Ciudad, Edición Impresa

Denuncian abandono

Trabajadores de ATE del Hogar de Ancianos ubicado en avenida Perón 6699 aseguran que desde hace un año no tienen servicio de gas. Además, el edificio se encuentra en malas condiciones.

Los trabajadores nucleados en ATE del Hogar de Adultos Mayores Jorge Raúl Rodríguez, ubicado en avenida Presidente Perón 6699, denunciaron el “abandono” en el que se encuentra el lugar que en la actualidad aloja a 57 ancianos.

Sandra Cabral, que se desempeña como enfermera en el hogar, sostuvo que los problemas principales son la falta personal, ya que sólo cuentan con dos enfermeros y dos cocineras por turno, la falta de gas desde hace un año y las pésimas condiciones edilicias en la que se encuentra el edificio.

“En julio se va a cumplir un año que estamos son agua caliente porque la empresa de gas clausuró el servicio por el riesgo que representaba el estado desastroso en el que se encontraba la conexión, pero los arreglos no se han terminado”, explicó Cabral. “Ahora dicen que en siete días vamos a tener el servicio, pero hace un año que nos dicen lo mismo y pensar en que los ancianos van a pasar otro año sin servicio es muy duro”, agregó.

El Hogar de Ancianos Jorge Raúl Rodríguez depende del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia bajo la órbita de la Dirección Provincial de Adultos Mayores.

Los trabajadores del hogar, que actualmente presta asistencia a 57 ancianos de bajos recursos, denunciaron que tanto ellos como los residentes se encuentran en una situación de “abandono” por parte de la provincia, ya que a la falta de celeridad para concluir las obras de gas se suman el deterioro edilicio y la falta de personal.

Y aclaró que 14 de esos ancianos usan pañales y otros necesitan asistencia especializada debido a su estado de salud.

La delegada informó que los 57 residentes son asistidos por dos enfermeras y dos cocineras por turno. “Tanto nosotros como los ancianos estamos deteriorados física y psíquicamente. Si el director provincial sigue sin dar respuesta vamos a salir a la calle de ser necesario”, dijo Cabral.

“Cada vez que llueve se inundan las habitaciones. Tenemos ancianos con sondas y algunos a los que hay que darles de comer en la boca, y para bañarlos tenemos que hacerlo con baldes por no contar con agua caliente”, sostuvo Cabral, quien agregó: “La provincia nos abandonó, y si este hogar sigue en pie es gracias a los empleados”.

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