noches fuertes de la ciudad. Es otro modo de entender la noche. Por ejemplo, llegás una noche al bar a tomar una cerveza y hay personas que están jugando al ajedrez”, describió Malcom.

Por otro lado, Marcelo Maisonnave, otro de los concurrentes asiduos del bar, relató que una noche hicieron una comida en la planta alta. Tiempo después volvieron a subir a la terraza, pero tuvieron que volver a entrar rápidamente porque les arrojaron una lluvia de cubitos.

“No cualquiera se anima a tirarle un botellazo a alguien. No creo que los que arrojan objetos desde los edificios linderos al bar se animen a tirar lo mismo a un boliche que tenga patovicas y un patrullero en la puerta. La Chamuyera es un bar cultural autogestionado, los que vienen acá se identifican y lo hacen como propio, es una comunidad”, expresó Marcelo.

Y concluyó: “La Municipalidad, ante este tipo de espacios, se mantiene ausente. Es más fácil cerrar este tipo de lugares que buscar una solución. Y la solución es el diálogo. Si a algún vecino le molesta algo, no tiene más que presentarse en el bar y decir qué es lo que le molesta”.

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