Edición Impresa, Policiales

Profesionales en banda

Declaraciones, imputación y prisión para 8 detenidos

Una audiencia de más de 15 horas se necesitó ayer para resolver las cautelares de los 11 encausados en la megaestafa.


La investigación por estafas millonarias con propiedades que lleva adelante la Unidad Especial de Delitos Económicos de la Fiscalía Regional se siguió ventilando ayer en una maratónica audiencia de más de 15 horas. Finalmente la jueza Mónica Lamperti resolvió dejar en libertad a Pablo Abdala y  Luis María Kurtzemann, con 800 mil pesos de fianza. En tanto dictó prisión preventiva para Jonatan Zárate y Jorge Oneto por 30 días y para el resto 60. En tanto Ramona Rodríguez seguirá con domiciliaria.

Con un inusual público que incluyó funcionarios y ex funcionarios se pudo ver por videoconferencia la audiencia imputativa para el gerente general del diario La Capital, quien se entregó el viernes pasado, como así también las declaraciones de la otra decena de imputados, quienes al hablar coincidieron en su inocencia y desecharon su pertenencia a una asociación ilícita dedicada el fraude y el lavado de activos. Tras un cuarto intermedio, la Fiscalía solicitó la prisión preventiva de todos los sospechosos, aunque mantuvo el acuerdo respecto de la única mujer en la causa, que continuará en arresto domiciliario –ya que su marido se encuentra detenido y tiene una hija de 5 años–, ya su caso encuadra en las excepciones que fija la ley para la medida cautelar. Por su parte los defensores cuestionaron duramente el encuadre legal elegido por la Fiscalía – a cargo de Valeria Haurigot y Sebastián Narvaja–, puntualmente el delito de asociación ilícita y lavado de dinero, figura esta que fue achacada a los imputados más pudientes del grupo, que tiene a un duodécimo sospechoso prófugo.

El turno del ejecutivo

El viernes pasado fueron imputados los diez sospechosos detenidos el último miércoles por la megaestafa. Y ayer la Fiscalía imputó a Pablo Abdala, el ejecutivo de medios que estaba de viaje en el momento de las detenciones y que llegó dos días después. A Abdala lo acusaron de participar en una de las seis estafas que se imputaron al grupo. Puntualmente, un campo de 124 hectáreas ubicado en Villa Amelia, propiedad de la viuda de un ex camarista penal. A través de un poder apócrifo, realizado por el escribano Eduardo Torres, supuestamente la dueña autorizaba a vender la propiedad al empresario del rubro concesionarias Juan Roberto Aymo. Este último formalizó la compraventa con Maximiliano González De Gaetano (titular de una mutual sindical) por 3 millones de pesos en la escribanía de Juan Bautista Aliau, en marzo de 2014. Tres meses después, De Gaetano vendió el campo al dueño de una clínica de implantes dentales Marcelo Jaef y Abdala, cuya escritura fue confeccionada también por Aliau, por 3,2 millones de pesos. Luego el campo pasó a manos del operador bursátil y desarrollador inmobiliario Jorge Oneto. La compraventa se realizó en mayo de 2015 por 3,5 millones de pesos ante el escribano Luis María Kurtzemann. Para saldar la compra, Oneto entregó una cesión onerosa de derechos y acciones por un millón y medio de pesos, una unidad en la torre Aqualina a favor de la firma Palabra Santa –uno de sus representantes es el también empresario de concesionarias Leandro “Lelo” Pérez, quien fue sindicado como facilitador en ambas transacciones–, y otra unidad en un edificio.

Para la Fiscalía todos conocían el origen ilícito del bien y, a sabiendas, participaron en la transacción. Finalmente, Oneto vendió el campo por 1.600.000 dólares a mediados de 2015, refirió la Fiscalía, que también achacó la participación de Abdala en una asociación ilícita junto con el resto de los imputados, además del delito de lavado de activos.

El fronting

El fiscal sostuvo que el imputado pertenece a la célula de la asociación ilícita que hacía las veces de fronting –de las tres en que dividió la operatoria de la red delictiva–, donde actuó como comprador con el fin de integrar el campo al mercado inmobiliario. Refirió que tenía un trato frecuente a través de Jaef con la célula intermedia, integrada por Pérez y De Gaetano, y aportaba un activo intangible fundamental a la red: su posición social, su capacidad de mostrar actividad patrimonial lícita y sus contactos y relaciones.

Entre la evidencia que presentaron se encuentran los informes de la Procelac (Procuraduría de Lavado de Activos) y de la Oficina de Delitos Complejos provincial, además de escuchas que muestran las distintas vinculaciones entre los integrantes de las distintas células de la organización. La Fiscalía sostuvo que ellas demuestran el trato cotidiano entre Torres y Aymo y del escribano con una empleada del Registro de la Propiedad. Charlas entre Aymo y De Gaetano, y de Pérez con estos dos. Conversaciones de Pérez con Jaef, De Gaetano y Oneto. También de Jaef con Abdala, Pérez y Kurtzemann, donde no queda afuera la operación del campo.

Las escuchas

Puntualmente, la Fiscalía hizo referencia a una conversación que se produjo luego de la venta del campo entre Jaef y Abdala, donde el primero intenta calmarlo, le dice que el campo fue pasando de manos y que ahora son intermediarios. Abdala le dice que si en tres años le vienen a reclamar por el campo va a tener que pagar lo que no recibió, algo que no tiene. “Porque si yo tengo un reclamo, a mí me van a reclamar más de lo que yo tengo, porque yo le hice el favor a un tipo de figurar, entonces después, encima, le voy a tener que dar, porque la ley después va a decir: «Vos sos el dueño de la mitad, flaquito. Pagá la mitad»”. Y agrega: “A mí me conviene quedarme como estoy. Porque yo de última tengo la mitad del campo, ¿entendés? De la otra manera no voy a tener nada y encima voy a deber la mitad del campo”. A lo que Jaef le responde que no, que se olvide.

La conversación concluye con el resumen que Abdala brinda sobre la situación: “Si hay un problema, lo vamos a tener dentro de tres años. Oneto nos va a reclamar a nosotros, andá a saber todo el quilombo que pasa, y le van a reclamar al dueño del campo. Yo, mitad. Vos, mitad. Pero vos recibís la mitad, yo, no, ¿entendés? Entonces, de última, estoy peor que nadie, tengo que poner lo que nunca recibí. ¿Entendés?”. Y luego le retruca: “Vos lo tenés, no yo, ¿entendés? Yo voy a tener que pagar, de mi plata, el millón setecientos cincuenta. Eso es lo que te digo, es sencillo lo que te digo. Porque es una cosa súper lógica, porque como yo soy testaferro, ¿entendés? Por eso cago, porque soy testaferro”.  Y Jaef le dice hay que salir y deciden ir a firmar un acuerdo con Oneto.

Octubre

Abdala declaró al igual que sus consortes de causa. El gerente general del decano de la prensa argentina sostuvo que hacía 5 días que no dormía, pidió disculpas y aclaró que estaba muy nervioso. “No puedo creer que una sola persona crea las imputaciones que me hacen. Ya que una persona lo crea me está carcomiendo, me está destruyendo la vida”, soltó. “Soy una persona honesta, soy absolutamente inocente”, afirmó. Habló de su familia y dijo que hace 22 años que trabaja en una empresa donde entró como empleado y hace 7 años es gerente. Sostuvo que se fue de viaje como todo los octubres, travesía que fue planificada y a los tres días se produjeron los allanamientos. Refirió que se puso a disposición. “Llamé inmediatamente para decir dónde estaban la llaves de los armarios y incluso la caja fuerte de la oficina que estaba en mi casa. Desde el exterior le di la combinación de la caja fuerte. Se pudo abrir, se llevaron todo”. Y agregó que volvió inmediatamente.

“Hace unos años le presté un dinero a Marcelo Jaef, una persona honesta, una persona de bien. Tenía disponibilidad y le presté el dinero. Pasó un tiempo y le requerí la devolución y surgió la posibilidad: me invita a participar de la compra de un campo. Entonces se adquiere el campo: yo tengo un porcentaje. Dentro del 50 por ciento yo tenía un porcentaje que era mío, mi plata del préstamo”. Y agregó que lo invitó a la compra del campo por lo siguiente: “Yo trabajo en el grupo América, es un grupo de medios, soy el gerente de Rosario. Entre los grupos que tiene, tiene el diario La Capital. El diario La Capital hace 5 o 6 años se ocupa de loteos; debemos tener 6 o 7 loteos en estos momentos. Tenemos gente especializada porque el negocio lo requiere. Entonces envié al gerente comercial, Tomás Ferguson, que es un especialista ya en el tema, al campo porque si era bueno para el loteo hacía un negocio con el campo. También mandé a Daniel Bruera, que hace el suplemento Campo en el diario, que alquiló un caballo y lo recorrió. También mandé un drone”. Con los datos que recabó Abdala supo que el campo era inundable, que no estaba cercado y no servía para loteo, por lo que era mejor venderlo. “Lo que quiero decir es que no participé en ninguna negociación de compra ni de venta, en absoluto. Por eso lo que quiero dejar en claro es que no tengo nada que ver con una asociación ilícita, es descabellado. Soy una persona honesta y totalmente inocente” concluyó.

“Fanático de los autos”

Marcelo Basilio Jaef estaba indignado. Dijo no saber por dónde empezar. Sostuvo que se lo imputó en dos causas. La tentativa de estafa por dos  propiedades ubicadas en Presidente Roca 8 y 20 y el campo de Villa Amelia. Respecto de la propiedad rosarina dijo que fue a su escribano de confianza y dejó la documentación para que hiciera un estudio del título, y su profesional se lo desaconsejó, por lo que no realizó la transacción y movilizó la denuncia del caso.

Luego aclaró que conoce a Abdala, de quien es amigo, estudiaron juntos, aunque detalló que hay una supuesta parte de la banda que no conoce. “A Aymo no lo vi en mi vida, no sé quién es. Torres no tengo idea quién es, nunca en mi vida hablé con él. No tengo nada que ver con él ni con todas las causas que se les acusan. Hay un Colegio de Escribanos que tiene que determinar si es apto o no para que nosotros no seamos victimas de situaciones en las que intervenimos”, refirió.

A los escribanos Aliau y Kurtzemann dijo que los conoció en la escrituración, donde hubo una persona física que firmó delante de sus ojos y uno de los notarios le dijo que no había inconvenientes. Y a Pérez porque es comprador de autos, mientras que a Oneto dijo conocerlo socialmente. Sostuvo que luego supo que el campo no servía para nada y por eso decidió venderlo. Dijo que no compra para vender, sino que lo que adquiere queda en su patrimonio, pero en este caso el campo no servía. Aclaró que durante el año que tuvo el campo nadie le reclamó nada y pagó impuesto a las ganancias: “Como hace una persona de bien”.

Jaef enfureció con el vínculo con la banda de Los Monos y el narcotráfico que le achaca a los imputados la Fiscalía. Se quejó del allanamiento, “el que se realizó de una manera traumática”, sostuvo. Consideró que lo deberían haber llamado como una persona de honor que es. Se quejó de la exposición mediática de la causa y de la situación en la que queda su apellido, después de muchos años de lucha para resguardar su nombre. Un párrafo aparte le dedicó a las fotografías de sus autos que salieron en los medios. “Soy un fanático de los autos y nadie me puede decir cuándo comprar un auto y además todos mis autos son declarados impositivamente”. Concluyó: “Estoy anonadado. Siento una gran impotencia, no hice nada para estar acá. Quiero que se aplique la justicia y después pediré los resarcimientos por daños y perjuicios”.

Vicky, Lelo y el llanto

Luego de contar su actividad laboral, Leandro Pérez dijo que a De Gaetano le vendió unos autos, pero eso no significa que conociera el origen ilícito del campo o un poder falso. Sostuvo que desconocía el poder, que es “el inicio de esta mentira”. Se preguntó: “¿Cómo sabíamos que había un poder fraudulento con lo que compramos?”.

Lelo pidió a la jueza que no se deje influenciar. “¿Qué pasa con decisiones que hay que tomar cuando la propia gobernación se tira contra nosotros?”, le preguntó. “Esto es una locura”, dijo y luego habló del allanamiento en su departamento de la torre Aqualina. Dijo que con semejante movilización policial es entendible que estén presos. “Con la movilización que se hizo arrancando la puerta de mi casa donde estaba mi hijo, ¿qué buscaban? ¿Un contenedor con armas químicas?”, ironizó. Y sostuvo que hay un ensañamiento con ellos que los arruina.

En cuanto a su supuesto vínculos con Los Monos y uno de sus líderes, Ariel “Guille” Cantero dijo: “Yo, ¿sería mono o chimpancé mayor? Salí con una persona mediática, de extremada exposición, fue la peor decisión que tomé en mi vida por muy corto plazo. Fue mi destrucción y la de mi familia. Un error irreparable”. La referencia fue a su público romance con la vedette Vicky Xipolitakis. Sostuvo que después de esa relación se lo vinculó con distintos narcotraficantes, dijo que nunca tuvo relación con ningún narcocriminal y habló de su ex empresa Reina Automotores, la que “destrozaron”, afirmó. Dijo que a la banda de Los Monos le secuestraron más de 80 autos y ninguno venía de esa firma. “Arrancó todo por un poder trucho y estamos presos, es una locura que nos tengan detenidos”, afirmó.

Sostuvo que el campo no sirve para nada: “Compramos el campo todos contentos, mandamos el drone, fuimos con el caballito como unos tontos y en el campo ese no se puede hacer nada. Pensé que era el campo con el que me iba a hacer millonario y cuando se cayó fuimos a la venta. Es una mentira total y absoluta todo”.

Finalmente le dijo a la jueza: “Usted es la que nos tiene acá y maneja todo esto. Tal vez los fiscales se llevan por otras cosas. No tengo, ni tuve relación con esta gente”. Afirmó que la causa se escapó de las manos y está en todos los medios, lo que es una locura. “De corazón: usted haga lo que corresponde para su criterio. No se deje influenciar por gente que quiere ser fiscales regionales, eso por favor”, y rompió en llanto.

La mesa de los galanes

Respecto de la compra del campo, el corredor bursátil Oneto dijo que Pérez se interesó en la compra de un departamento en la torre Aqualina y le quedó un saldo. Al tiempo le propuso cancelarlo con el campo de Villa Amelia. Llamó a un corredor matriculado para que averiguara las condiciones y le dijo que, si bien el campo era malo, había gente interesada para hacer un parque industrial. Se contactó con Kurtzemann, que es su escribano, y lo compró.

En la transacción trató a Jaef y Abdala, a quienes sólo conocía socialmente. Luego de escriturar, el escribano le dijo que había una anotación litigiosa y llamó a su abogado, Héctor Superti, porque había un comprador para el campo que le había dado una seña y debía darle una respuesta. “Tras ello le comenta que hay una denuncia y que el jueves que pasó se iba a realizar una audiencia imputativa, pero el día anterior se hizo el allanamiento”, aseveró.

Sostuvo que hace unos 19 años pertenece a una mesa que se reúne en una parrilla céntrica: son unas 10 o 12 personas. Y desde hace unos 6 o 7 años se integró Pérez. Sostuvo que a cambio del campo entregó bienes y dinero porque había gastos que pagar. Por su parte, el escribano Kurtzemann, explicó toda la operatoria de la última escritura y dijo que se enteró de la litigiosidad cuando ya se había hecho la escritura. Afirmó que las comunicaciones telefónicas fueron posteriores, escuchas en la que parece que estaba “como loco” porque es un escribano honesto.

Por su parte Aliau dijo que sufre de depresión, que ya no ejerce y que realizó las escrituras tomando todos los recaudos correspondientes y ahora se entera de que está imputado por falsedad de documento público, asociación ilícita y lavado con gente que no conoce. También declararon Aymo, Torres, De Gaetano, Zárate y Rodríguez: todos negaron los hechos y se declararon inocentes.

Torres estaba suspendido

La vicepresidenta del Colegio de Escribanos, Emma Parma, aseguró que Eduardo Torres, uno de los tres escribanos imputados en la causa por la megaestafa, “había cometido varios delitos” y por eso “hace tiempo que está inhabilitado para la profesión”. Lo dijo Parma a Radio Dos al salir al cruce de versiones que afirmaban que pese a la condena en su contra el notario de todas maneras no había sido suspendido por el Colegio de Escribanos. Y aclaró: “Torres pudo haber hecho una maniobra pero no autorizaba escrituras. Había cometido varios delitos, hace tiempo que está inhabilitado para la profesión”. Y sobre los otros dos imputados señaló: “No conocemos las razones por las que están implicados, no tenemos ninguna notificación del juzgado, haremos lo que nos diga el juzgado. Todavía no han probado nada, no tengo por qué presumir lo peor”.

Fraude en Santa Fe

Matías Figueroa, titular de la Subsecretaría de Asuntos Registrales de la provincia, de la que depende el Registro de la Propiedad, informó ayer que el Ejecutivo presentó una denuncia en la ciudad capital al constatar la existencia de un campo de 16 hectáreas con doble titular, causa en la cual será querellante. La presentación se realizó para dar con “el responsable de esa falsificación” que, en principio, “no está relacionada con la megacausa”.

Abren sumario en el Registro

“La intención es que la provincia se pueda incorporar al proceso, porque la figura del querellante le permite aportar pruebas a la causa, seguir el transcurso de la misma como una parte, participar de las audiencias, pedir medidas cautelares y asistir a las declaraciones de testigos”, señaló el ministro de Gobierno, Pablo Farías, sobre la decisión tomada por el gobernador Miguel Lifschitz en declaraciones a LT3. Y añadió que “estarían afectados algunos órganos del Estado ante maniobras fraudulentas: hay que investigar fuertemente ya que habría una afectación al Estado en el Registro de la Propiedad”. En este sentido, el subsecretario de Asuntos Registrales, Matías Figueroa, dijo que se abrió un sumario en el Registro, actuación que no está destinada a una persona en particular, para determinar si hubo alguna irregularidad.

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